lunes, 24 de marzo de 2014

La Mayordomía

Por Tino Torón
Con motivo del proyecto de la Mayordomía y su entorno realizado y presentado aquel día 17 de Julio de 1993 por ANTONIO ABAD ARENCIBIA VILLEGAS, ante los medios de Comunicación y representantes vecinales, en el que me encontraba presente, escribí con fecha 13 de Agosto de 1993 esta recopilación de fuentes de información añadiendo  mis criterios, que hoy después de 19 años quiero publicar en la página “Tamaraceite Actualidad” y poco a poco ir publicando el resto de lo que por mi parte puedo añadir sin olvidar y reviviendo la importancia del lugar y las gestiones realizadas.   
    La preocupación por el lugar de una zona privilegiada, significativa y de interés histórico del Pueblo de Tamaraceite sigue, donde data su historia de los principios del siglo XVI, en torno a la construcción de un oratorio-cementerio, según huellas del pavimentado, dando lugar a través de los tiempos de la construcción de la presente Ermita de la que ha tenido varias remodelaciones a través de los tiempos.
    La historia de la Ermita, sus casas y la zona eminentemente agrícola, pasó por diferentes etapas que ciertamente se comentan, desde grandes temporales, incendio provocado por una gran tormenta por la acumulación de pastos de las siegas en los alrededores que la destruyeron y que a raíz de esos momentos las imágenes tomaron distintos caminos.
    Dentro del siglo XVIII, fecha en la que la Ermita estaba bajo la advocación de San Buenaventura y San Sebastián, los viejos dueños se llevaron al primero y el segundo fue a parar a la iglesia de San Lorenzo, aunque la actual imagen que allí existe se le atribuye a la escuela de Lujan Pérez.
    La finca y zona privada pasó por diferentes dueños pero una de las familias fue Doña Úrsula Quintana que desde finales del siglo XIX y principios del XX, ya que posteriormente pasó a Don José Rivero Viera que era Maestro Nacional y de su esposa Doña Felipa, quienes se preocuparon por el entorno dejando más claros testimonios. Allí se celebraban competiciones de arrastre, carreras de caballos, juegos autóctonos, etc. Hoy se dice que la finca perteneció a Don Matías Vega Guerra, otros que parte pertenece a Los Sintes como descendientes, quienes la han dejado a la Parroquia y la actual situación y sus límites aun no las tengo claras, por lo que quedaría a posteriori.
    Recuerdo ver a un tal Juanito de Arucas, esperando el coche de hora, que vestía de negro con sombrero y que tenía un trozo dentro de la Mayordomía, lo veía como un hombre misterioso, callado del que me contaron que estaba medio loco al amarrarse unas palmeras como olas y tirarse desde los alto de la casa, también he oído que hace unos 30 años se celebró una boda de una tal Loly, de la que hoy es posible averiguar y seguir la historia. Sería esta la última boda hasta el día de hoy, por tanto hay mucha historia enterrada y perdida de la que es en la actualidad posible en parte rescatar.
    A raíz de aquí y hasta los años 70 vimos como la zona trasera fue utilizada de almacén de empaquetados sufriendo deterioros, desapareciendo posteriormente la zona agrícola, hasta que en la década de los 90 y a principios, el Cabildo restauraba la Ermita y las casas lindantes a medias y las más lejanas han quedado en total abandono.
    A partir de su restauración ha quedado vigilada celebrándose en los últimos años actos en especial un día para las fiestas de San Antonio.
    He asistido con agrado a la inauguración de las campanas, aquel 30 de Mayo de 2002 y el 12 de Enero de 2003 en la misa y fiesta canaria.
    Últimamente se ha oído varias versiones aunque no concretas de acondicionar todo el entorno. Incluso los propietarios lindantes, según dicen querían construir viviendas en las inmediaciones.
    Como he dicho tuve la suerte de asistir aquel histórico 17 de Julio de 1993 al proyecto presentado por el admirado polifacético, escritor, pintor, un hijo que puedo llamar Predilecto del Pueblo de Tamaraceite, ANTONIO ABAD ARENCIBIA VILLEGAS, que nos dejó inesperadamente un año después.
    Aquel día ya se estaban produciendo los primeros trabajos de restauración. Yo le pedí permiso para traerme un trozo de madera del último retablo, sin gran importancia artística, pero sirve como testimonio. Pocos meses antes habían robado la campana y las ventanas se tuvieron que enrejar.
  

