domingo 15 de noviembre de 2009
Tamaraceite bonito
Si hay una canción que todos los tamaraceiteros llevan muy dentro llegando incluso a ser el himno popular de nuestro pueblo, esa es la canción Tamaraceite bonito, compuesta, por el recordado aún, Antonio Arencibia e interpretada por el grupo Chácaras. Les dejo con la canción y algunas imágenes que espero sean de su agrado.
lunes 9 de noviembre de 2009
viernes 30 de octubre de 2009
Trasplante de drago desde Cuesta Blanca Tamaraceite al Paseo de Chil

En la imagen de los años 60 de Jaime O`Shanahan podemos ver un momento del transplante de un drago de la Cuesta Blanca hasta el Paseo de Chil en Las Palmas de GC. Nuestro pueblo de Tamaraceite es uno de los pocos reductos donde todavía quedan dragos en estado "salvaje". Rafael Serafín Almeida Pérez descubrió en lo que conocemos como el Dragonal, enfrente de la rotonda del Lomo Los Frailes, una variedad única en el mundo de drago. Jaime O'Shanahan donó a la ULPGC parte de su biblioteca y su archivo fotográfico, compuesto por varios miles de diapositivas, negativos y fotografías en papel realizados enlos últimos sesenta años y que permiten conocer la historia agronómica, forestal y botánica de Gran Canaria en este período. Entre sus imágenes destacan la creación del Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo, la desaparición del barranco del Guiniguada bajo el asfalto, o los viajesdel autor a la Guinea Ecuatorial española y al Mozambique precolonial, entre otros.Su biblioteca está centrada fundamentalmente en temas de agricultura, biología, ganadería y ciencias naturales, y cuenta con un significativo corpus de libros y revistas canarias.
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botánica,
dragos,
Jaime O Shanahan
domingo 18 de octubre de 2009
En busca del agua...

Ya nos hemos olvidado de los apuros que se pasaban para tener y conseguir el agua no hace muchos años. Hace no muchos años, cuando lo de las potabilizadoras era algo impensable todavía, la gente hacía "filigranas" por cuidar y no malgastar el agua. La ciudad empezó a crecer y el agua no daba para todos. Las azoteas se llenaron de bidones de uralita para poder almacenarla y no pasar penurias. Pero todavía si nos remontamos unos años más atrás, hace unos 50 ó 60, nuestros padres y abuelos tenían que acudir al Pilar a buscar el agua para bañarse o hacer la comida, ya que no había agua corriente. No se cuestionaban si tenía boro o si era apta para el consumo o no. Lo que sí que está claro es que tenía otro sabor, diferente al de ahora.
El grifo del Pilar se abría más o menos a las 7 de la mañana y el horario de cierre era más o menos las 4 de la tarde.
Antes de existir el Pilar la gente tenía que ir a buscar el agua al barranco donde también iban a lavar la ropa.
El agua se transportaba de una manera muy peculiar, según fuese hombre o mujer. Las mujeres se ponían un trapo viejo, toalla o manta en la cabeza que se denominaba “ruedo” y que servía para llevar el cacharro. El ruedo también se utilizaba para llevar la compra, los lavados, etc.
Los hombres iban a buscar el agua con “ganchos”, que era una madera gruesa con un cerco en los extremos donde se le ponía una cuerda o verguillas y ahí colgaban los ganchos que servían para llevar los cacharros. Los más pudientes en vez de verguilla o cuerda le ponían cadenas.
La gente se levantaba a las 6 de la mañana para poner el cacharro en fila. Generalmente se ponían los cacharros más viejos y agujereados que luego se cambiaban por los “nuevos”, por decir algo. Estos cacharros eran de pintura, de aceitunas o de petróleo. Cuando se iban rompiendo se les ponía jabón para que no se saliese el agua. La cola para coger el agua era muy importante. Se utilizaba esta agua para la comida, para regar las flores y para ducharse, una vez a la semana con jaboncillo la cabeza y el resto del cuerpo con jabón suasto y estropajo. Antes se cocinaba con bostas de vaca, tabaibas, leña o brasero y el agua, sobre todo en invierno, se calentaba para no coger una “pulmonía”. Los que iban a buscar baldes pequeños no se ponían en fila. Los cacharros se tapaban con hojas de “capa de la reina”. Los guardias eran los encargados de guardar el orden ya que había muchas peleas y discusiones.
