lunes, 25 de junio de 2018

Tino Torón, Hijo Predilecto de la ciudad de Las Palmas de GC 2018




El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria celebró anoche en el Auditorio Alfredo Kraus el reconocimiento a veintidós personalidades y colectivos de diferentes ámbitos con los títulos de Hijo/a Predilecto/a de la Ciudad, Hijo/a Adoptivo/a de la Ciudad y Medalla de Oro, títulos que reconocen sus respectivas actividades y trayectorias, así como su contribución al enriquecimiento social y cultural de la capital grancanaria. Uno de ellos fue nuestro querido amigo y colaborador de esta página, vecino de Tenoya y polifacético artista. Muchas felicidades Tino por este galardón que no viene más que a hacer justicia a una vida dedicada a los demás y a la creación artística.

miércoles, 6 de junio de 2018

Tamaraceite se llena de color en Corpus

                                                                                                        Fotografías: Armando Hernández
Este domingo se celebró el Corpus en Tamaraceite y sus calles se convirtieron, como es tradicional desde hace muchos años, en una alfombra diseñada por colectivos y voluntarios parroquiales. Compartimos las imágenes de tan bonito acto que conmemora la fiesta del Corpus Christi.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Tamaraceite a Tercera haciendo historia

Fuente. Tinta Amarilla

Tinta Amarilla. Terminó por adelantado este jueves el concurso de la UD Tamaraceite en la categoría Preferente de Las Palmas. Lo hizo como campeón y tras ganar 1-3 al Maspalomas, en el Sur de Gran Canaria.
El equipo que dirigió Chus Trujillo -tras relevar en el cargo a Ibán Rodríguez- deja una marca de ensueño a su paso por la categoría. El listón de puntos logrados lo eleva a 90, con 29 victorias, 3 empates y 4 derrotas. Lo hace en una campaña de 36 partidos en el calendario.
Y además, sitúa en 105 los goles marcados por sus jugadores. Estas dos cifras mejoran la que era notable aportación de Las Palmas C en 2016-17, que con Ángel Sánchez a la cabeza, fue también campeón de Preferente con 87 puntos (27 victorias, 6 empates y 1 derrota), marcado 101 goles a favor y encajando 15. El filial amarillo jugó en un campeonato de 24 jornadas, mejorando entonces los 83 puntos de la UD Teror en 2005-06.
Los realizadores de la UD Tamaraceite esta temporada fueron:
Eros Delgado (24)
David González (14)
Jonay Romario (12)
Borja Sebe (10)
Samuel Cassais (7)
Aythami Alvarez (7)
Mario Centeno (6)
Dani Tejera (5)
Juan Andrés (4)
Alberto (3)
David Figueroa (3)
Norberto (2)
Alejandro Pérez (2)
Braulio Martín (2)
Raúl (1)
José María (2)
Goles rivales en propia puerta (2)
Cabe reseñar que entre cuatro jugadores (Eros, David González, Romario y Borja) sumaron 60 goles esta temporada.

jueves, 10 de mayo de 2018

Medalla de Oro de Canarias a la Plataforma de Familiares de los Fusilados de San Lorenzo

Imagen:Canarias Semanal
El pasado noviembre, el Pleno del Parlamento de Canarias aprobó una Proposición No de Ley que insta al Gobierno de Canarias a conceder la Medalla de Oro de Canarias a las Asociaciones Canarias de la Memoria Histórica, dedicadas a la recuperación de los cuerpos de represaliados ejecutados durante la Guerra Civil y enterrados en fosas comunes. Entre los objetivos de estas Asociaciones se encuentra el fomento de la búsqueda, localización e identificación de las personas desaparecidas entre el inicio de la Guerra Civil en julio de 1936 y la aprobación de la Constitución Española en 1978, la elaboración de un registro de víctimas; y la divulgación de los hechos ocurridos en Canarias desde el pronunciamiento militar hasta el fin de la dictadura y, no menos importante, recobrar la dignidad personal y familiar de esas víctimas. Desde 2007, que se aprobó la norma a nivel estatal, las asociaciones para la recuperación la memoria histórica en Canarias han venido reclamando un texto autonómico que viniera a cubrir el vacío con el que se tropiezan cada vez que afrontan la búsqueda y localización de fosas y la exhumación de restos, un proyecto de Ley que se encuentra ya en tramitación.
El acto se celebrará el 30 de mayo en el Teatro Pérez Galdós.

lunes, 7 de mayo de 2018

Soy Diego González García, soldador

Se aferra a su identidad aunque casi no sepa quien es y el pasado lo arrastre entre barrancos iracundos rebosantes de aguas rabiosas, el más remoto, el del olor a platanera y tierra fértil, de cuando estaba en un cajón de madera hasta los seis años por no poder caminar, las enfermedades, el hambre extrema, la desnutrición lo convirtieron en un niño pequeño, una criaturita, más pequeño que todos los demás, pero que un día salió de la caja, su espacio de juegos, magia y fantasía y llegó con paso firme al patio viendo majestuosa la montaña de San Gregorio.

