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domingo, 4 de octubre de 2020

Adiós Francisco, adiós Obispo


En 
estos días la Iglesia de Canarias despidió al que fuera nuestro pastor durante quince años, el Obispo Francisco Cases Andreu. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 6 de julio de 2020, pero continuó al frente como administrador apostólico hasta ayer en que ya entró
oficialmente el nuevo obispo José Mazuelo.

 Los diocesanos estamos tristes por un lado y contentos por el otro. Por un lado la tristeza nos embarga porque el obispo Francisco en poco tiempo se convirtió en un canario más. Trataba de conocer todas las realidades y hacerse uno con todos, personas, parroquias, movimientos y pastorales. Pero por otro lado estamos contentos porque hemos tenido a un obispo bueno durante quince años y que permanecerá en nuestros corazones por siempre.

No lo tuvo fácil al comienzo ya que venía a sustituir a Ramón Echarren, que en palabras del teólogo Agustín Cabrera, se situaba en el corazón de la renovación teológica y eclesial-pastoral, científico-social y ética que promovió el pensamiento/filosofía y las ciencias sociales o humanas, la teología contemporánea y el Concilio Vaticano II.

Francisco, aunque fue nombrado un 26 de noviembre de 2005, no fue hasta el 27 de enero de 2006 cuando tomó posesión. Lo recuerdo con especial cariño porque realicé los comentarios para RTVE Canarias junto a Martín Ramos y al compañero Javi González Castellar, lo viví desde dentro, y les confieso que con especial emoción. Un aprecio que se fue acentuando a medida que lo fui conociendo a través de las entrevistas que le realizaba para Radio Tamaraceite emisora diocesana y por los encuentros que la radio nos brindaba, ya fuera desde la Fundación hasta en los momentos de celebraciones y otros más informales.

Nuestro Obispo será recordado por su cercanía al pueblo, estando presente en todos los acontecimientos a los que se le invitaba. Con su Corolla blanco, heredado del anterior obispo, se presentaba en barrios y pueblos, en cualquier evento, misa o celebración que fuera invitado. Detrás de su rostro amable hay un hombre introvertido pero cercano, que no le pone peros a una foto y menos a un selfie. Uno de sus últimos cargos fue ser miembro de la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios desde marzo de 2020. Pero además en este tiempo estuvo en la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de 2017 a 2020. De 2005 a 2017 fue miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar. De 1996 a 2002 lo fue de Doctrina de la Fe. De 2002 a 2005 perteneció a la Comisión Episcopal del Clero y de 1993 a 2002 a la de Seminarios y universidades.

Pero muchos le conoceremos por su pasión por la radio, por su apuesta por la evangelización a través de los medios de comunicación y su enamoramiento de Radio Tamaraceite, de su proyecto parroquial, que fue creciendo hasta convertirse en una realidad diocesana, la voz de la diócesis de Canarias. Fue presidente de la Fundación Pía Tamaraceite y en esa mesa de trabajo pudimos compartir muchas horas de conversaciones por tratar de "salvar" el proyecto para que el Evangelio continuara siendo Palabra Viva a través de las ondas de la radio. Su misa de las 8:30 de la mañana era el programa más escuchado, y nunca faltaba a su cita salvo que se encontrara fuera de la isla.

Fue un obispo siempre dispuesto a escuchar. Me viene a la cabeza una alusión del Papa Francisco sobre

jueves, 15 de enero de 2015

Agustín el sacristán

No es habitual en esta página poner un obituario pero hoy el personaje se lo merece. Agustinito el sacristán de Tamaraceite nos ha dejado para siempre.  Fue elegido Premio Radio Tamaraceite, hace algunos años ya, por su dedicación a los demás. Y este premio no lo tiene cualquiera, y les explico. Si les preguntamos a los trabajadores sobre lo que les gustaría hacer cuando llegue su edad de jubilación veremos que en un alto porcentaje estos contestarán que desean que les llegue la jubilación para descansar, irse de viaje, no hacer nada o dedicarse a la familia. El caso de Agustín fue muy diferente al del resto de los mortales trabajadores, porque él se jubiló para dedicar su vida a los demás y a la iglesia, a su iglesia de Tamaraceite, esa que vio nacer y ser creada parroquia cuando apenas tenía 12 o 13 años. 

Pastelero reconocido, trabajó en el turismo en el sur de la isla cuando no había autopista y no se podía ir y venir todos los días. Su viejo Triumph verde fue su fiel acompañante en esta etapa que terminó como chófer en Almacenes Rabadán, uno de los más conocidos de la época. Agustín siempre estuvo ligado a la parroquia, siempre que el trabajo se lo permitía. Muchas son las anécdotas que nos contaba de los curas con los que lidió y como él mismo decía, muchas fueron las misas que "dijo" en estos años. De todos los párrocos que por nuestra parroquia desfilaron podía contarnos Agustín alguna anécdota, pero es sobre los más recientes y con los que más intensamente y a fondo trabajó, sobre los que nos contaba carretas y carretones. 