sábado, 11 de enero de 2014

Pregón de las Fiestas de Tamaraceite 2014


Tamaraceite 11de Enero de 2014

“PREGONANDO LAS FIESTAS DEL AÑO 2014 EN HONOR AL SANTO                                 PATRON, SAN ANTONIO ABAD DE TAMARACEITE”

Con mi extensivo y cariñoso saludo…….

Este pregonero quiere alzar la voz, anunciando los festejos
Del inicio de las fiestas de San Antonio Abad 2014    
Llegando a todo un Pueblo
Convertido mi Tamaraceite, en Ciudad y eje del Distrito

Hoy en esta Iglesia de San Antonio Abad de Tamaraceite
Cuando siempre he estado mirando a su altar
Por primera vez me permiten mirar
Y miro desde este estrado a su gente

Gente a la que le puedo llamar mi gente
A los que a través de los pasos de mi vida
He conocido siempre y cada día voy sumando…
Quiero y me considero un hijo más
Teniendo mi corazón y sus corazones sin límites

miércoles, 27 de noviembre de 2013

El antiguo campo de fútbol Juan Guedes



Hoy quiero compartir con ustedes una imagen para la historia gentileza de Teófilo Yanad, hijo del conocido en los ambientes futboleros "Folito" y el que fuera guardián del CEIP Valencia. Se puede apreciar una panorámica  del antiguo campo de fútbol "Juan Guedes", a mediados de los 70, precisamente en este lugar donde se ha fijado la piscina municipal. En primer término estaría lo que es el polideportivo de Tamaraceite y en el campo de fútbol la piscina..

domingo, 17 de noviembre de 2013

Aquella formación del Tamaraceite de los 70



La imagen gentileza del amigo Teófilo Yanad, hijo de "Folito", que fuera entrenador de la UD Tamaraceite y guardián del CEIP Valencia, corresponde a una formación del U.D Tamaraceite de los años 70, donde los nostálgicos podrán ver a jugadores como Pedro(portero), la pareja de centrales formada por Domínguez y Ramón, Manolín, Julio Medina, Pepito...

jueves, 31 de octubre de 2013

Una historia de "difuntos"

Por: Esteban G. Santana Cabrera
Pongo la radio y la televisión y me aturde el bombardeo de noticias sobre la huelga general, crisis, contra los recortes en educación, etc. Un sinfín de opiniones, entrevistas, reportajes, tanto radiofónicos como televisivos, en prensa escrita como digital.  Entre lectura y lectura me encontré con este artículo de opinión, cuando tenía tiempo para ello, publicado en la prensa  ARTÍCULO LA PROVINCIAl que me trasladó al pasado y me ausentó de la realidad que se vivía a mi alrededor. “Una joya enterrada en la Circunvalación”. No podía venir mejor a cuento después de leer el, valga la redundancia, cuento de Cortázar, La autopista del sur. Me apresuré a leerlo con detenimiento y en él describía lo que está ocurriendo con  nuestra ermita de san Antonio Abad, del S XVII,  y que el progreso la ha dejado “enterrada” bajo la circunvalación que rodea a la ciudad de Las Palmas de GC, rodeada de escombros y abandono.


 Me vino a la mente una anécdota que me ocurrió hace muchos años, que pasaba por allí y me dio por entrar  por una de las decenas de agujeros que la verja tenía. La puerta del edificio estaba entreabierta, muestra de que ya  hubiese estado merodeando alguien  por allí. Recuerdo que me llamaba la atención  de pequeño su construcción sin ninguna ostentación, paredes limpias y los bancos formados por troncos de palmera. El presbiterio estaba presidido por una pintura realizada en pared. No tenía pinta de ser ninguna obra de autor reconocido sino de algún artista anónimo que quiso dejar su huella en aquel hueco.


De pronto escuché un crujido que no era propio de un techo de madera sino que más bien parecía el de alguien con los huesos entumecidos por el tiempo. Pero no se veía a nadie. La luz del sol iluminaba todo el interior y no parecía haber escondido tras aquellos bancos ningún alma en pena. Andando hacia el  presbiterio me encontré con  unas cuantas tumbas de niños, de pequeño tamaño con fechas y nombres de la familia. Recordé que en el artículo que había leído por la mañana se decía que había sido un cementerio de niños. Los pelos se me pusieron de punta al darme cuenta que estaba caminando sobre ellas. Algunas se movían por el paso del tiempo.

De nuevo escuché el crujido de huesos y me aventuré a entrar en la sacristía que estaba tras el presbiterio donde los crujidos se oían cada vez con más fuerza. De pronto, asustado, como alma que lleva el diablo, pasó a mi lado como un rayo un viejo perro cazador de aspecto escuálido y descuidado. Sus huesos sonaban como cual caja de música y en aquel ambiente sordo pude escuchar incluso el retorcer de sus tripas secas por el hambre.


No salió del habitáculo, volvió la cabeza atrás como si esperase que le tirase una piedra o similar. Lo llamé con cariño para que se acercara y notó que venía en son de paz. Tardó un instante en llegar hasta mis pies buscando calor y algo de comida para acallar las tripas casi secas por el hambre. Lo acaricié y saqué un paquete de galletas que llevaba en la mochila y que devoraba desesperado.


De pronto se oyó un estruendo seco que retumbó en todo el edificio y que nos hizo salir huyendo poniendo los pies en polvorosa, porque allí seguro que no había nadie salvo el perro y yo y… ¿aquél ruido extraño? ¿y el crujido de huesos de quién era? Eso no lo sabré más porque tampoco es cuestión de contarle a nadie que “salí por patas” de un edificio  del que se supone no hay nadie y pongan en entredicho mi “hombría”.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Mary Sánchez y Jesús Arencibia

 




                                                                                                                Fotografías: Armando Hernández


Jesús Arencibia, artista grancanario y tamaraceitero, uno de nuestros vecinos más ilustres, y conocidísimo a nivel internacional por ser uno de los muralistas más importantes que ha dado nuestro país, también se dedicó a otras facetas artísticas como la escultura y el diseño de trajes. Muy conocidos fueron los diseños de las primeras romerías de Teror en las que participó Tamaraceite.


A una de nuestros buques insignias de la canción como es Mary Sánchez Jesús Arencibia le diseñó varios trajes. Yeray Castellano está haciendo un trabajo recopilatorio de esta faceta del artista que grabó en un vídeo que se expondrá como uno de los actos de las Fiestas del Pino 2013.

Mary Sánchez volvió a Tamaraceite para recordar sus vivencias junto a Jesús Arencibia. 
Con motivo de la exposición Jesús Arencibia y El Pino: tradición y fervor, la voz de la isla nos cuenta como hace 60 años Néstor Álamo la trajo al estudio de Jesús Arencibia para que le diseñase el afamado traje de tomatera. 

La prensa de la época se hizo eco de lo que gustó e impactó en el público su aparación descalza, tal y como Jesús pintaba a sus personajes en sus creaciones.

La Asociación Juvenil Bentejui les invita a ver la entrevista en la exposición en las Casas Consistoriales de Teror hasta el 15 de septiembre.

domingo, 18 de agosto de 2013

De campo de fútbol a piscina





Los terrenos donde estará la futura piscina de Tamaraceite fueron en otra época, no hace mucho, el escenario de muchas mañanas y tardes de fútbol, ya que allí se ubicaba el Campo Juan Guedes. Muchas alegrías y momentos no tan buenos los que pudimos vivir durante los años en que pudimos disfrutar del buen fútbol de la UD Tamaraceite. Una infraestructura que llega como agua de mayo para muchos, sobre todo para mayores y niños, pero que sus aguas no podrán borrar lo que un día fue un punto de encuentro para el deporte del balón de nuestro pueblo de Tamaraceite. Les dejo con unas fotografía del ayer y el hoy de este lugar, desde cuando aún no estaba ni el campo de fútbol.