El Pilar fue fiel testigo de las desigualdades sociales de nuestros pueblos, entre la gente de la ciudad y la gente de los barrios. No se veía a nadie de la "nobleza" llenando los baldes en el Pilar. Solían darle una “propinilla” a los chiquillos por llevarle un balde de agua (7 perras y media ó 1 peseta). También había mucha gente que tenía aljibes y que vendían el agua a 2 perras o 1 real el balde.
Aparte de un punto de visita obligado para los habitantes de nuestros barrios, el Pilar era también punto de encuentro, charla y entretenimiento. Allí iba gente de todos los lugares del pueblo o de los barrios.
Espero que esta peqeña historia que me contaron, que fue tan real como la vida misma y que yo le cuento a mis alumnos cuando hablamos del agua en Canarias, nos sirva para concienciarnos de que el agua es un bien muy preciado y que no hay que malgastarlo.
El grifo del Pilar se abría más o menos a las 7 de la mañana y el horario de cierre era más o menos las 4 de la tarde.
Antes de existir el Pilar la gente tenía que ir a buscar el agua al barranco donde también iban a lavar la ropa.
El agua se transportaba de una manera muy peculiar, según fuese hombre o mujer. Las mujeres se ponían un trapo viejo, toalla o manta en la cabeza que se denominaba “ruedo” y que servía para llevar el cacharro. El ruedo también se utilizaba para llevar la compra, los lavados, etc.
Los hombres iban a buscar el agua con “ganchos”, que era una madera gruesa con un cerco en los extremos donde se le ponía una cuerda o verguillas y ahí colgaban los ganchos que servían para llevar los cacharros. Los más pudientes en vez de verguilla o cuerda le ponían cadenas.
La gente se levantaba a las 6 de la mañana para poner el cacharro en fila. Generalmente se ponían los cacharros más viejos y agujereados que luego se cambiaban por los “nuevos”, por decir algo. Estos cacharros eran de pintura, de aceitunas o de petróleo. Cuando se iban rompiendo se les ponía jabón para que no se saliese el agua. La cola para coger el agua era muy importante. Se utilizaba esta agua para la comida, para regar las flores y para ducharse, una vez a la semana con jaboncillo la cabeza y el resto del cuerpo con jabón suasto y estropajo. Antes se cocinaba con bostas de vaca, tabaibas, leña o brasero y el agua, sobre todo en invierno, se calentaba para no coger una “pulmonía”. Los que iban a buscar baldes pequeños no se ponían en fila. Los cacharros se tapaban con hojas de “capa de la reina”. Los guardias eran los encargados de guardar el orden ya que había muchas peleas y discusiones.
El Pilar fue fiel testigo de las desigualdades sociales de nuestros pueblos, entre la gente de la ciudad y la gente de los barrios. No se veía a nadie de la "nobleza" llenando los baldes en el Pilar. Solían darle una “propinilla” a los chiquillos por llevarle un balde de agua (7 perras y media ó 1 peseta). También había mucha gente que tenía aljibes y que vendían el agua a 2 perras o 1 real el balde.
Aparte de un punto de visita obligado para los habitantes de nuestros barrios, el Pilar era también punto de encuentro, charla y entretenimiento. Allí iba gente de todos los lugares del pueblo o de los barrios.
Espero que esta peqeña historia que me contaron, que fue tan real como la vida misma y que yo le cuento a mis alumnos cuando hablamos del agua en Canarias, nos sirva para concienciarnos de que el agua es un bien muy preciado y que no hay que malgastarlo.