Don Olegario, Don Pedro, Don Jesús, Don Miguel, Don Juan Carlos y Don Cristóbal son fieles testigos de la servicialidad de Agustín. Nunca les faltaba el alba ni los útiles de la misa porque todo estaba preparado para cuando llegaran. Pero su labor no solo consistía en abrir y cerrar el templo y que a los curas no les faltara de nada sino que hacía los arreglos imprevistos de electricidad o de la megafonía. Era un auténtico manitas. 


Agustín decidió hace unos años vivir su segunda jubilación y con ella recuperar todo ese tiempo que le había "quitado" a su familia por dedicárselo a la iglesia y a los demás. Hoy tenemos que tener muy presente a su mujer ya que si no hubiera sido por su apoyo y desapego Agustín no podría haberse dedicado en cuerpo y alma a nuestra parrquia. Tamaraceite "pierde" un buen sacristán, aunque su espíritu siempre estará en esta parroquia. Serían incontables las bodas, bautizos, primeras comuniones y funerales que presenció. A todo el que llegaba a la sacristía buscando al cura él siempre lo recibía con una sonrisa y si había confianza con un buen chiste, poniendo el toque de humor a la conversación.

A partir de hoy será difícil hacernos a la idea no ver a Agustín en el presbiterio, pero es ley de vida. Hoy empieza Agustín una nueva vida en la eternidad, esa que él esperaba sin miedo.  Desde estas líneas te decimos Agustín "hasta siempre y gracias por tu servicio a Tamaraceite".

viernes, 2 de septiembre de 2011

Antonio Juan López y Juan Carlos Arencibia, diez años de sacerdocio de dos curas de Tamaraceite.

Antonio Juan López el día de su primera misa en Tamaraceite.
Antonio Juan López y Juan Carlos Arencibia fueron ordenados presbíteros el 7 de julio de 2001 por el entonces Obispo de la Diócesis de Canarias, Ramón Echarren, en la Santa Iglesia Catedral de Canarias. Antonio Juan celebró su primera misa en la Basílica de Nuestra Señora del Pino en Teror. Por su parte, Juan Carlos celebraba su primera eucaristía en la Iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria en Moya. Días más tarde, los dos sacerdotes de Tamaraceite celebraban conjuntamente su primera misa en la iglesia de San Antonio Abad en Tamaraceite.
Antonio Juan López procede del barrio de Piletas. A lo largo de estos diez años ha desarrollado el ministerio del sacerdocio en las parroquias de Gáldar y Teguise (Lanzarote).
Juan Carlos Arencibia procede del barrio de La Galera. Desde que fue ordenado sacerdote ha estado en las parroquias de Santo Domingo (Vegueta), El Cristo (Ingenio), Nuestra Señora del Pino (Teror), Casillas del Ángel y Tetir (Pto. del Rosario, Fuerteventura), San Vicente Ferrer (Valleseco) y San José Obrero (Lomo Blanco). Es Doctor en Historia de la Iglesia por la Pontificia Universidad Gregoriana (Roma). En la actualidad, también desempeña la labor de Vicerrector del Seminario Mayor de la Diócesis de Canarias y es profesor de Historia de la Iglesia en el Centro Teológico.

miércoles, 9 de junio de 2010

El confesionario


Nuestro amigo Sergio Naranjo nos deja con otro de sus relatos. A disfrutar que éste sí que tiene tela.