viernes, 9 de agosto de 2013

Los Fuegos de San Lorenzo

Por: Pedro Domínguez Herrera
Quedan horas para que los artificios, con chispas de colores, nos vuelvan a sorprender y esa nata de humo lechoso, atrapado por la luz de las farolas y la de los ventorrillos, con el olor a pólvora quemada, mezclado con el de los calamares asados nos alienten los recuerdos. Las manzanas cubiertas de caramelo rojo, los algodones de azúcar flotando pegajosos…en mismo lugar y casi de la misma forma, de aquel verano de hace varias décadas.

Hay recuerdos que quedan para siempre, que incluso los olores, los colores, los sonidos y el tacto tibio, sudoroso y fresco, se graban por una especie de embrujo. Estos sentimientos, cuando otros con en mismo tono los evocan son amables memoransas  que nos acarician el alma.

Aquella tarde noche de los fuegos, se empezaba con el baño. Solo había un reloj; un despertador a cuerda que tardaba en dar las cuatro y cuarto, que era cuando se cumplían las tres horas del almuerzo, tiempo preceptivo para que no hubiera corte de digestión. Mientras en el baño, la cocinilla de petróleo calentaba un caldero de agua para la mezcla. ¡Por fin llego la hora! Con un trozo de jabón Samba, que servía para la ropa, fregar la loza y para asearnos y el estropajo que se usaba pera la tizne de los calderos, y en baños importantes, para quitar la mancha de la tierra penetrada en la piel de los tobillos. Los estropajos eran de forma cilíndrica, empaquetados  con un papel de muy baja calidad y una tinta encarnada, que se escapaba de los contornos de las letras, que alababan el producto.  Me di el baño semanal que así era y así se usaba.

El pantalón de pana gris, una camisa a rayas y los zapatos unos mocasines negros imitación burda a cuero, que se incendiaban de calor al mínimo contacto con el sol, con unas cuadriculas tapadas con finas plantillas de cartón, que se nos clavaban. Para mas tormento, siempre los compraban con un numero menos, decían que para cuando  estiraran, no se salieran del pie. Los de cordones no tenían ese problema, se podían amarrar. La juventud que todo lo puede, soporta lo que le echen.

En el campo de fútbol, que estaba donde ahora los colegios junto a la plaza, allí con poca luz, ventorrillos de verdaderos gitanos, ruletas, cubiletes a escondidas… Había un juego que costaba a peseta; un enrejado circular con unas botellas de vino sobre una mesa. El juego era con caña de pescar, el que metía en el gollete una argolla, le daban la botella. Había un chiquillo de la Montañeta muy habilidoso que lo había intentado, casi la consigue pero se le acabó el dinero. Le dije que jugara cuatro pesetas que tenía y si ganaba vino nos lo repartíamos. Dos botellas de vino que nos dio la suerte que traguemos entre pecho y espaldas En aquella época se permitía el botellón, la venta de bebidas a menores y conducir borracho casi se aceptaba si no había accidentes. El beber y el fumar era símbolo de virilidad. ¡Si seguimos viene la resaca!…

Desde otro ángulo, que no tiene que ver con la memoria de un viejo a chiquillo, los fuegos de San Lorenzo son el acto festivo mas importante que se celebra en Las Palmas, reconocido admirado y seguido hasta en la cumbre. En todas las montañas de la isla, donde se puedan ver los fuegos, se juntan grupos de gente como luciérnagas de luz, en cualquier derrotero, con cerveza rones y asaderos Queda que felicitar a los que ahora y siempre han hecho posible este acto y que perviva en ellos la satisfacción de hacer realidad lo que tanto se quiere y nos da la vivencia de LOS FUEGOS DE SAN LORENZO.