Se paró en la puerta, llovía levemente en aquel mayo, una lluvia fría de gotas finitas, parecían pequeñas navajitas cayendo del cielo negro, ese año el invierno no quería marcharse, se aferraba a ese latir del humilde rincón del universo donde nació aquel hombre ahora postrado en un hospital, callado a veces, otras hablando cosas para nosotros incoherentes, para él las más lógicas del mundo, las del niño perseguido, víctima del terror fascista, cuando vio con sus propios ojos la Nochebuena más triste el 24 de diciembre del 36, cuando la jauría, la manada, entró en su humilde casita para arrojar a su hermano Braulio de cabeza contra la pared de picón.

El cree que la ventana por donde no se ve el exterior es una especie de pantalla de recuerdos insondables, a veces las gotas de lluvia la recorren -Son lagrimas- dice sombrío, con ese color amarillo de las habitaciones de las clínicas, se ríe como si no fuera con el ese estado de cercanía con la muerte, la que nos persigue desde que llegamos a la tierra desnudos, bañados en sangre, amor y líquido amniótico.

Ayer me dijo que vio un gato, un gato blanco y negro, feliz, que saltaba de cama en cama, jugando con la inmensa tribu de viejos desahuciados, el gato que se asomaba a su puerta con una sonrisa gatuna, unos bigotes que el quisiera dibujar para sus nietas si sus manos temblorosas lo ayudaran, ponerle el nombre de sus queridas chiquititas, su nombre Diego, unidos con un corazón de los de antes, a los de Famara e Iraia, atravesado por las flechas de Cupido.

Me llamo Diego González García, soy soldador, dijo, luego se quedó mirando al vacío, el pañal, el mal olor, la incomodidad de la dependencia de los otros, luego se entretuvo observando el pasillo, ese espacio-horizonte donde a veces pasa la gente, “fulanos” dice, hombres y mujeres que pasan andando rápido, unas de blanco, otras con trajes de colores y el gato que juega con las cortinas infinitas del recuerdo.

Cuando vino Edu Robayna el periodista para el reportaje en Diario Público, no tuvo problemas en aferrarse a la foto de Francisco, su padre fusilado, para las fotos, la agarró con sus manos quemadas por las soldaduras, las vías para el suero y la medicación, no dijo nada, quizá vio algo en el fondo de su mente confundida, esa galaxia de pequeños ictus que lo alejan de lo que llamamos realidad y quizá no sea más que un sueño infecundo.


Me llamo Diego González García, soy soldador, el verdadero viaje comienza ahora.


Escrito por: Francisco González

jueves, 1 de marzo de 2018

En recuerdo a Don Aurelio

Por Antonio Domínguez
La consciencia es muchísimo más que el temor a Dios o al diablo y el apercibimiento constante del pecado. Hoy mi consciencia se abate, aquí en lo material,  por la muerte del médico Don Aurelio Gutiérrez Brito; hombre de exquisita buena consciencia con los pobres y desvalidos;  a los que regalaba tratamientos medicinales completos de las muestras gratuitas que recibía de los representantes.

Don Aurelio era un hombre que se marcaba metas, despreciando los sacrificios que conllevaban. Fue médico de moda y le llegaban pacientes del sur y de toda la isla, cuando, aquí en su casa de Tamaraceite fue el único médico nocturno para todo el municipio de San Lorenzo. Cuando llegaba de una urgencia, no dormía ni diez minutos para acudir a la llamada de la siguiente. Hay excepciones como en todo y con todo pero, creo que muy pocas personas no tienen pequeño o gran favor que agradecer a Don Aurelio que después de cobrar las módicas 300 pesetas por una levantada de madrugada  e ir por todo el municipio a salvar vidas, se puede declarar el hombre máximo  benefactor y completado con el buen trato, la conmiseración, el amor y el calor humano.

Estuve diez años como su ayudante;  parte de mi dilatado currículo que empezó como lavador de coches. Siempre me decía: “…estudia Antonio, tu amor por la sabiduría es encomiable, pero del saber se come sólo con el título…”. Más tarde, cuando tuve mi taller, fue porque él vino a buscarme, a ofrecérmelo a mí primero que a nadie, y en el devenir llegué a estar un año completo sin poder pagar el alquiler (en aquél aciago país del dictador Franco) y bastantes otros más pequeños  periodos. Don Aurelio siempre me decía: “…sigue para adelante Antonio, ¡lucha, defiéndete, el alquiler puede esperar!...”. Para mí fue un padre, un amigo y mi mejor educador. Nombro aquí, porque se lo merecen, a mis otros dos grandes benefactores: Don Antonio Juan Suarez y don Vicente Artiles -copropietarios de los Apartamentos ININTA donde yo ejercía mi taller- conchabados ellos dos, con don Aurelio en aras de la laxitud con mis obligaciones de arrendador.  

Éste sí que podía aspirar a Santo, aun sin pisar una iglesia y sin credo religioso, que yo supiera. Hablaba con los capitostes del pueblo con el mismo acomodo que con Jacinto; o el pobre más pobre que viviera en la más profunda cueva de La Montañeta; la que pateaba a diario por la asistencia a los enfermos. Era hombre de mucho trabajo y sacrificio. De arrojo por el otro sin mimos ni pereza. Desde mi bendición corriente por humana, humanamente le bendigo (digo de usted lo mejor) mi querido preceptor y benefactor.

Mi pésame sentido a sus hijos, y hago extensivas mis condolencias a todo Tamaraceite y a todo el municipio de San Lorenzo al completo. 

domingo, 25 de febrero de 2018

Fallece el médico Aurelio Gutiérrez Brito

Emblemático y querido doctor de Tamaraceite

Por Esteban Santana

LPDLP. La historia de un pueblo la construyen sus personajes, bien sea por su profesión, por su condición social, por su apodo, por su carácter o por sus vivencias. Hoy quiero recordar a uno de esos personajes que ha dejado mucha huella entre los habitantes de Tamaraceite y sus pagos, Don Aurelio Gutiérrez Brito, médico del pueblo y para el pueblo. Todo un personaje que desgraciadamente nos ha dejado, tras una corta enfermedad, y por cuyas manos pasamos, en sentido literal, muchos de los habitantes de Tamaraceite y sus barrios colindantes.
Escribir sobre Don Aurelio Gutiérrez es hablar de toda una institución a nivel social, en un pueblo, que por mis años de niño era un nucleo alejado de la ciudad de Las Palmas de GC, pero principal población del extinto Ayuntamiento de San Lorenzo.
Llegó a Tamaraceite a finales de los años 50 y aquí se quedó para siempre, ejemplo del cariño que nuestra gente le daba y la devoción que muchos le teníamos por su saber y trato en la consulta y en la calle. Don Aurelio era un médico del pueblo en estado puro. En una época en la que junto al cura y al maestro, jugaban un papel determinante en la vida social.
Pero Don Aurelio era un médico "diferente" para su época, cercano a su gente, sencillo, emprendedor y gran defensor de su familia. Su esposa Carmencita fue su compañera y confidente, mujer también luchadora que supo sacar a sus hijos adelante. Se supieron sobreponer a la tragedia de perder un hijo, en este caso a su hija Inma, una linda chica de larga melena negra que falleció con apenas 18 años cumplidos en un accidente de tráfico.
Ninguno de sus otros hijos siguieron su estela, salvo Mamen, la otra niña de la familia que ejerce enfermería en tierras andaluzas. Aurelio, Joaquín, José Carlos y Nacho eran más de letras.

Sus comienzos no fueron fáciles pero supo hacerse con la simpatía y el respeto de la gente de Tamaraceite, Tenoya, San Lorenzo y todos los pagos que le rodean. Fue médico de empresa de los Betancores y tuvo su primera consulta en el edificio donde vivió Don Raimundo, al lado del bar de Cristóbal, muy cerca de la Plaza Don Ceferino Hernández. Compartió consulta posteriormente con otro gran médico de aquellos años como fue Don José Hernández. Su enfermera de siempre fue Rosita, una persona encantadora que recogía los carnés con las medicinas "para repetir" y que lo acompañó durante años y a la que le cogió el relevo Mercy Soto, la mujer de otro de los sanitarios de Tamaraceite, el practicante José Ramón, el hijo de Ramoncito "el de los ciegos". Pero su primer enfermero fue Antonio Domínguez, el hijo del barbero y que lo acompañó en muchos de sus desplazamientos a los domicilios por aquellos años en que comenzó su andadura profesional.
A Don Aurelio le tocó compartir vida en el pueblo con las parteras, como Mariquita García, Encarnacionita, Mariquita Rodríguez y Cesarita Alonso, ya que hasta los años 70 las mujeres no iban a la clínica a dar a luz. Si la criatura venía bien las mujeres esperaban en casa hasta la llegada de la partera, pero, si por el contrario, venía de nalgas se avisaba al médico y se buscaba corriendo un coche para ir a la clínica.
Algunos de los mayores de Tamaraceite todavía recuerdan cómo llegó Don Aurelio a Tamaraceite, "flaco como un guirre" y donde enseguida se integró haciendo grandes amigos como Antonio Juan Suárez el del molino o Don Vicente Artiles el farmaceutico y con los que emprendió algunos proyectos conjuntamente.
Fue el médico de muchos niños y niñas del distrito, y hasta hace poco estaba recetando. Su gran sueño era escribir un libro sobre sus memorias y soy fiel testigo de que mucho recogió por escrito de sus vivencias. Ojalá las veamos publicadas algún día.
Tamaraceite le debe mucho a Don Aurelio porque fue fiel a ella hasta el final. Siempre le tendremos en nuestro recuerdo Don Aurelio. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento a un gran profesional pero sobre todo a un gran vecino.

domingo, 11 de febrero de 2018

Radio Tamaraceite celebró 22 años en antena





















Este sábado se celebró en Tamaraceite la eucaristía, presidida por el Obispo de Canarias Don Francisco Cases Andreu, como ha sido tradicional en los últimos años con motivo del aniversario de Radio Tamaraceite. El Obispo recalcó la madurez de nuestra radio y agradeció el trabajo que realizan los voluntarios, más de sesenta, que actualmente colaboran con este proyecto que dan voz a la vida de la diócesis y lleva el nombre de Tamaraceite más allá de nuestro distrito.

sábado, 10 de febrero de 2018

Radio Tamaraceite, nuestra voz

Por Esteban G. Santana Cabrera
La radio desde siempre ha sido un medio de comunicación que "engancha", "enamora", "entretiene", "divierte", "enseña", "une", "rememora",... y algunas de ellas hasta evangelizan. Este es el caso de Radio Tamaraceite, emisora diocesana, que cumple por estos días  22 años de vida. Un proyecto que surgiera allá por el año 1996 de la mano del párroco de Tamaraceite por esos años, Jesús Vega Mesa, hecha por el barrio y para el barrio, para darle voz a los que por aquellos años no la tenían en la parte alta de la ciudad.

Pero Radio Tamaraceite  es más que una emisora de radio, yo diría que es una radio que hace escuela, y me explico. Por ella han pasado cientos de voluntarios que han visto conseguido su sueño de hacer radio e incluso a algunos les ha servido para despertar su vocación periodística. El papel que Radio Tamaraceite ha hecho a lo largo de estos dos decenios es muy importante, porque le ha dado voz a los más desfavorecidos, a los que no tienen techo, a los enfermos y a los jóvenes. Radio Tamaraceite es una emisora que nació para ofrecer una actividad diferente a los jóvenes de la época, de trabajo comunitario de radiodifusión diocesana que ha ido de menos a más y que ha ido creciendo y madurando, convirtiéndose a día de hoy en un referente de los medios locales y diría que nacionales.

Una programación variada donde el 35% es de carácter religioso pero el resto es de variada temática con programas de salud, culturales, educativos, infantiles, de cine o deportivos. Realizados por profesionales en cada materia como arquitectos, docentes, médicos, enfermeras o ingenieros, pero donde tienen cabida jóvenes en formación, estudiantes, parados o amas de casa. Actualmente son más de sesenta los colaboradores con los que cuenta esta emisora que desempeñan diversas labores (técnicos, locutores, gestores web,etc.). Tiene una parrilla de treinta y seis programas semanales donde los programas de oración ocupan el 19% de la parrilla, le siguen los religiosos y de salud con un 14%, los educativos, culturales e informativos con un 8% y el resto lo completan infantiles, de cine, deportivos, etc.

