jueves, 3 de julio de 2008

LA MONTAÑA DE SAN GREGORIO.


La Montaña de San Gregorio es nuestra tercera parada en este paseo porque es un sitio importante para los habitantes de Tamaraceite de todas las épocas, ya que aparte de ser un lugar de asentamiento aborigen, ha sido un punto de encuentro y de excursión para muchas generaciones. Pero vamos a conocer un poco más de la geografía de este lugar.

Los Altos de San Gregorio tiene una altitud de 441 metros, una pendiente en torno al 40% y limita al S con el barranco de San Lorenzo, al E con el conjunto de embalses que forman las Charcas de San Lorenzo, al N con el barranco de Jacomar y un afluente del barranco de Tamaraceite y al W con el barranco de La Morena.
Según Boucart (1933) los materiales de Los Altos de San Gregorio se pueden datar como basaltos procedentes del Mio-Plioceno. Para Vicente Araña y Carracedo tienen una base visible de fonolitas y sobre ellas discurren coladas Pre y Roque Nublo. Fuster coloca, en la zona inferior, materiales del Ciclo I Antiguo (13,9 y 8,7 mill. de años).
Teniendo en cuenta las aportaciones de estos autores, hemos llegado a la conclusión de que nos encontramos un primer sustrato de fonolitas con incursiones de coladas de la serie Roque Nublo. Estos materiales dan lugar a una geomorfología propia de relieves fonolíticos, estos son, estructuras diaclasadas en las paredes, unida a una forma piramidal del conjunto debido a la gran viscosidad de sus coladas, que forman potentes apilamientos de materiales que sobrepasan los 450 m.
Al actuar los procesos erosivos sobre estos grandes apilamientos de coladas, originan unas formas características que definen la unidad. A esto le podemos unir una pequeña red de barranqueras que sólo se activan en determinadas épocas de grandes lluvias, lo cual provoca caída de bloques y pequeños conos de derrubio. El tono gris y violáceo de los Altos de San Gregorio nos manifiesta la importancia de los procesos de meteorización que se dan sobre estas coladas.
Los procesos erosivos y de deterioros paisajísticos que más le ha afectado han sido, en primer lugar el sobrepastoreo a que ha estado sometido, existiendo un cortijo llamado de San Gregorio (J. Vicente Rivero Quintana) quedando la zona casi esquilmada de toda vegetación potencial (cardones, tabaibas, palmeras y acebiños), estando compuesta en la actualidad por pastizales (gramineas y hierbas), cardones, tabaibas, acebiños y verodes.
La zona de los Altos de San Gregorio ha sufrido un proceso de autoconstrucción que no ha sido controlado, surgiendo barrios como Isla Perdida, Las Suertes, Piletas y más recientemente la urbanización Ciudad del Campo.

No hay comentarios: