lunes, 19 de marzo de 2012

De Tamaraceite al espacio

Por: Israel Tejera
"Hace unas semanas me llevé dos alegrías en forma de sendas astrofotografías lunares publicaciones en la web del geólogo de la NASA Chuck Wood LPOD: http://lpod.wikispaces.com/March+9%2C+2012  y http://astrovecindario.blogspot.com/  cuyo fin es poner de nuevo a la Luna en el punto de mira de futuras misiones y es que nuestro satélite aún podría contener varios secretos aún por descubrir sobre todo acerca del pasado de nuestro planeta y del propio Sistema Solar y es que al no contener atmósfera el pasado común del sistema Luna - Tierra está allí grabado a fuerza de impactos de meteoros y diversos episodios de emanaciones de magma desde el interior de la luna. Estas 2 tomas hacen referencia a esto mismo, una de las tomas contiene uno de los impactos más antiguos y violentos que tuvieron lugar en la luna, el cráter Maginus mientras que la 2º toma hace referencia a un oscuro manto compuesto de materiales piroclásticos cuyo origen aún no está muy claro al 100%. Son tomas realizadas desde la localidad de Vecindario y que ponen de manifiesto las magníficas condiciones de nuestra isla para este tipo de trabajos.

Cada vez que reconocen o publican algunos de mis trabajos amateurs me vienen a la mente aquellos mis primeros pasos en esta afición mientras vivía en el barrio de Piletas, Tamaraceite. En aquellos momentos no podía más que asombrarme ante el espectáculo que brindaba el cielo estrellado de la zona, y me consta que la transparencia del cielo nocturno era más que aceptable, lo era en aquel momento y debería seguir siendo así, sobre todo en las noches de Invierno donde la lluvia juega un papel crucial a la hora de limpiar el aire, no en vano por algo el archipiélago canario está bien considerado entre la comunidad científica sobre todo a la hora de instalar cualquier observatorio astronómico profesional, lo normal es que se edifiquen en Izaña o en La Palma islas que superan fácilmente los 2000 metros de altitud, altura donde normalmente nunca llega la capa de nubes estratiformes tan característica del Alisio y que de hacerlo obligaría a cancelar por completo la actividad o trabajo que pretenda realizarse. En el caso de Gran Canaria debido a su altitud máxima (1950 m) sí suele verse afectada por este fenómeno, reduciendo notablemente el nº de horas útiles al año, siendo ésta quizás, la principal causa de que no hayan escogido nuestra isla para este propósito aunque esto no quiere decir que no se puedan realizar cualquier tipo de trabajo relacionado bien con la astrofísica o simplemente deleitarnos bajo el cielo estrellado, el nº de noches despejadas al año suelen ser relativamente numerosas, sobre todo en invierno.

La comarca de Tamaraceite y sus barrios colindantes a pesar de encontrarse, "astronómicamente" hablando, en la parte más desfavorable de la isla para este tipo de actividad cuenta con otras ventajas, siendo la principal el índice de transparencia o calidad del cielo, podemos comprender esto fácilmente mirando al cielo cualquier noche despejada, a ser posible lejos de cualquier núcleo poblacional, cuanto más oscuro sea el fondo de cielo mejor será la transparencia y mayor "profundidad" podremos alcanzar bien visualmente con ayuda de unos binoculares/telescopio o por medios fotográficos donde contamos con la ventaja de poder valernos de exposiciones fotográficas donde podríamos acumular información (estrellas, galaxias, etc...) en función del tiempo de exposición.. llegando tan lejos como el índice de transparencia local nos permita alcanzar. A esto contribuye en gran medida la pureza del aire marítimo predominante en la región y desde aquí recomiendo encarecidamente aunque sea unas pocas veces a que disfruten del cielo estrellado de la región siempre desde lugares apartados de los núcleos poblacionales, por poner un ejemplo, desde la montaña de San Gregorio. Los aficionados más avanzados podrían incluso atreverse con alguna astrofotografía circumpolar, es decir, apuntar a la estrella polar y realizar largas exposiciones de 5 - 10 minutos dando como resultado una toma donde se puede apreciar los trazos producidos por las estrellas mientras giran aparentemente (realmente es nuestro planeta el que gira sobre su eje) alrededor de una estrella fija, denominada estrella polar.