 A LOS QUE ENTRAN EN ESTA PAGINA Y A LOS QUE LES PUEDA LLEGAR TOMO LA LICENCIA DE ANIMAR A QUE ACUDAN AL PUEBLO HERMANO DE ROMERIA  A QUEDAR PRENDADOS POR LA BELLEZA Y EL ARTIFICIO DE LA QUEMA DE FUEGOS. LOS FESTEJOS SU SUERTE E HISTORIA DE SAN LORENZO LA TOMAMOS COMO ALGO NUESTRO

domingo, 28 de julio de 2013

¿Se acuerdan del laurel de indias de El Puente?



¿Se acuerdan de aquel árbol que sorprendía a grandes y pequeños por su majestuosidad en el Puente, a la entrada de Tamaraceite? Pues sí que tiene, o mejor tenía, historia.

Juan Medina Espino, marino mercante casado con Josefa Nebot Messeguer, padre de los hermanos Medina Nebot y que vivían en El Puente, fue el que introdujo en Canarias el laurel de Indias en el siglo XIX. Los primeros ejemplares los repartió entre Gran Canaria y Tenerife procedentes de Cuba según recoge el periódico La Provincia en un artículo de Luis Roca.

En su jardín se desarrolló parte de la historia más VIP de nuestro pueblo ya que Patricia Medina, actriz que triunfó en Hollywood, venía a veranear por estos lares. "Patricia venía con sus padres y hermanos todos los años a Gran Canaria durante su niñez a pasar los veranos. Diría que hasta jovencita. Pero Ramón y Wonda siguieron viniendo todos los años, casi hasta el final". "Aquel enorme laurel de Indias de la casa de Tamaraceite donde se quedaba Patricia con las hermanas tenía inscrito en su tronco los nombres de todos los miembros de la familia con sus amoríos".

Laurel que despareció años atrás cuando cambió de dueño.Ya no está el laurel con nosotros pero sí que su historia nadie la podrá borrar. Les dejo con una imagen más de lo que fue Tamaraceite y ya no es y ese hermoso laurel al fondo.

domingo, 21 de julio de 2013

¡Aquellos torneos de fútbol de verano en Tamaraceite!

                                                                                                         Fotografías: Pepe Guerra

Los veranos de los años 50 y 60 del siglo pasado, en Tamaraceite como en cualquier otro pueblo de nuestra isla, cuando lo de ir a la playa,  al sur o a Fuerteventura era algo que no estaba de moda y cuando la radio y la televisión no había irrumpido en muchos de nuestros hogares, nuestra gente se lo pasaba muy bien, y yo diría que hasta mejor que nosotros ahora con más medios.

La gente sacaba la silla a la puerta y se reunía un buen grupo de la familia y algún agregado para hablar de lo que acontecía por aquella época, que no era poco. No había teléfono, ni internet, alguna que otra radio y ninguna televisión hasta que Macriver empezó a traerlas, pero ni falta. Se hablaba de todo, hasta de política, eso sí cuando pasaba el guindilla todo el mundo callado y a saludar.

Lo que sí que era un acontecimiento eran los torneos de verano que por estos años se celebraban en el llano de Juanito Amador, donde hoy está en Adán del Castillo. Hasta allí se acercaban grandes y chicos, hombres y mujeres para animar a aquellos equipos aficionados pero que estaban reforzados en muchas ocasiones con jugadores "cuasiprofesionales" que militaban en el Porteño o en el Rehoyano.

Los "piratas", "San Antonio", "Juventud Tamaraceite" eran algunas de las formaciones que cada verano se enfrentaban por conseguir el preciado trofeo. Incluso venían equipos de fuera lo que hacía más emocionante el torneo.