Pero de esa radio que se hacía en un viejo baño en 1996 a la de ahora hay un trecho. Radio Tamaraceite ha dado un salto de calidad, llegando su señal al sur de la isla y se ha sumado a las nuevas tecnologías de la comunicación, emitiendo por internet y a través de aplicaciones móviles, lo que ha hecho que sea escuchada más allá de los mares, siendo el 52% de España y el resto de una variedad de países destacando los sudamericanos. Los datos son muy interesantes en 2017: 15.700 descargas de la aplicación para móviles y tabletas y 6.600 descargas mensuales de programas en el servicio de podcast.

Con una media de 10.000 oyentes mensuales Radio Tamaraceite, sin publicidad y realizada solo por voluntarios, se ha ganado a pulso un hueco en el dial de la radio de Gran Canaria. En estos años su proyecto se ha ido transformando, primero de la mano de Cristóbal Déniz y en los últimos años de Jorge Martín y Raúl Arencibia. Un formato joven, fresco, actual y sin dejar de informar, formar, entretener y acompañar, sin perder el principal objetivo, un medio realizado desde la comunidad diocesana para la sociedad en general y donde el respeto, la solidaridad, la seriedad y el trabajo bien hecho sea lo habitual.

Una experiencia pionera de las que solo, como ejemplo, encontramos a Radio Santa María de Toledo y Radio Estel en Barcelona. Radio Tamaraceite ha tenido a lo largo de estos años varios reconocimientos como el  Premio Jóvenes con Valores 2006 de la Comunidad canaria otorgado por la Fundación la Caixa, el Premio Nacional Manos Unidas de radio 2008, Premio de Periodismo Pedro Marcelino Quintana 2009, de la Tertulia Pedro Marcelino Quintana de Arucas y el reconocimiento de la Fundación Bertelsmann al trabajo que realizaba Radio Tamaraceite como experiencia de Emprendimiento Social Juvenil (ESJ) entre otros.

Radio Tamaraceite desde hace unos años ha pasado a ser emisora diocesana, pero sigue  manteniendo el espíritu y la sensibilidad que le dio origen,  es decir, una radio que  tiene como objetivo principal favorecer la misión evangelizadora de la Diócesis con una sensibilidad Pastoral, Social y Cultural y con propuestas humanizadoras. Un ejemplo de radio parroquial testimonial, de trabajo comunitario de radiodifusión diocesana. Muchas gracias Radio Tamaraceite y felicidades.

viernes, 19 de enero de 2018

Acto del comienzo de las Fiestas de Tamaraceite 2018



El pasado 13 de febrero se abrieron los actos de las fiestas de San Antonio Abad de Tamaraceite. Un acto que compartimos en audio y alguna imagen en vivo.

martes, 16 de enero de 2018

Agustín Angulo Sánchez

Javier Durán LPDLP

Agustín Angulo Sánchez. 
Bajo una lluvia fina y en la misma tierra que le vio nacer, fallecía la madrugada del Día de Reyes nuestro tío Agustín Angulo Sánchez, el último eslabón que unía a la familia con un pasado agrícola que se diluye y que queremos asir entre olores, rostros y voces que nos acunan. Agricultor desde tiempos inmemoriales -no le recuerdo en otra dedicación- , abandonó la vida abrigado por el territorio donde ejerció hasta bien entrados los ochenta años como sabio en semillas, abonos, aguas, tuberías, pozos, plataneras, podas, aljibes, linderos, fincas, cacería, ganados, gallanías...
Cerró los ojos en Jacomar, el lugar que fundaron su abuela Juana Betancor Hernández - hermana de Diego Betancor Hernández, creador del emporio agrícola 'los betancores'- y su abuelo Santiago Sánchez Rodríguez, donde allanaron terrenos, levantaron paredes de piedra seca y construyeron su casa para ganarse el pan de cada día.
En el momento de darle este humilde adiós trato de secuestrar su sabiduría y subirme en sus remotos recuerdos: el vergel de Casa Ayala, la finca de su otro abuelo, Agustín Angulo Alemán, otro agricultor a la vieja usanza, que abrió en 1929 un almacén de empaquetado de fruta en la Carretera General de Tamaraceite, todavía en pie. Tío Agustín bebió de las fuentes de sus ascendientes. Junto a su madre, Ascensión Sánchez Betancor, y su tía Pino, tití, cultivó Jacomar, gestionó sus plataneras y mantuvo en el tiempo como una roca dura, resistente, el maravilloso arcano de un mundo lleno de sensaciones. Lo veo con sus botas hasta las rodillas, alto y fuerte, mirando cómo nos bañábamos en los riegos llenos de agua bajo un sol incandescente. Para mis hermanos, para mis primos, para todos, él era una parte del paraíso de nuestra infancia, el sitio al que siempre volvíamos tras una semana de colegio. Y allí, con abuelo, abuela y tití siempre nos esperaba para mostrarnos los secretos del campo, desde cómo coger el hurón para que no te mordiese a cómo ordeñar una cabra. Ha muerto un hombre cuya larga vida tuvo siempre la misma frontera: las tierras de su familia. Gracias tío Agustín por enseñarnos a ser mejores personas.