Por poner un pero, opino que de contar la misma política de alumbrado público que se aplica tanto en La Palma como en Tenerife donde las luminarias alumbran en su totalidad al suelo en lugar de hacia el cielo, esta bondad sería aún más notoria acercándonos al cielo que disfrutaron en su momento nuestros antepasados. Estas luminarias influyen tiñendo el fondo de cielo de color naranja haciendo prácticamente imposible el deleite de esta afición al alcance de todos.

Como siempre estas dos publicaciones quisiera dedicárselas al pueblo de Tamaraceite en general y a los vecinos del barrio de Piletas en particular



Israel Tejera Falcón"

martes, 7 de febrero de 2012

Adios a la Panadería Domingo

Todavía huelo a pan recién hecho de aquel horno del Paseo de los Mártires de Tamaraceite. Muchos recuerdos se nos vienen a la mente a los "chiquillos de 40 ó 50 años" con el cierre de la Panadería de Domingo. En Tamaraceite por aquellos años "competía" con la Panadería de Periquito Benítez en la Montañeta y a los más pequeños nos mandaban a comprar pan a la de Domingo, por cercanía,  en la talega de tela y nos quedábamos "embebidos" cuando veíamos hacerlo a puño y sacarlo y meterlo en el horno de piedra. Nos contaban nuestros padres que Domingo empezó vendiendo pan en un carrito y que poco a poco, con el sudor de su frente, fue haciendo que esa pequeña panadería de pueblo fuera, con los años, un referente industrial en nuestro Archipiélago. Allí trabajaban todos, padres e hijos, como así fue hasta el final de sus días.  Muchos recuerdos me vienen a la mente, las tardes de juegos a la entrada a la Panadería con Mingo y Francis, gente sencilla a pesar de haber llegado a lo más alto que cualquier empresa familiar pudiera imaginarse nunca. Allí veíamos cargar y descargar a los panaderos que iban por las casas a llevar el pan calentito, como Alfonso, que distribuía por buena parte de los barrios de Tamaraceite.
Los chiquillos veíamos que la empresa iba creciendo por los coches que aparcaban en la puerta. Primero un Peugueot, luego un Ford, para más tarde dar paso a un Cadillac que fue el asombro de toda la juventud. Pero a pesar de los grandes coches la sencillez de esta familia era exquisita y la delicadeza con nuestro pueblo estuvo siempre presente, esto es así que muchos de sus empleados eran de nuestro pueblo de Tamaraceite. También apoyó durante muchos años, en su época dorada al Unión Chile de fútbol. La crisis ha podido con ella pero no podrá con nuestros recuerdos ya que la Panadería de Domingo siempre ocupará un lugar importante no solo en nuestra memoria sino en la historia de este pueblo de Tamaraceite.

domingo, 15 de enero de 2012

Pregón de las Fiestas de San Antonio Abad 2012

Por: José Manuel Cabrera Ramírez,
pregonero de las Fiestas de
Tamaraceite 2012
Buenas noches Tamaraceite, hoy me siento orgulloso de compartir con todos el inicio de nuestras fiestas. Quiero dedicar este pregón de manera especial a aquellas personas que siempre están trabajando para hacer que nuestro mundo más cercano brille de forma distinta. Personas que de manera altruista son capaces de ayudar a que nuestras fiestas sean realidad.