Todo se pierde en la vida dicen los mayores, y hoy en día como no inscribamos a nuestros hijos en un "campus de verano" o los veamos por la tele, de fútbol del bueno, del fútbol de verano de barrio o de pueblo, nada de nada. 


sábado, 13 de julio de 2013

Huellas tamaraceiteras en el Hollywood mítico



La delgada línea blanca que une Canarias con el gran cine clásico de Hollywood, el producido en las décadas de los 40 y 50 del siglo pasado, comenzó a dibujarse en el barco en que Ramón Medina Nebot zarpó del puerto de La Luz de Las Palmas de Gran Canaria rumbo a Sevilla a principios del siglo XX. En la ciudad andaluza estudiaría Derecho. Años después llegaría a otra isla mayor, Gran Bretaña. En Liverpool sería receptor y distribuidor de fruta de las islas. Medina conocería allí a Wonda, "una inglesa tan inglesa que es increíble que se casara con un español", según señala Medina al inicio de sus memorias. El matrimonio tuvo tres niñas: Pepita (Piti), Patricia -que nació en la ciudad de Los Beatles en 1919- y Gloria. Con el tiempo se mudarían a un chalecito con establos cerca de Stanmore, a 18 kilómetros al noroeste de Londres.
Ramón Medina era el segundo de nueve hermanos, cuatro varones y cinco hembras. Solo él, Juan y Pepe Luis salieron para formarse fuera de Canarias. Pero el bohemio era Ramón, que gracias a su hermosa voz llegó a actuar como tenor en la Scala de Milán y el teatro Colón de Buenos Aires con el nombre artístico de Nevotti. Seguramente de él heredó el espíritu viajero Patricia. Y Ramón a su vez de su padre, Juan Medina Espino, marino mercante casado con Josefa Nebot Messeguer que introdujo en Canarias el laurel de Indias en el siglo XIX. Los primeros ejemplares los repartió entre Gran Canaria y Tenerife provenientes de Cuba.
Precisamente un enorme laurel de Indias presidía la casa familiar de los Medina en Tamaraceite, donde Juan Medina trasladó a su prole cuando la del barrio de Triana se les quedó pequeña. Hoy viven cientos de descendientes suyos principalmente en Gran Canaria, pero también en Tenerife. De la generación de Patricia Medina solo quedan cinco. Entre ellos, su hermana Gloria (en Inglaterra) y Estela Bravo de Laguna, la mayor, convaleciente en su casa de la calle Buenos Aires tras un paso reciente por el hospital. Tiene 103 años.
Su hija, Margarita González, ha propiciado este encuentro. A él acude su primo el odontólogo Domingo Medina, el que mejor domina el árbol genealógico familiar. "Patricia venía con sus padres y hermanos todos los años a Gran Canaria durante su niñez a pasar los veranos. Diría que hasta jovencita. Pero Ramón y Wonda siguieron viniendo todos los años, casi hasta el final". Las palabras de Domingo son corroboradas por Margarita con brillo en los ojos y una sonrisa. "Aquel enorme laurel de Indias de la casa de Tamaraceite donde se quedaba Patricia con las hermanas tenía inscrito en su tronco los nombres de todos los miembros de la familia con sus amoríos". Las cenizas de Ramón Medina reposan en el panteón familiar del cementerio de Vegueta. Una delegación de la familia, con Estela Bravo de Laguna al frente, visitó al matrimonio Cotten Medina en Los Ángeles a principios de los 80.
"Patricia, que es mi mundo"
Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941), El cuarto mandamiento (The Magnificient Ambersons, Orson Welles, 1942), La sombra de una duda (Shadow of a doubt, Alfred Hitchcock, 1943), Luz que agoniza (Gaslight, George Cukor, 1944), Duelo al sol (Duel in the sun, King Vidor, 1946), El tercer hombre (The third man, Carol Reed, 1949), Niágara (Niagara, Henry Hathaway, 1953), Sed de mal (Touch of evil, Orson Welles, 1958). El nombre de Joseph Cotten está asociado a algunas de las mejores películas de la historia. Sus memorias, tituladas Autobiografía. La vanidad te llevará a alguna parte (Parsifal, Barcelona, 1992), están dedicadas a su segunda mujer.