domingo, 14 de enero de 2018

Pregón Fiestas de Tamaraceite 2018

Por Esteban G. Santana Cabrera
Realizar el pregón de mi pueblo, Tamaraceite, para mí es un honor, doble por otra parte, ya que no solo por ser el escogido y pasar a pertenecer entre ese elenco de personajes que han podido realizar este acto tan entrañable, de un lugar que no hace poco más de 500 años era uno de los cantones de esta isla de Gran Canaria, sino porque Tamaraceite ya no es lo que era, ni a nivel físico ni desgraciadamente en cuanto al arraigo de la gente que por aquí habita.
Mucho ha llovido desde esa época en que los antiguos moradores del lomo de la Cruz, en la que nos encontramos, sobre el que se asentó el camino real y después la carretera hacia Arucas, al norte el barranquillo de Jacomar,  en el entorno de la antigua dehesa de Tamaraceite,  al lado del camino real que va a la Ciudad y el lugarejo de Tamaraceite que no es otro que el después llamado Lugarejo de San Lorenzo por donde discurría el camino real hacia Teror.
Gran Canaria, según Viera y Clavijo, estaba dividida en varios cantones o pequeños estados: Galdar, Telde, Agüimez, Texeda, Aquexata, Agaete, Tamarazeyte, Artebirgo, Artiacar y Arucas, gobernadas por reyes, llamándose el de Tamarazeyte “Adeun”. Tamaraceite desde tiempos prehistóricos ha estado muy influenciada por el hombre ya que era un lugar de vital importancia agrícola y ganadera dentro de la isla de Gran Canaria, como así recogen diferentes historiadores. La población aborigen se asentaba principalmente en lo que hoy conocemos por “La Montañeta” y prueba de ello son las innumerables cuevas que existen en la zona y que sirvieron de vivienda a nuestros abuelos. Desde 1476 se data la existencia del cantón de Tamaraceite. Durante la colonización, los historiadores Abreu y Galindo y Morales Padrón hablan de capturas de ganado, productos agrícolas y de la existencia de grandes palmerales. En el S. XVII hay referencias de las primeras inundaciones. En 1641, cuando sólo llevaba un año construida la ermita, un temporal hizo correr el barranco de Tamaraceite, inundándose la misma. Se veían nadando las vigas, tablas y tallas, decían,  a pesar de que ésta se encuentra a más de 25 metros del lecho del barranco.
Pero no me quiero detener en este pregón en la historia de Tamaraceite, que la mayoría conocemos. Hoy lo que nos ha reunido aquí son las fiestas. Las fiestas de este pueblo vienen de la mano de la Parroquia de San Antonio Abad de Tamaraceite que cumplió 80 años el pasado mes de diciembre. La figura del cura ha sido muy importante en la historia de este pueblo, y en las fiestas por supuesto. Si no es por el párroco Víctor Domínguez, y por el empeño de la gente de la parroquia cada año, las fiestas de Tamaraceite ya no existirían. Haya actos populares o no, porque como la fiesta de este año ya la hemos vivido por estos lares, donde la gente, cansada ya de pedir y no recibir se aburre y no se implica por tener un pueblo más amable, y en el que haya otros puntos de encuentro que no sea la nueva área comercial.
Porque la gente antes se encontraba en la plaza, en el paseo, en la sociedad, en el cine, en los carnavales y cómo no, en las fiestas de su santo patrono. Todo se ha perdido menos esto último, y gracias a Dios, y a los curas. Aunque desde el año 1896 aparecen curas encargados o capellanes de Tamaraceite, hasta la fecha solamente han sido doce los sacerdotes con nombramiento de Párroco, teniendo en cuenta que la parroquia de San Antonio Abad fue creada el 8 de diciembre de 1937.
Hoy quiero hacer mención especial a uno de los párrocos que dejó huella en Tamaraceite, entre otros muchos, y cuyos restos descansan en nuestro templo parroquial. Fue Don Ignacio Domínguez. De impresionante cataloga la despedida el periódico El Eco de Canarias del miércoles 13 de octubre de 1971, de manos de su corresponsal por aquella época nuestro entrañable amigo y que tanto hiciera por estas fiestas, Antonio Ojeda, del que hasta aquellos días había sido su cura párroco Don Ignacio Domínguez. Si impresionante fue la despedida, igual lo fue la recepción de sus restos mortales en la iglesia de Tamaraceite que estaba abarrotada para recibir al que hasta ese momento había sido su párroco y cuyo funeral  fue oficiado por el Obispo de la diócesis Monseñor Infantes Florido, siendo yo apenas un niño.