Según me cuenta mi madre, la primera vez que entré en esta iglesia fue de forma precipitada. A mi padre se le había olvidado avisar de mi bautizo y cuando comenzaron a sonar las campanas de la iglesia se acordó. Me vistieron deprisa y buscaron a dos familiares cercanos que sirvieran de testigos. Mucho más tarde entré por mi propio pie para mi Primera Comunión, mi confirmación, la adoración nocturna y el bautizo de mis hijos.
A mediados de los años 60 corría por los pasillos de la casa terrera frente a la actual Casa de la Cultura. Tercer hijo de cinco. No paraba. Me gustaba correr y saltar. De todos aquellos momentos, recuerdo con cariño mis escapadas a casa de Olguita, sobrina de D. Félix el practicante. Iba desde mi casa a la suya arrastrando un cepillo que usaba para quitar el gancho de su puerta. Me colaba en su comedor, abría su lata de galletas y cogía tantas como fueran suficientes para saciar mi apetito infantil. Sin lugar a dudas eran otros tiempos. Cuando a Olguita le preguntaban que si me había visto, respondía que no. Lo importante de la visita eran las galletas, por eso no me entretenía en saludarla.
Mi casa no era pequeña, pero sí para mí que sin cansarme bajaba y subía las escaleras. Me gustaba subir al cuarto de la azotea. Era el cuarto de los botones. Un montón de botones que servían para hacer funcionar las emisoras que mi padre usaba con tanto cariño y respeto. Mis mejores momentos llegaban cuando él no estaba y me colaba en su territorio, hasta que me descubrió. Su castigo fue cerrar con llave y colgarla de un clavo. Dicen que era un poco testarudo y a pesar de aquella prohibición, con mi corta edad, seguía descolgando la llave para abrir la puerta y colarme en aquella estancia cargada de olor a válvulas calientes y radiofrecuencia. Fueron tiempos en que las comunicaciones cumplían un papel importante. Venían a mi casa personas de todas partes de la isla para escuchar, aunque fuera por un breve momento, la voz de un ser querido que allende los mares contaba cómo se encontraban. Era casi un milagro que pudieran entablar una conversación al instante. Por aquellos tiempos la única información que llegaba era por correo ordinario y era lenta muy lenta. Fueron muchas las historias que bajo aquel techo se contaron. Muchas alegrías y muchas penas.
En la planta baja tenía totalmente prohibida la entrada, aunque alguna vez me colé. Solo fue por un pequeño momento. Había un taller donde se construían radios que se repartían por todos los puntos de nuestra geografía. Si increíble era poder hablar con un ser querido, no lo era menos que llegaran las voces de los locutores informando de la situación del país. Era un sonido muy particular. Las canciones de Topolino, Antonio Machín, Jorge Negrete y tantos que alegraban con su romanticismo los rincones de las casas, donde se reunían familiares y vecinos ante aquel milagro del futuro. ¡Quién iba a decir que llegaríamos a un momento en que un pequeño aparatito en nuestra palma de la mano nos podría comunicar con imagen y sonido con cualquier persona en cualquier parte del mundo!
De las fiestas de antaño la que más recuerdo era la del Carnaval. Desde el ventanillo de nuestro baño se podía ver el cine Galdós y allí la gente bailando y bebiendo. Me subía en el bidé y desde allí controlaba a las mascaritas.
Cuando cierro los ojos y vuelvo al pasado, me viene la imagen de una barbería frente a la iglesia. Varios sillones a la izquierda, unos bancos a la derecha y al fondo un ventanillo. Cuando llegaba mi turno, colocaban una tabla entre los brazos del sillón. Don Pedro siempre paciente y con su sonrisa en la cara preguntaba: ¿Al corte león? No recuerdo si en aquellos días existían otros cortes porque a mí siempre me hacía el mismo. El olor a barbería y el sonido de las tijeras quedaron grabados para siempre en mi memoria.