viernes 9 de octubre de 2009
Policía local de ayer y de hoy


Yo, aún recuerdo a la policía local de Tamaraceite, cuando pertenecía al cuartelillo de Tamaraceite, y eran conocidos por todos los que por aquí habitaban. ¿Usted conoce el nombre de su policía de barrio? Seguro que no, y si lo conoce es un afortunado. Echo de menos cuando antiguamente uno llamaba a la policía local y enseguida estaban en el lugar de los hechos, y eso que no tenían grandes coches como ahora, y muchas veces venían caminando o corriendo. No había ni un borracho en la calle, ni pedigueños, ni sinvergüenzas que estuvieran tirados en la calle esperando hacer la suya. Cuando la gente salía en carnaval, siempre se iba con el miedo en el cuerpo por si aparecían los guardias. Apenas se oía un coche todo el mundo desaparecía hasta que pasara. Los guardias, Juan Vargas y Juanito el de San Lorenzo, se paseaban ropa en mano por el callejón y si veían a alguna mascarita las podían llevar al cuartelillo. Había otros guardias como Antonio el de El Zardo que hacían la vista gorda. Lo que sí que no permitía ninguno era ver mascaritas por la carretera. No pretendo que el tiempo vuelva atrás, pero sí aprender de aquellos agentes de antes para que podamos vivir un poquito mejor.
jueves 24 de septiembre de 2009
Historia de nuestros barrios: Las Suertes
Al principio del “Caminito de Teror”, que une esta villa mariana con Tamaraceite, nos encontramos con uno de los barrios más conocidos de nuestro distrito, cuyo nombre se confunde, muchas veces, en su denominación con La Suerte. Este nombre le viene al barrio porque está levantado sobre una antigua finca compuesta de varios lotes de terreno, también llamados “suertes”.
Surge a principios de los años 70 cuando personas procedentes de diferentes lugares como Juncalillo, La Aldea de San Nicolás, Artenara, Teror, Miraflor y del propio Tamaraceite fueron comprando parcelas de terreno de aquella finca que en otros tiempos se dedicaba al cultivo de plataneras y papas.
Este barrio de autoconstrucción fue consolidándose poco a poco, a pesar de las grandes dificultades que existían para su desarrollo. No había agua ni luz, ni alcantarillado, las calles sin asfaltar apenas caían tres gotas se convertían en un barrizal. La electricidad se obtenía con motores y la televisión se veía con batería. Todas estas dificultades consolidaron un movimiento vecinal importante que contó desde sus comienzos con el apoyo incondicional de Don Luis Correa Medina. Ya en el año 1974 se fundó la actual Asociación de Vecinos San Andrés. Don Vicente Acosta Rodríguez fue su primer presidente y ya lleva más de veinticinco años dedicando muchas horas de esfuerzo y lucha por la prosperidad de este núcleo. En cuanto a los nombres de las calles, éstos fueron puestos por Don Manuel Acosta, con la aprobación de todos los vecinos, que decidieron ponerles a todas nombres de santos.
A principios de los años 90, gracias al gran esfuerzo y colaboración de los vecinos, se compró el solar en el que más tarde se edificó la actual sede de la Asociación de Vecinos San Andrés. El dinero para su construcción salió de las múltiples rifas y sorteos que se realizaron para tal fin, así como de la venta de un solar propiedad de la Asociación de Vecinos.
Al carecer de iglesia, la misa se celebraba en la calle San Clemente y un vecino del barrio donó una imagen de la Virgen del Carmen, que pronto se aceptó como patrona del barrio. Años más tarde debido a que la Comunidad Claretiana se hizo cargo de la celebración de la misa, ayudando así al párroco de Tamaraceite a que en todos los barrios pudiera celebrarse una misa los fines de semana, por medio del padre claretiano Don José Antonio Anajo Vidales y la Asociación de Vecinos, se trajo una talla de San Antonio M ª Claret, que es el actual co - patrono de Las Suertes. Con la inauguración del Local Social, la Asociación de Vecinos cedió a la parroquia uno de sus salones para que sirviera de capilla y poder así celebrar la misa en el barrio en un lugar más acogedor y con mejores condiciones que el anterior.
En 1998 debido a las obras de la Circunvalación de la ciudad de Las Palmas de GC, el tráfico hacia Piletas e Isla Perdida, se tuvo que desviar a través de este barrio, lo que motivó que la línea 42 de las Guaguas Municipales tuviera que entrar en el barrio, facilitando de una manera más directa el acceso al transporte urbano entre la capital y nuestro distrito.
Surge a principios de los años 70 cuando personas procedentes de diferentes lugares como Juncalillo, La Aldea de San Nicolás, Artenara, Teror, Miraflor y del propio Tamaraceite fueron comprando parcelas de terreno de aquella finca que en otros tiempos se dedicaba al cultivo de plataneras y papas.