Pero las fiestas de este pueblo, hay que unirlas a los personajes que marcaron  la historia de la Montañeta de Tamaraceite, aparte de los curas, personajes carismáticos como los guardias, las famosas “tiendas de Aceite y Vinagre” y de sus propietarios. Mariquita Serapita, Mariquita Coello, Lorenzo“el Titino”, Pilarito, Carmita Déniz, Isabelita “la Barbera”, Pedro Acosta, Luisito Falcón y Juanita Pérez fueron algunos de los más conocidos o personajes relacionados con la educación como el profesor Balbuena, Conchi Moreno, las hermanas Cabrera o Chita que daba clase en su cueva de la calle Belén... Destacamos también otros personajes como el ilustre artista Jesús Arencibia o su primo Antonio, Felipito, el chófer, siempre bien vestido con su uniforme, José “Padre Dios”, tostador del molino de Antonio Juan Suárez, las costureras Lolita Vizcaino y Julita, Andrés el sastre o Mariquita González impulsora de las comedias y que tantas obras albergara esta misma iglesia y algunos de cuyos actores y actrices se encuentran hoy entre nosotros. Pero hay otros personajes populares de nuestra Montañeta y de nuestras fiestas, como Manuel Cazuela, Pepe Déniz, Antonio “el Padrino”, Jacinto, Agustín “Murillo”, Ramón el de las flores, las parteras, los practicantes, los barberos y un sinfín que le daban a las fiestas ese toque de vecindad que tanto echamos de menos. Muchos de ellos confluían en espacios como el pilar, el cine, la sociedad de recreo, la plaza o el paseo, pero sobre todo en las fiestas, lugar de encuentro de vecinos y foráneos.
Hablar de las fiestas de Tamaraceite, hoy que tanto se habla de los centros comerciales, es hablar de Manuel Cabrera Rivero “Macriver”, pionero de los centros comerciales en la isla y que era fiel apoyo para las comisiones de fiestas de la época para que sufragaran los gastos de las mismas. Cuantos vecinos “ilustres” y cuántos ya en el olvido. Por ello aprovecho este estrado para reivindicar un Tamaraceite nuestro, donde paseemos por unas calles que lleven los nombres de nuestra gente, de nuestros vecinos, de esos que marcaron una parte de nuestra historia más cercana.
El verde de los dragos y las palmeras, los estanques y las plataneras han dado paso a un gris cemento que se mezcla en la noche con las luces del gran centro comercial Alisios  que se ha inaugurado en Tamaraceite Sur donde antes eran fincas llenas de vida y que, se llena de gente dispuesta a buscar la mejor ganga, mientras antes era lugar de trabajo para muchos de nuestros vecinos.
Los tiempos cambian, y las fiestas también, como no podía ser menos, pero el ejemplo de San Antonio Abad debe ser para nosotros los tamaraceiteros y los nuevos moradores, un ejemplo de persistencia. Nadie nos va a apagar la voz, y a ello contribuye desde hace más de 20 años Radio Tamaraceite que, cómo no, llegó de la mano de otro cura de los que han dejado huella en nuestro pueblo, Jesús Vega Mesa. Una radio que ha tenido a lo largo de estos años varios reconocimientos como el  Premio Jóvenes con Valores 2006 de la Comunidad canaria otorgado por la Fundación la Caixa, el Premio Nacional Manos Unidas de radio 2008, Premio de Periodismo Pedro Marcelino Quintana 2009, de la Tertulia Pedro Marcelino Quintana de Arucas, el reconocimiento de la Fundación Bertelsmann al trabajo que realizaba Radio Tamaraceite como experiencia de Emprendimiento Social Juvenil (ESJ) y el reconocimiento recientemente de la Fundación Banco Santander entre otros.
 Tamaraceite desde los años 50 se constituye en una zona de asentamiento barato, sin planificación, cerca de la ciudad y a la vez cerca de núcleos rurales de procedencia como Artenara, Teror, Valleseco, etc. El Nomenclator de 1950 cifra en 2.712 habitantes de derecho y 2.673 habitantes de hecho. Muchos de nuestros barrios de alrededor surgen en zonas donde las actividades agrarias comienzan a caer en desuso, ya que se van abandonando los bancales y los embalses. Tamaraceite casco ha ido creciendo a pasos agigantados, triplicando su población en las fincas que la rodeaban y que conocíamos por sus nombres como la Finca del Canario, la de Don Sixto Henriquez, y otras.
No quiero que este pregón sea un canto a lo que fue sino que sea un discurso a lo que debemos ser. No quiero que sea un canto a la tristeza y a la añoranza sino un grito a la esperanza y a la lucha por el cambio. El Tamaraceite de hoy es un Tamaraceite distinto al que fue en la época dorada del Cine Galdós, Los Covina, la Compañía Lope de Rueda o Adeun. Todos ellos muy relacionados con las fiestas de este pueblo, porque tenían presencia año sí y año también en los actos que por aquí se organizaban. El Tamaraceite de hoy es distinto pero con muchas posibilidades si recuperamos lugares y espacios que en otra época tenían otro uso y que ahora pueden ser espacios para el encuentro entre los vecinos como puede ser el camino Viejo a San Lorenzo, el Corredor Verde o los alrededores de la ermita de la Mayordomía.  El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria está desarrollando un Proyecto de rehabilitación integral del casco histórico de Tamaraceite contando con la participación de los colectivos sociales, vecinales y los representantes de los centros educativos, sanitarios y de carácter social que hay en el barrio. Apoyémosles, participemos. Es verdad que mucho tienen que cambiar las cosas para que nosotros lo veamos, pero la fe es lo último que se pierde, por ello que nos sirva de ejemplo nuestro santo patrono y pidámosle que nos dé fe y fuerzas para trabajar para que Tamaraceite vuelva, si no a ser lo que fue, que eso va a ser imposible, sí que al menos vuelva a ser un pueblo con dignidad.