Hoy se habla mucho de un personaje que todos conocemos y que fue el creador del mural que aquí vemos. Jesús Arencibia fue para mí una persona extraña. Cuando tenía que subir por el callejón del cine, mi primera mirada se dirigía hacia su ventana y casi siempre estaba asomado con su vestimenta negra. Algunas veces, supongo que por frío, se calzaba una boina también del mismo color. Le tenía mucho respeto porque era serio y el color de su ropa no mejoraba la situación. Alguna vez que acompañé a mi padre a su casa recuerdo un piso casi espejo, un crucifijo enorme y unas velas de mi tamaño. Todo era muy religioso y en aquel momento esto también me producía respeto. Pasaron muchos años hasta que volví a encontrarme con él y su imagen cambió. Me queda el recuerdo de un hombre subido en un andamio dando forma y color a este mural. Seguía siendo un personaje extraño, pero ahora más cercano.
A medida que yo iba creciendo, los inventos también llegaban a nuestro pueblo. Aparecieron los primeros televisores en blanco y negro. Eran grandes y pesados y había que dejarles mucho espacio alrededor, porque además de televisores servían como estufas. Solo se veía un canal y no había mando a distancia, ambos motivo de conflicto en muchas de las casas actuales.
Tanto la radio como el televisor sirvieron de punto de encuentro, de unión entre familias y amigos, que después de la reunión seguían compartiendo los ratos de tertulia, los cafés y los rones. Es verdad que eran otros tiempos, ni mejores ni peores, pero siempre servirán para aprender.
A pesar de tener la plaza tan cerca, no fue hasta mi adolescencia cuando comencé a casi vivir en ella. Mis amigos de la infancia fueron todos personajes ilustres de mi pueblo, por lo menos para mí. Era nuestro lugar de encuentro y desencuentro. A una hora determinada, no recuerdo por quién ni cómo, aparecíamos todos para nuestra cita. Éramos un grupito de chicos y chicas que queríamos divertirnos.
Si íbamos al cine, lo importante no era solo la película. Empezaba la historia por meter la cabeza en una cuadrado hecho en la pared para comprar una entrada por 1 peseta y media. Luego teníamos que buscar una butaca que estuviera limpia y manejarla con cuidado porque era fácil que sufrieras una majada espectacular. Cuando te levantabas, daba un golpe que casi siempre cogía a alguien concentrado que saltaba del susto. La figura del acomodador era como la guardia civil. Le teníamos respeto y siempre acababa expulsando a alguien de la sala por mal comportamiento. Tengo el recuerdo de una película de Tarzán en blanco y negro que me marcó, porque fue la primera vez que vi un elefante en movimiento. Más tarde quedé desolado, porque proyectaron una película para adultos que no pudimos ver, a pesar de que intentamos comprar al acomodador. Aquí proyectó muchas películas Santiago Diepa un amigo de siempre.
El pueblo era pequeño, mucho menos de lo que es ahora. Cada fin de semana recorríamos sus calles partiendo de la plaza, subiendo el callejón del cine, paseo de los mártires, carretera general y vuelta al principio. Un poco más tarde, descubrimos el bar de Antonio, el ovejero, que no recuerdo si tenía ovejas o no. Íbamos el sábado por la tarde y pedíamos siempre lo mismo: un plato para compartir de calamares con papas fritas.
Recuerdos de mi infancia estuvieron muy cerca de las plataneras. Me encantaba correr saltando los camellones y las acequias. Llegaba desde la casa de Juan Pérez hasta la Cobranza sin ver casi el cielo. Buscaba nidos de mirlos, madrigueras de conejos o plátanos maduros que me servían de tentempié. Lo mejor era el olor de la mañana, la humedad y las gotas sobre las hojas grandes. Aprendí a quitar la hoja seca, deshijar, desflorillar pero lo que realmente me divertía era regar. Oír llegar el agua, abrir la torna para virarla y remangarme los pantalones. El olor de un plátano maduro, de una ciruela o de los nísperos en el vergel que era Tamaraceite.
A medida que crecía, aparecieron nuevos personajes, y quiero compartir el recuerdo de Antonio Arencibia. Algunas tardes me sentaba con él en su pequeño estudio. Siempre me prestaba su sillón de orejas y me encantaba escucharle. Compartimos inquietudes por nuestro pueblo y me animaba para que hiciera cosas. En su libro Tigotán dejó esta dedicatoria: fui amigo de tu padre; soy amigo tuyo pero este obsequio va por otros motivos, tu pasión por nuestro Tamarazait que nos une en el interés”
Mis padres han sido, en parte, responsables de que hoy tenga tantas cosas que contar en este pregón.
Hoy nos reunimos en esta iglesia llena de historia con el fin de dar comienzo a nuestras fiestas. Les animo a participar en los distintos actos que se han organizado.
Quiero aprovechar este momento para agradecer a todos los amigos que cada día trabajan para que nuestro pueblo sea mejor. De manera muy especial a Pilar y a mis hijos Eduardo y Cristina por su paciencia.
La fiesta de San Antonio Abad debe crecer siempre alrededor de su acto principal. Me gustaría algún día escuchar que las fiestas de nuestra isla de Gran Canaria son Nuestra Virgen del Pino en Teror, La bajada de la Rama en Agaete, El charco en la Aldea y La Bendición de animales en Tamaraceite. ¡Felices Fiestas!.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Jesús Arencibia. Cien años de nuestro vecino más ilustre

