martes, 22 de julio de 2008

Vamos pa los fuegos de San Lorenzo


Cada nueve de agosto, Gran Canaria se concentra en torno a la magia de los fuegos que dan color a San Lorenzo, son treinta minutos mágicos que llenan de color el cielo de la ciudad. Espectáculo, devoción y emoción en una de las noches más esplendorosas de cada verano.
San Lorenzo es calor de fiesta y calor de martirio. San Lorenzo es ir de bar en bar y tropezar con éste y aquél, con el que vino de lejos y con el que nunca se fue. San Lorenzo es encuentro de verano para hablar de cuando éramos muchachos ¿te acuerdas de…?
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NARRADOR: Cuentan los que cuentos cuentan que venían caminando como cada año desde Tamaraceite, un día 9 de Agosto, Maestro Manuel y Juanillo el de Pilarito. Ellos, que para hacer más llevadero el camino tenían que estar un poco “encacarinados”, se echaban un pizco en la tienda de Manolito el Mago. Se ponían las alpargatas al hombro para que no se rompieran , y estar bien guapos y así echar una pieza con las chicas de San Lorenzo, o con la que se terciara.

Manuel: Estoy to` cambao de estar cargando racimos desde el alba en la finca de Don Sixto.
Juanillo: Pues esta noche enderézate cambao, como dicen los Aires de lima de Valleseco, que mañana es San Lorenzo y no hay que trabajar
Manuel: Dicen que esta canción la cantaban los hombres y mujeres cuando hacían las labores del campo para matar el tiempo.

Manuel: Juanillo, ¿sabes si este año va La Tropical para San Lorenzo?
Juanillo: Pues claro, Manuel. Estoy desendo escuchar la trompeta de Emiliano, el saxo de Esteban y el piano de Alfredo. Cuando esta gente toca se me ponen los pelos de punta. Dedicaban las canciones a las niñas casaderas.
Manuel: Sería estupendo que algún día pudiéramos bailar con alguna chica, pero me parece que al final, lo vamos a tener que hacer nosotros dos juntos.
Juanillo: A falta de pan...
Manuel: Bueno es un foxtrot.

Manuel: Y hablando de música..¿tú sabes de dónde viene lo del nombre de Berlina?
Juanillo: Pues no sé Manuel, será de algo de Alemania, por lo de Berlín.
Manuel: Lo que está claro es que como dice la Berlina, “ el que tiene novia baila, y el que no, que se conforme con mirar”.

Juanillo: ¡Ay mi Tamaraceite! Lo que era Tamaraceite y lo que es.
Manuel: Vaya bailes que se hacían en Tamarecite.
Juanillo: Es verdad. Pero nosotros ni con los bailes, ni con el paseo, ni con el cine, ni con la fiesta de San Lorenzo conseguimos echarnos una novia.
Manuel: Tú tranquilo, que esta noche engañamos a alguna, y mañana la llevamos al cine Galdós a ver la última de John Wayne.

Juanillo: ¡Qúe cara más linda la de esa chica Manuel!
Manuel: Más de uno se pelearía por ella
Juanillo: Entonces sería como en la canción La Caringa, que me dijo mi tío el que estuvo en Cuba, que era un baile que trajeron a La Palma en el siglo XIX, en el que se cuenta que le decían “carita linda” a las chicas jóvenes y bonitas, cuando las veían bailar.
Manuel: Ah, y de ahí viene lo de Caringa. Y...¿de dónde viene lo de toma y toma caringa
Juanillo: Es que según mi tío, el baile simula un combate.
Manuel: Pues espero que por mirar a las caras lindas de la plaza esta noche, nadie nos dé una entrá’de palos.


Manuel: Juanillo me parece que como sigas jalando de la botella vas a coger una mazurca que no veas.
Juanillo: Chacho,la mazurca no es un baile que llegó de Polonia, de la región de Mazuria, me parece a mí.
Manuel: Sí, sí, pero también es una borrachera que te hace pedir agua por señas de lo seca que te deja la garganta, y ésa es la mazurca que tú tienes, qué mas que mazurca de agua es de vino la que tú llevas.