"Para Patricia, que es mi mundo," escribe Cotten en la página que abre la mariposa de sus recuerdos. Medina y él compartieron 34 años juntos, desde su rápida boda para evitar rumores en casa del matrimonio formado por el productor de Lo que el viento se llevó (Gone with the wind, Victor Fleming, 1939), David O. Selznick, y la actriz Jennifer Jones, hasta la muerte en 1994 -a los 88 años- del actor nacido en Petersburg (Virginia). Con Las Palmas de Gran Canaria, Liverpool y Londres, este pueblecito de 30.000 personas en el sureste estadounidense es la cuarta estación del tren que liga Canarias con el Hollywood más grande.
En sus memorias Joseph Cotten, que suma 132 títulos sin incluir las obras teatrales, expresa su devoción por Medina. Tras la dedicatoria se refiere a ella por primera vez en el capítulo 4 del libro, aún sin nombrarla. "Dolores del Río era la segunda mujer más hermosa del mundo. (La que ocupa el primer lugar del podio aún no ha aparecido en estas divagaciones, pero lo hará)". Patricia Medina aparece con nombre propio en el capítulo 6, cuando Cotten narra los encuentros sociales en el "Club de Yates de Palm Springs", como era conocida la propiedad del productor Darryl F. Zanuck, fundador de la 20th Century Fox. La actriz que había iniciado su carrera en Inglaterra en 1937 es señalada como una amiga de Lenore La Mont, primera esposa de Cotten. Alguien que a pesar de los esfuerzos no ha logrado evitar el divorcio de su primer marido, el también actor inglés Richard Greene, con quien se había casado en 1941. Una treintañera del grupo de mujeres que se daba con avidez al juego de la canasta en la propiedad de Zanuck.
Es en el capítulo 10 cuando Cotten narra su noviazgo y boda con Patricia Medina en la casa de los Selznick. El enlace fue diez meses después de que Lenore falleciera súbitamente en Roma por una leucemia durante el rodaje de El último atardecer (The last sunset, Robert Aldrich, 1960). Cotten se declaró a Medina a la vuelta de una escapada a San Francisco "entre Oxnard y Ventura". El falso rumor de que se habían casado durante ese viaje amenazaba con propagarse en los mentideros de Hollywood. Y aceleró la boda. Cotten tenía 55 años. Medina 41.
"Laid Back in Hollywood"
Es mérito de Tomás Van de Walle, presidente de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, haber localizado el libro de memorias de la propia Patricia Medina. Y traerlo desde Los Ángeles. Laid Back in Hollywood, Remembering (Belle Publishing, Los Ángeles, 1998) es su título. Medina murió el 28 de abril de 2012 a los 92 años. Obituarios dedicados a ella ocuparon las principales cabeceras inglesas y españolas. En Canarias, solo el periodista tinerfeño Eduardo García Rojas lo publicó en su blog. Su muerte pasó desapercibida en Gran Canaria. Su familia lo recuerda entre resignada e indignada. En materia de cine los ciudadanos de esta isla asumen el trabajo que sus instituciones no hacen. Los políticos tienen localizados a los culpables, pero no actúan. Les siguen dejando hacer.
El encuentro con Van de Walle se produce una tarde de finales de junio en el despacho de la sociedad que preside. "El libro está escrito en un inglés casi coloquial, sin la menor pretensión literaria. No pretende justificarse ni tampoco se distancia para analizar hechos o personas. A quien más nombra en sus memorias, aparte de Joseph Cotten, es a su madre. Y en segundo lugar a sus hermanas. Dice que nació en una familia acomodada cuyo padre no trabajaba, pues tendría rentas. Define a su padre como un hombre inteligente y distinguido".
-¿Nombra Canarias en sus memorias?
-"No, solo dice que su padre era español y que hablaban ese idioma en su casa. También que su padre viajó a España y que el estallido de la Segunda Guerra Mundial hizo que fuera retenido por las autoridades españolas durante el tiempo que duró el conflicto. Del libro se desprende que Patricia se sentía indudablemente inglesa, británica. La influencia de su madre era considerable. Wonda era una dama anglosajona de clase media alta, virtuosa pianista, que en los años treinta veía el mundo desde lo que consideraba que era su centro natural, Inglaterra".