Lo que se llama ahora pomposamente leyendas urbanas es algo que ha existido siempre, antes conocido como “dichos de la gente”. A ver a quién no le dijeron alguna vez que no caminara para atrás, que la Virgen llora y el diablo se ríe. O que no contara estrellas, que le salían verrugas.
Incluso se decía que el crepúsculo era el sol de las Ánimas del Purgatorio. Dichos ha habido
siempre. Con el tiempo, íbamos creciendo y los dichos se iban haciendo para las chiquillas aparte de nosotros. Ellas tenían todo un compendio de frases, asertos y refranes que se dirigían al objetivo fundamental en sus vidas: Ser buenas madres y castas esposas. En vista de que según se llegara a octavo, y eso si se llegaba, había que quedarse en casa a esperar novio, lo único que se podía entender por cultura era todo aquel conjunto de obligaciones, muchas veces humillantes, hasta que fue, justo justo mi generación la que empezó a romper el molde y a meterse en el instituto, poco a poco. A mí, que siempre he sido tan contestón y tan rarito como yo solo – dice mi madre y eso no se discute – lo que me llamaba la atención era que los dichos de las mujeres no eran pecado ni cosa que enfermara a nadie. Pero los de los chiquillos acababan derechitos al confesionario casi todos.
Recuerdo de forma especial uno que se nos recordaba siempre: Que determinadas cosas que se empezaban a hacer a partir de los primeros pelillos en la barba te producían idiotez, retraso mental y en los casos más extremos hasta sarna. Uno, que se sentía tan feliz con aquellas cosas, no tenía más remedio que ir, al menos una vez al año, si se intuía en peligro de muerte o debía comulgar, a decir aquellas cosas al confesor, quien imponía unas penitencias más propias de un asesino o ladrón.
¡Ay, aquel confesionario de Tamaraceite, cuántas cosas mías sabe! Hace veinticinco años que no entro en aquella iglesia, cosa que habrá que arreglar, pero era a la mano derecha y atrás donde yo, arrodillado y cabizbajo declaré la lista de mis pecados. Y en vista de que no le pareció completa, Don Luis me fue animando, me fue animando, hasta que yo le solté el hecho, primero, y después, tanto insistió, las veces. Según confesé aquella cifra, que además estaba muy rebajada, se levantóaquel hombre, a grito pelado que se oía en la Casa de Pico, y dijo: “¡Hijo, a ti no te hace falta el perdón de Dios, lo que tú necesitas es una vacuna!

miércoles, 30 de diciembre de 2009

La iglesia de antes


La historia de la iglesia de Tamaraceite ya la hemos contado en este blog. Hoy queremos mostrarle una imagen de cómo era antes de que Jesús Arencibia realizara el mural a principios de los 70. Algunas de las curiosidades son que no había altar y que las eucaristía las presidía el sacerdote de espaldas a la gente.

martes, 1 de diciembre de 2009

Cumpleaños del Obispo Ramón Echarren


La semana pasada cumplió años el obispo emérito de nuestra diócesis Don Ramón Echarren. Por ello hemos querido recuperar una foto histórica, ya que supone una de sus últimas visitas a Tamaraceite, antes de dejar su cargo. Desde nuestro blog le deseamos muchas felicidades.

jueves, 26 de marzo de 2009

La iglesia de Tamaraceite y su valioso patrimonio histórico

La Parroquia de San Antonio Abad de Tamaraceite tiene un pequeño pero valioso patrimonio histórico, artístico y social.

1: La ermita de la Mayordomía y dos cuartos de apero cercanos.
2. Iglesia parroquial y salón parroquial
3. Edificio junto a la iglesia donde actualmente están las dependencias de Cáritas parroquial, salas de catequesis y radio.
4.Emisora de Radio Tamaraceite Onda Parroquial. Equipamiento.
5. Centro parroquial en la zona de Hoya Ayala
6. Casa Parroquial en la calle Pedro Hernández Benítez
7. Aparcamiento parroquial
8. Mural realizado por Jesús Arencibia, hecho en técnica encáustica y pintura a la cera, que donó a la parroquia en el año 1970. Fue inaugurado el 27 de enero de 1970, a las 8 de la tarde. Con ese motivo dio un concierto la agrupación Coral Regina Coeli de la parroquia de San Agustín.
El párroco, D. Ignacio Domínguez envió una carta invitando al acto y, entre otras cosas, decía:
Gracias a Dios, las obras de la dignificación del templo están tocando a su fin. Con un pequeño esfuerzo, tendremos la gran alegría de contar con una Iglesia que hable muy alto del pueblo de Tamaraceite.
Si la capilla del santísimo no se termina para las fiestas del 31 de este mes, en honor del patrono San Antonio Abad, es por no haber llegado el mármol pedido con tiempo suficiente. Están construcción.
El salón parroquial está terminado. Sobre dicho salón se están construyendo tres escuelas para hijos de este populoso barrio. Sepan todos que el dinero que se está invirtiendo en él, es producto del capital que el venerable sacerdote Don Ceferino Hernández ha legado a la parroquia. De los intereses del capital, el Obispado me ha entregado 455.000 pesetas que ya están a punto de agotarse.
Por ahora, tendremos solamente la fiesta religiosa. D. m. las populares serán el último domingo de mayo. (...)