Pintura: José F. Ramírez López
          Celebramos este mes de noviembre el Centenario de uno de nuestros pintores canarios más ilustres y natural de nuestro pueblo de Tamaraceite. Nacido de la cuna de la Escuela Luján Pérez, teniendo como profesora a Lía Tavío, llegó a ser catedrático de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y profesor de la Escuela de Magisterio. Pero su vocación le vino viendo pintar a su tía Soledad en casa de sus abuelos, llegando a realizar su primera obra con catorce años. Muchas de sus primeras pinturas están en algunos hogares de Tamaraceite en la actualidad.
Jesús Arencibia fue uno de los grandes muralistas del S XX canario y por ello nuestra ciudad se encuentra lleno de sus obras, no solo de edificios públicos, sino privados y religiosos. El Aeropuerto, el Colegio de Farmacéuticos, Colegio de Médicos, Gobierno Civil, Cabildo Insular de GC, Casa del Marino, Hotel Fataga, ermita del Pueblo Canario y numerosas iglesias como la de San Juan de Telde, Tamaraceite, Los Dolores, San Francisco, Sta Isabel de Hungría,… así hasta diecisiete, son algunos ejemplos de su arte mural por el que ha sido conocido a nivel mundial. También se quedaron algunos proyectos en bocetos como el de la Iglesia de San Lorenzo o la de Aránzazu en Guipúzcoa.
Fue el único pintor indigenista, aunque él nunca quiso que lo encasillaran dentro de ese movimiento, que fue capaz de plasmar su arte sobre el muro. Muchos de los vecinos de Tamaraceite fueron sus modelos. Pero Jesús Arencibia, nuestro Jesús Arencibia, fue una persona implicada en su ciudad y se sentía “orgulloso de ser de Tamaraceite”. Se atrevió con la escultura, a diseñar trajes, carrozas y alfombras para el Corpus, y su generosidad con los más desfavorecidos del pueblo era un secreto a voces.
Por todo ello y mucho más Tamaraceite quiso  recordar y “refrescar la memoria” de las nuevas generaciones de canarios, de tamaraceiteros, que por uno u otro motivo desconocen la vida y obra de uno de nuestros vecinos más ilustres, Jesús Arencibia.
Esta Plataforma del Centenario de Jesús Arencibia así como la familia quiere agradecer a todas aquellas personas e instituciones que han hecho posible que este mes de noviembre de 2011 sea recordado para siempre como el del Centenario de Jesús Arencibia. Muchas gracias al Ayto de Las Palmas de GC, al Cabildo Insular de GC, a la FEDAC, a los centros educativos del distrito, a la parroquia de Tamaraceite, a Radio Tamaraceite y a Canarias Radio la Autonómica por acoger este proyecto con cariño y apoyarlo desde el principio.
Para terminar me gustaría decir en nombre de todos los que componemos la Plataforma y creo que en nombre de mi pueblo, Tamaraceite, que esto no ha hecho más que empezar. Nos quedan sueños por conseguir como que se le conceda el Premio Canarias a título póstumo, que el Museo de Jesús Arencibia sea un día realidad, que exista un vídeo didáctico sobre su vida y obra para que los niños y jóvenes puedan conocer su obra desde pequeños, que la entrada de Tamaraceite tenga una gran obra de arte en su recuerdo como grande fue su obra y por último que se institucionalice la ruta turística por los murales de la ciudad. Deseamos que algún día, antes de su segundo centenario esto sea posible. Muchas gracias a todos.