Este barrio de autoconstrucción fue consolidándose poco a poco, a pesar de las grandes dificultades que existían para su desarrollo. No había agua ni luz, ni alcantarillado, las calles sin asfaltar apenas caían tres gotas se convertían en un barrizal. La electricidad se obtenía con motores y la televisión se veía con batería. Todas estas dificultades consolidaron un movimiento vecinal importante que contó desde sus comienzos con el apoyo incondicional de Don Luis Correa Medina. Ya en el año 1974 se fundó la actual Asociación de Vecinos San Andrés. Don Vicente Acosta Rodríguez fue su primer presidente y ya lleva más de veinticinco años dedicando muchas horas de esfuerzo y lucha por la prosperidad de este núcleo. En cuanto a los nombres de las calles, éstos fueron puestos por Don Manuel Acosta, con la aprobación de todos los vecinos, que decidieron ponerles a todas nombres de santos.
A principios de los años 90, gracias al gran esfuerzo y colaboración de los vecinos, se compró el solar en el que más tarde se edificó la actual sede de la Asociación de Vecinos San Andrés. El dinero para su construcción salió de las múltiples rifas y sorteos que se realizaron para tal fin, así como de la venta de un solar propiedad de la Asociación de Vecinos.
Al carecer de iglesia, la misa se celebraba en la calle San Clemente y un vecino del barrio donó una imagen de la Virgen del Carmen, que pronto se aceptó como patrona del barrio. Años más tarde debido a que la Comunidad Claretiana se hizo cargo de la celebración de la misa, ayudando así al párroco de Tamaraceite a que en todos los barrios pudiera celebrarse una misa los fines de semana, por medio del padre claretiano Don José Antonio Anajo Vidales y la Asociación de Vecinos, se trajo una talla de San Antonio M ª Claret, que es el actual co - patrono de Las Suertes. Con la inauguración del Local Social, la Asociación de Vecinos cedió a la parroquia uno de sus salones para que sirviera de capilla y poder así celebrar la misa en el barrio en un lugar más acogedor y con mejores condiciones que el anterior.
En 1998 debido a las obras de la Circunvalación de la ciudad de Las Palmas de GC, el tráfico hacia Piletas e Isla Perdida, se tuvo que desviar a través de este barrio, lo que motivó que la línea 42 de las Guaguas Municipales tuviera que entrar en el barrio, facilitando de una manera más directa el acceso al transporte urbano entre la capital y nuestro distrito.
lunes 7 de septiembre de 2009
De romería a Teror

Hace más de 60 años, los naturales de Tamaraceite como los de otros lugares de la isla, se ataviaban con trajes típicos y acudían en romería a visitar a la Vírgen del Pino como cada 7 de septiembre. En nuestro pueblo se reunía un grupito que cada año se vestía de una manera diferente. En la imagen podemos ver a un grupo de tamaraceiteros subiendo el camino de Teror con un traje diseñado por Don Jesús Arencibia.
viernes 21 de agosto de 2009
Las cuevas de La Montañeta
Situado en lo que se denomina La Montañeta, tiene mayor altura en la Plaza de La Cruz. Vicente Araña sitúa un volcán con entidad propia en la zona del casco, clasificándolo de coladas recientes. En lo alto se pueden observar basaltos con escasa formación de suelo y se puede advertir que hay en su conjunto escaso derrame lávico debido a la poca magnitud del edificio.
Este cono está muy erosionado y degradado por el sobrepoblamiento, la abundancia de construcciones y por las aguas superficiales que han ido arrastrando materiales con el paso de los siglos a zonas sedimentarias limítrofes y al barranco de Tamaraceite.
En este lugar no se dio nunca la actividad agrícola y la vegetación potencial era de carácter xerófilo (tabaiba, barrilla y cardones), presentando en la actualidad escasos hierbajos, barrillas y coscos. En las viviendas aquí situadas se intentó aprovechar en todo momento las cuevas naturales que allí había. Así, las llamadas casas cueva son un agrupamiento de moradas cuya fachada no permite pensar en la actualidad que en su interior podamos encontrar habitaciones excavadas en la roca, frescas y con escasa luminosidad que todavía recuerdan hoy día la forma de vida de nuestros antepasados.