¡Viva San Antonio Abad, Viva Tamaraceite!


jueves, 26 de octubre de 2017

De cuando Paco se quedó encajado en el ataúd de su abuelo.

Por Sergio Naranjo
Mediando los años 50 se murió un hombre en la plaza de La Milagrosa, y se dispuso velorio y entierro al modo de aquel tiempo. A uno de los nietos, ya un galletón, Paco, y a otro casi en tiempo de ir al cuartel y que andando diez años más iba a ser tío mío, Pepe, les hicieron la encomienda de ir a buscar el ataúd. Salieron hasta El Faro, a la carpintería de maestro José Antonio Alvarado, que se dedicaba a esos menesteres también, le hicieron el encargo, y entre lo que se tardaba en hacer la caja y volver Adolfina de una salida que hizo, más lo que ella tardaba en forrar la caja de un tafetán negro y ponerle unos broches dorados, se les hizo de noche.
Era una noche oscura, sin luna ni estrellas, y en esos años, ni una luz en el horizonte, y menos por aquellos andurriales. Se alumbraba la pareja con un “jachón”, que viene a ser como una tea forrada de tela recia y embadurnada de brea. Daba una luz buena y duradera, pero a cambio echaba una jumacera del diablo. Por razón evidente, el que iba delante lo llevaba y veían bien el camino, pero el de detrás iba ciego de humo.
Descansaron en el estanque de La Caldera, al lado de la casa de Plácido, y emprendieron la bajada a Los Roquetes. La vereda era polvorienta y tenía piedrillas sueltas. Pasó lo que tenía que pasar y Paco resbaló, Pepe le siguió atrás y se cayó el jachón a un lado y se apagó, ellos al suelo y el ataúd, del toletazo, se abrió y fue a caer con tan buena suerte virado para abajo y encima del pobre Paco, que ni el día que se muera se quedará tan bien encajado donde le toque, pero con la caja por encima.
Cuando Pepe se jalló, atinó a levantarse y sacudirse apenas, en el oscuro se escuchaba, como de lejos, aquella voz de dentro del ataúd: ¡Sácame de aquí, coooooño!