martes, 6 de septiembre de 2011

Tamaraceite ruta obligada para los peregrinos a Teror


Tamaraceite fue ruta obligada para los caminantes que querían desplazarse al Norte de la isla. Por ello este lugar que fue antaño un cantón aborígen, se convirtió en lugar de asentamiento por sus buenas comunicaciones y por las excelentes tierras y aguas que por aquí habían.
El cronista de Teror José Luis Yanez publicó en su Facebook este comentario que define lo que era Tamaraceite para los que pasaban por aquí y para la isla de Gran Canaria.
 ¡Y ya la isla entera comienza a hacer el "Caminito de Teror"!
Uno de los ramales más transitado será el que nos une con el barrio capitalino de Tamaraceite, antes de la jurisdicción de San Lorenzo.
De cuando Tamaraceite era un mar de plataneras.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Antonio Juan López y Juan Carlos Arencibia, diez años de sacerdocio de dos curas de Tamaraceite.

Antonio Juan López el día de su primera misa en Tamaraceite.
Antonio Juan López y Juan Carlos Arencibia fueron ordenados presbíteros el 7 de julio de 2001 por el entonces Obispo de la Diócesis de Canarias, Ramón Echarren, en la Santa Iglesia Catedral de Canarias. Antonio Juan celebró su primera misa en la Basílica de Nuestra Señora del Pino en Teror. Por su parte, Juan Carlos celebraba su primera eucaristía en la Iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria en Moya. Días más tarde, los dos sacerdotes de Tamaraceite celebraban conjuntamente su primera misa en la iglesia de San Antonio Abad en Tamaraceite.
Antonio Juan López procede del barrio de Piletas. A lo largo de estos diez años ha desarrollado el ministerio del sacerdocio en las parroquias de Gáldar y Teguise (Lanzarote).
Juan Carlos Arencibia procede del barrio de La Galera. Desde que fue ordenado sacerdote ha estado en las parroquias de Santo Domingo (Vegueta), El Cristo (Ingenio), Nuestra Señora del Pino (Teror), Casillas del Ángel y Tetir (Pto. del Rosario, Fuerteventura), San Vicente Ferrer (Valleseco) y San José Obrero (Lomo Blanco). Es Doctor en Historia de la Iglesia por la Pontificia Universidad Gregoriana (Roma). En la actualidad, también desempeña la labor de Vicerrector del Seminario Mayor de la Diócesis de Canarias y es profesor de Historia de la Iglesia en el Centro Teológico.

lunes, 22 de agosto de 2011

El colegio de Chita

Chita fue la primera maestra para muchos niños y niñas de La Montañeta y muchos fuimos los que aprendimos las primeras letras gracias a su paciencia y buen saber. Su escuelita estuvo primero en el callejón de la Calle Magdalena donde Pinito la maestra había tenido su escuela antaño. Luego la trasladó a la Calle Belén, donde estaba antiguamente el pilar, en lo alto de la calle y en una cuevita donde también vivía. Todavía recuerdo aquella entrada llena de plantas, la clase estaba en la cueva de la derecha al fondo junto al resto de habitaciones de la vivienda, también cuevas. Una muerte repentina sesgó la vida de esta mujer a la que no recuerdo nunca levantarle la voz a ningún niño y mucho menos pegarle.Cuando salíamos del colegio pasábamos por la tienda de Carmita Déniz, en el principio de la calle, a comprar algunas chucherías. Nos despachaba por el ventanillo y desde alló podíamos divisar las golosinas encima de una mesa grande de madera que era la delicia de todos los pequeños. Desde estas líneas quiero rendirle homenaje a este personaje de nuestro pueblo .