Este cono está muy erosionado y degradado por el sobrepoblamiento, la abundancia de construcciones y por las aguas superficiales que han ido arrastrando materiales con el paso de los siglos a zonas sedimentarias limítrofes y al barranco de Tamaraceite.
En este lugar no se dio nunca la actividad agrícola y la vegetación potencial era de carácter xerófilo (tabaiba, barrilla y cardones), presentando en la actualidad escasos hierbajos, barrillas y coscos. En las viviendas aquí situadas se intentó aprovechar en todo momento las cuevas naturales que allí había. Así, las llamadas casas cueva son un agrupamiento de moradas cuya fachada no permite pensar en la actualidad que en su interior podamos encontrar habitaciones excavadas en la roca, frescas y con escasa luminosidad que todavía recuerdan hoy día la forma de vida de nuestros antepasados.
domingo 9 de agosto de 2009
Las Fiestas de San Lorenzo

Una de las celebraciones importantes de nuestro distrito son las fiestas de San Lorenzo. Pero según cuentan muchos de los tamaraceiteros de siempre, la fiesta de San Lorenzo lo “hace” la gente de Tamaraceite. Aunque eso me imagino que era antes, ya que las fiestas se han popularizado en gran manera, llegando hasta el pueblo de San Lorenzo muchos visitantes de la ciudad y de pueblos limítrofes.
Una tradición para los más antiguos, para el día de las fiestas, era estrenar ropa y zapatos. Manuel Cazuela antes de fallecer nos contaba que su madre le compró un “ropón” (batín), unos calzoncillos con tiros y unas alpargatas de goma que se las puso en Tamaraceite y cuando llegó a San Lorenzo tuvo que tirarlas porque las tachas se le clavaban en los pies.
Una tradición para los más antiguos, para el día de las fiestas, era estrenar ropa y zapatos. Manuel Cazuela antes de fallecer nos contaba que su madre le compró un “ropón” (batín), unos calzoncillos con tiros y unas alpargatas de goma que se las puso en Tamaraceite y cuando llegó a San Lorenzo tuvo que tirarlas porque las tachas se le clavaban en los pies.
Antes la gente cogía el Camino Viejo y hacía el camino de ida y vuelta a pie, ya que no existía ni la carretera ni la mayoría tenía vehículo para desplazarse. El mayor atractivo de las fiestas han sido los fuegos, muy famosos en toda Canarias y de los más importantes. En la imagen podemos ver a una familia de Tamaraceite dando un paseo por San Lorenzo.
jueves 30 de julio de 2009
El Movimiento Vecinal en Tamaraceite

Comenzada la segunda parte del siglo XX, allá por los años 50, comienza a llegar de manera lenta al principio para ir creciendo poco a poco, un volumen poblacional a los alrededores de nuestro pueblo de Tamaraceite, donde antes había terrenos de cultivo. Así fueron surgiendo nuestros barrios, con gente procedente del norte de la isla que acudía a trabajar a la ciudad o al sur con el boom del turismo. Este crecimiento sin planificación, ya que los solares eran vendidos a bajo precio y apenas se había realizado planificación urbanística alguna. Los propios vecinos construían sus casas en su tiempo libre, ayudados por los vecinos y familiares. Van apareciendo las primeras asociaciones vecinales de barrios, pero el crecimiento es tal que llega un momento que llega a ser caótico porque comienzan a surgir las necesidades básicas a cubrir como era el agua corriente, el alcantarillado y la electricidad. Un ejemplo de esta unión la tenemos en el barrio de Hoya Andrea, donde son los propios vecinos los que supervisan las obras de alcantarillado del barrio, siendo uno de los mejores de nuestra ciudad.
Dado este avance, a finales de los años 70 los vecinos se tuvieron que unir para reivindicar ante el consitorio las necesidades que tenían. Surgen primeramente las asociaciones de Cabezas de familia, que fueron el comienzo de la resolución de los muchísimos problemas que tenían los barrios y empieza una vida social importante. Más tarde, a mitad de los 70 se comienzan a transformar en Asociaciones de Vecinos y fruto de ello surge la primera federación de asociaciones de España, la Federación de Asociaciones Las Medianías. En ella jugó un papel importante Don Luis García Correa, al que vemos en una asamblea de vecinos tomando la palabra.
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