Medina, que trabajó en 92 títulos entre películas y series de televisión, era políglota y siendo ya actriz viajó varias veces a España. Por ejemplo, con Orson Welles para el rodaje de Mr. Arkadin (1955). La relación con su madre era tan intensa que a pesar de vivir en Hollywood pasaba siempre las navidades en Inglaterra. "Incluso declinó actuar en una película con John Wayne, a quien adoraba, porque el rodaje le impedía estar con su familia. Le agradaba mucho regresar a Inglaterra, pues la prensa siempre la trataba como la ´estrella que viene de Hollywood´ y eso hacía muy felices a sus hermanas".
La anécdota más sabrosa del libro en lo personal aparece cuando habla del encuentro con un director italiano durante un rodaje en aquel país a finales de los cuarenta. Por las fechas parece referirse a Luigi Zampa. "En un momento Medina le echó en cara que tratara al equipo de rodaje de forma poco caballerosa. Él contesto que no se consideraba un caballero, que él era ´comunista y artista´. Se hicieron amantes y asegura que con el director italiano aprendió ´todas las formas posibles de hacer el amor".
Llama la atención que Medina no escriba ni una sola fecha en su libro. "Bueno, tan solo una, el día de su boda con Cotten, el 20 de octubre de 1960". Patricia Medina gustaba de relacionarse con las personas importantes del mundo del cine. Tuvo amistades duraderas con David O. Selznick, Jennifer Jones, Orson Welles, David Niven, Bette Davis -con quien acudió como acompañante a un gala de los Premios Óscar-, Clark Gable, Laurence Olivier, Cary Grant, James Stewart, Gregory Peck, Fred Astaire y Rex Harrison. Los cinco primeros del círculo de amigos de su marido, quien además era muy amigo de Katherine Hepburn y Olivia de Havilland, entre otras estrellas. "Era actriz ya en Londres. Su entrada en Hollywood una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial (1945) está vinculada con el hecho de estar casada con el actor Richard Greene, que ya tenía su lugar al sol en la industria cinematográfica. Mi impresión es que el ser una chica británica de familia acomodada, educada en el exclusivo internado de Tolmers Park (en Hertfordshire, al norte de Londres), además de su belleza, le dio entrada en los ambientes más sedicentemente elegantes de la comunidad cinematográfica", remata Van de Walle.
¿Qué cuenta Medina de su propia carrera?
Afirma repetidamente que su frustración secreta fue no haber sido una actriz de comedias. Se encontró encorsetada en la llamadas películas de "capa y espada" ("swashbucklers" en inglés), a menudo haciendo papeles de "mala". Afirma que nada más llegar a Hollywood fue recibida por Louis B. Mayer, fundador de la Metro Goldwyn Mayer, quien prometió ayudarla en su carrera. Solo fueron buenas palabras. No entró en ninguna película de las buenas y eso hizo que se viera obligada a coger los papeles que vinieran. Trata de abrirse un camino después del divorcio con Richard Greene en 1951.
La vida de Medina da un giro cuando se casa con Cotten nue- ve años después de su divorcio con Greene. "Su carrera parece haber terminado desde entonces. De Cotten destaca la maravillo- sa voz que tenía, algo que, por cierto, lo relaciona con su padre. Trata de acompañarle siempre a los rodajes por todo el mundo. Siempre hace mención de la idea de estar siempre juntos, ni un día separados. Sin embargo, el libro cambia de tono cuando se dedi- ca a narrar, con profusión de datos, las enfermedades de su marido, que sufrió primero un infarto que lo dejó temporalmente mudo en 1981 y, cuando se había recuperado, un cáncer de faringe, que fue el que lo mató en 1994. Te deja con un poso de tristeza. Da pena pensar cómo fueron esos últimos 18 años de vida de Patricia Medina sin él".
Nada mejor que las palabras de Joseph Cotten para expresar el amor de la pareja. Con ellas el actor de Petersburg cierra su hermosa autobiografía. "Sigo queriendo a mi esposa apasionadamente y con todo mi ser. Que Patricia dijera adiós a una prometedora carrera cinematográfica por estar a mi lado y que no lo haya lamentado nunca expresa el amor que ella siente hacia mí. Somos personas corrientes extraordinariamente afortunadas. Lo único que puedo decir para agradecerlo es amén".