martes, 9 de agosto de 2011

Vamos pa los Fuegos de San Lorenzo


Hablar de las Fiestas de San Lorenzo y olvidarnos de los fuegos es como dejarnos atrás la esencia de este evento estival que es de los más importantes de nuestra isla. Muchas son las personas que vienen de todas partes de Gran Canaria que no quieren perderse este espectáculo único en nuestro archipiélago. Para celebrar esta fiesta quería hoy recuperar una joya en forma de canción que nuestro buen amigo Raúl Arencibia, presentador del programa de TVE Tenderete, compuso hace unos años para unas fiestas. Esta canción trata de mostrar las fiestas de San Lorenzo desde la óptica del tamaraceitero de antaño, que vivía todo el año pensando en la víspera del Día de San Lorenzo, cuando se estrenaban zapatos y vestido, aunque los primeros solo fueran de ida porque quedaban destrozados del camino y el bailoteo. Una fiesta que ha ido perdiendo muchas cosas a lo largo de los años pero lo que no ha logrado perder es la ilusión y el cariño que ponen sus habitantes para tratar de dar acogida a todos los que acuden a disfrutar de nuestras Fiestas de San Lorenzo, porque son las fiestas de todos.

miércoles, 6 de julio de 2011

La primera "regla" de los maestros de antes del Adán

Doña Mirian, Sta Ester, Don Juan Roque y Don Calixto.
Doña Miriam nos impuso, allá por aquellos lejanísimos tiempos de los
años setenta, la primera de sus reglas: Un listón de madera, de unos
cuarenta centímetros, que para listones nosotros, y que parecía provenir
de un tapajuntas de alguna puerta. Era de color oscura, bien barnizada,
de unos cinco centímetros de ancha, y una de las cosas que se le ocurrió
fue ponerle un nombre. A nosotros, machotes todos a pesar de estar en la
H-10, nos hizo gracia que una mujer nos fuera a dar reglazos.
El feliz nombre se le ocurrió a un tal Antonio, que al poco tuvo el
dudoso honor de hacerle los estrenos, pensando como los demás que porque
fuera una mujer iba a doler menos. ¡Ja! Cuando me tocó a mí, que a pesar
de ser el segundo de la clase no tardé mucho en estrenarme, no había
comparación con la potencia de don Calixto: Eran exactamente iguales. Si
el año antes, en tercero, fueron las reglas para una buena confesión, en
aquel de cuarto me aprendí de carrerilla los tiempos verbales con aquel
compás dos por dos que no se saltan las rebajas: dos reglazos, dos
parriba, dos pabajo y media hora la mano ardiendo. Hombre, uno ya no
lloraba, porque se iba haciendo grandito, pero yas, cómo escardaba
aquello, cristiano.
Catalina, que así se llamaba la bella flor, fue la primera de la clase
al año siguiente, en quinto y en la V-3, tan pronto nos sentamos todos
en el primer día, se posó la señorita sobre la mesa. Y cuando Javier
salió a la pizarra a escribir el dictado, puso “oy”. Al decirle la
maestra que se escribe “hoy”, el redomado le contestó que él ya tenía
hechos los deberes desde “ayer”, que va sin hache. Así empezamos octubre
de 1975: Unos rezando por la salud de la mano que nos guiaba, y alguno
rezando por la salud de su pobre mano.
(Posdata: El primero de aquella clase se llamaba Óscar Miranda Santana,
y en el acto de entrega de diplomas, a él doña Miriam le dio un adecuado
beso. A mí, que fui el segundo, don Juan Clemente me jincó un beso
restregado que todavía me pica. )
Por: Sergio Naranjo