Juanillo: Mira Manue’ yo me conformo con poder bailar, aunque sea una folía.
Manué: Yo creo que es la única pieza que tú puedes bailar, si alguna mujer se compadece de ti.
Juanillo: No lo dirás porque en al folía no se puede tocar a las mujeres ¿verdad’
Manué: Pos va a ser que sí, Juanillo.

Juanillo: ¿Sabes una cosa? El otro día vi a Rosario, que venía de Las Palmas de comprar, y dice que las cosas están tan caras que ni un zagalejo se puede comprar.
Manué: Cómo me gustaría que alguna chica me cantara eso de:” ven conmigo a la fuente a cargarme la talla, no juegues que me rompes el zagalejo”

Manué: Espere, espere, Juanillo, no siga con sus versos, que si son como los Aires de Lima de Artenara, empiezan cariñosos y no se sabe cómo acaban.
Juanillo: No sea bruto Don Manuel, que no hay como los Aires de Lima para encontrar alivio para el camino, que parece que no, pero descalzo por el camino viejo, más de un dedo “estronchao” voy a tener.

Juanillo: Una cosa Don Manuel, ¿usted le dijo a su novia María Cristina que iba a venir a las fiestas de San Lorenzo?
Manuel: Calle, calle, Juanillo, que como dice la canción “María Cristina me quiere gobernar y yo le sigo, le sigo, la corriente”
Juanillo: Pero la gente ya sabe que...
Los dos: María Cristina me quiere gobernar...

Manuel: ¡ay mi madre! Si seguimos bebiendo y sin una luz por el camino me parece que no vamos a llegar.
Juanillo: calle, calle, que si mi madre se entera que he vuelto a echarme un pizco me da una entrá que no veas.
Manuel: Usted cántele una mlagueña para que vea que se calma y al momento se le olvida.

Juanillo: Ya se ven las primeras parrillas de San Lorenzo, Don Manuel.
Manuel: Por poco y se nos hace la hora de los fuegos y nosotros todavía por le camino.
Juanillo: y yo que le dije a Juana que si nos veíamos en la plaza. Con las ganas que tengo de verle la rodilla y el “periné”
Manuel: pues arreglao va, Juanillo, porque con los rones que lleva me parece que no le va a ver ni la punta del pie.

Manuel: Lo que usted seguro que no va a poder bailar es la seguidilla, Juanillo.
Juanillo: Con lo rápido que van seguro que no, porque uno en vez de ir pa’lante, va pa’tras.

Manuel: Ya llegamos Juanillo.
Juanillo: Así es Don Manuel.
Manuel: A ver si veo a una chica que me acompañe a dar un paseillo por el pueblo.
Juanillo: Seguro que las madres le dirán cuando lo veas:”No vayas niña, no vayas más al paseito de Don Tomás, porque estropeas los zapatitos... y lo que sigue.
Manuel: Pues que le digo que más vale sólo que mal acompañado
Juanillo; Al final, Don Manuel, me parece que el paseillo lo vamos a ser usted y yo.

NARRADOR: Ya de vuelta a Tamaraceite cogidos por los hombros y haciendo equilibrios, decidieron subirse al carro de Felipito, que también iba pa’lla. De la tajá que tenían, ríanse ustedes, que no vieron ni los fuegos, aunque cantando iban, porque a falta de fuegos y una hembra, buena es una isa.


Esteban Gabriel Santana Cabrera. agosto 2006

2 comentarios:

Juan.Casablanca dijo...

¡Enhorabuena!, amigo Esteban por el blog que estas realizando. Sigue así y serás recordado en Tamaraceite.

Esteban G. Santana Cabrera dijo...

Muchas gracias Juan por tus ánimos. Un saludo a Firgas