viernes, 1 de julio de 2011

40 años del Movimiento Asociativo en Tamaraceite

Por: José Lezcano
No me lo han puesto nada fácil cuando me han invitado a  que hable de mi experiencia   en  la creación de las Asociaciones de Vecinos dentro de nuestro Distrito.
 No porque no quiera manifestar todas esas vivencias, (que no fueron pocas) sino porque estoy seguro que cualquiera de los componentes o fundadores de esas más de veinte asociaciones que se crearon en la década de los 70 lo harían mucho mejor y con más detalles que los que yo pueda aportar.
 A pesar de todo no puedo negarme a contar alguna de esas experiencias porque soy de los que sigo pensando que todos los vecinos estamos obligados a colaborar dentro de las asociaciones de nuestros barrios.
 Eso es lo que pasó en esa década de los 70 en que se plantó la semilla de las Asociaciones en nuestro Distrito - entonces se llamaba de San Lorenzo -  llegando a conseguir que se creara la PRIMERA AGRUPACION DE ASOCIACIONES DE ESPAÑA y que fue aprobada en Madrid el día 1 de Marzo de 1.976 con el nombre de AGRUPACION DE ASOCIACIONES DEL DISTRITO DE SAN LORENZO y que luego más tarde se erigió en Federación.
Hoy me sirve de satisfacción el estar aquí con dos patas del trípode que entiendo yo fue el motor de esas asociaciones. Don Luis García Correa y Don  Nicolás Socorro Soto. La otra persona pasó a mejor vida que fue Don Fernando Ortiz Wiot, alcalde de aquel momento.
 Ya desde 2 años antes en 1.974 un grupo de personas con inquietudes en cada uno de nuestros barrios se fueron apiñando y en lo que hoy es el Campo de Futbol de Piletas un día gritamos que "los barrios unidos jamás serían vencidos".
Pero si es de bien nacidos el ser agradecidos no puedo dejar de mencionar que esa piña se formó gracias a las inquietudes de un hombre que hoy ostenta la Presidencia de honor de la Federación y me refiero claro está a Don Luis Cristóbal García Correa.
Este hombre fue poco a poco contagiando a todos eso que yo llamaría el gusanillo vecinal y siempre nos advertía que habíamos de tener mucho cuidado porque las Asociaciones eran la perita en dulce de todos aquellos que buscaban sacar tajada.
 Su trabajo apasionado por los demás le llevó en un determinado momento a resquebrajar su salud por lo que tuvo que apartarse de su puesto como Concejal del Ayuntamiento y Delegado de nuestro Distrito, pero ya aquella semilla que él había plantado creció y estaba dando sus frutos.
 Las asociaciones pidieron entonces al Alcalde que fuera sustituido en el Distrito por Don Nicolás Socorro Soto y éste siempre nos decía:  “ yo solo soy la herramienta pero ustedes tienen que usarla. “
 Así es como comenzó por aquí la democracia pues cada semana o cada quince días las Asociaciones, se reunían para llevar a nuestro Concejal Delegado lo que pensamos que era lo prioritario en aquel momento y acudiendo siempre a los que con más urgencia necesitaban de esas obras. Muchas de las Asociaciones renunciaban  a sus necesidades para que se atendieran otras con más urgencia.
Si fuéramos a seguir no tendría con un libro para comunicar todo aquello que viví pero que de una manera más fructífera APRENDÍ  de los demás.Ahora creo que debo callar para que todos puedan participar. A todos los vecinos gracias por lo que me  enseñaron.

Por: Pepe Lezcano "Primer Presidente de la Agrupación de Asociaciones del Distrito San Lorenzo"

jueves, 23 de junio de 2011

Las hogueras de San Juan

En una noche como la de hoy, víspera de San Juan de hace ya unos cuantos años, los cielos de nuestra isla se llenaban de humo y color naranja motivado por las múltiples hogueras que se realizaban. Hacer una hoguera era un ritual ya que desde muchos días antes los chiquillos "juntábamos" maderas, leña y todo aquello que hiciera llama. Muchas de las hogueras se hacían en los estanques de barro que rodeaban a nuestro pueblo. En las fincas de plataneras como la situada en lo que ahora se llama Tamaraceite Sur se reunían las hojas secas de plataneras y antes de ser quemadas los chiquillos aprovechábamos para saltar desde lo alto de los muros o azoteas de los cuartos de aperos y caer sobre todas las hojas secas y "volar" durante unos instantes. Eso sí, sin que te viera Pepe Marrero el mayordomo de la finca porque te podías llevar un buen "toletazo". También se aprovechaba para quemar todo lo viejo que hubiese ya fueran muebles, libros, libretas y todo aquello que fuera inservible. Eso sí, siempre nos recalcaban los mayores que no "echáramos" ningún bote de laca, insecticida y demás. Había muchos rituales y uno era saltar sobre la hoguera para quitar la mala suerte y tener un verano cargado de buenas vibraciones. Más de uno salió con los pantalones quemados al no calcular bien el salto. Todavía muchos se reúnen en torno a una hoguera por San Juan, los menos, porque los más están en Las Canteras remojándose y dejando la playa hecha un desastre.