9. Cuadro al óleo de la Anunciación de dos metros por 1,60, anónimo del siglo XVII, de la Escuela Veneciana y autor anónimo.
10. Cuadro al óleo representando la Anunciación de la Virgen María. Siglo XVII, Escuela Veneciana.
11. Capilla del Santísimo con vidriera diseñada por Jesús Arencibia y artesonado de estilo mozárabe con más de 6000 piezas ensambladas artesanalmente.
12. Sagrario de madera sobredorada. Artesanía realizada por maestro Juan Díaz.
13. Imagen de Nuestra señora de los Dolores, copatrona de la parroquia. Talla en madera de caoba, de cuerpo entero, para vestir. Obra realizada a finales del siglo XIX
14. Imagen del Cristo de la Esperanza. Talla en madera de Valsaín, obra del escultor madrileño Faustino Sanz Herranz.
15. Cálices de plata
16. Custodia de plata bañada en oro.
17. Copón de plata donado por Doña Francisca Henríquez
18. Incensario y naveta de plata maciza
19. Pila bautismal, tallada en una sola pieza en piedra azul de Arucas. Finales del siglo XIX.
20. Imagen de San José, tallada en caoba. Taller.
21.Imagen del Inmaculado Corazón de María. Talla en caoba y donación particular.
22.Retablos de los patronos de la parroquia realizados en caoba realizados según los dibujos de D. Antonio Arencibia Villegas en 1981.
23.Existen también otras imágenes realizadas en escayola, sin valor artístico, pero que tienen gran valor religioso o sentimental y que algunos fieles han regalado a la iglesia: El Cristo de la sacristía, el Cristo yacente, el Corazón de Jesús, Santa Rita, Santa Teresa, San Martín de Porres, el vía crucis, la Virgen del Carmen , la Milagrosa, etc.

24.Cuadro del Obispo Antonio Pildain pintado por Antonio Arencibia y donado a la parroquia por su familia

25.Dibujo a plumilla de la ermita de la mayordomía realizado por Juan Alberto Díaz y donado a la parroquia en 1999

26.Confesionario realizado en caoba, en 1999 en el taller de Manuel Hernández en el barrio de La Suerte

27.Solar de 500 metros cuadrados en La Galera para la construcción de la iglesia. Cedido por la Asociación de Vecinos Los Frutos.

28.Solar en Isla Perdida para la construcción del templo.

29.Imágenes que se veneran en La Suerte: San Antonio María Claret y N. S. La Virgen del Carmen

30.Emita del Toscón dedicada al Sagrado Corazón de Jesús y todo lo que en ella hay.

domingo, 15 de febrero de 2009

El primer matrimonio celebrado en Tamaraceite


Este mes se celebró el 72 aniversario de la creación de la parroquia de Tamaraceite. Carmen Diepa y José fue el primer matrimonio celebrado en el pueblo y en el templo como parroquia. Les dejo con una imágen siendo ya familia numerosa.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Aniversario de la Parroquia de Tamaraceite


Hoy como 71 cumpleaños de nuestra parroquia de Tamaraceite les dejo con un comentario de nuestro anterior párroco Suso Vega:
“ Los dichos populares nunca engañan. Y uno de ellos dice que “si quieres tener un hijo pillo, mételo de monaguillo”. Habría que preguntárselo a Pepe Déniz, Manuel Cazuela, Pedro Dumpiérrez, Fernando Arencibia o a Juan Jesús. No sé si son o fueron pillos. Cara de eso al menos sí que tienen. Pero también hay otro dicho que afirma “unos tienen la fama y otros el provecho”. A ver si algún viejo monaguillo de Tamaraceite es capaz de quitarse el sambenito y nos da una explicación convincente de quién era entonces el que se comía las hostias, se bebía el vino o se reía en el momento más dramático de un sermón del viernes santo.Por la iglesia de Tamaraceite han pasado muchos monaguillos, sacristanes y sochantres. Y deben saber ustedes que en todas las parroquias son ellos quienes más secretos saben, los que conocen todos los intríngulis de la iglesia y los defectos y virtudes más notables del cura de turno.Las parroquias son un filón de anécdotas. En un lugar a donde cada semana acude casi siempre el mismo grupo de personas, inevitablemente surgen relaciones, afectos, caprichos y hasta alguna pequeña envidia. Es una familia con todo lo bueno y lo malo de cualquier familia. Los que entran a la sacristía “como Pedro por su casa”, abren roperos, guardan cosas, escuchan las quejas de un feligrés o el resongo del párroco, esos son los que saben la intrahistoria de cada parroquia. Y esos no son otros que los monaguillos, sochantres y sacristanes. Los curas también saben historias, pero tal vez son más reservados, a no ser cuando coinciden dos y no se entienden bien entre ellos. La mayoría del pueblo no llega a percibir las diferencias, pero los que andan entre roquetes, sobrepellices y sotanas sí que se enteran. Y más en aquellos tiempos de los que aquí se habla. Porque la sacristía de hace treinta o cuarenta años no se parece en nada a la sacristía de ahora. No hay que caer en la tentación de la nostalgia y pensar que lo bonito era lo de antes. Todas las cosas tienen su tiempo pero bueno es recordarlo. Antes las sacristías olían a sacristía: las paredes estaban impregnadas del olor a incienso y carbón. Las velas escurrían sobre los manteles y hasta le daban cierta belleza. Sonaba la campanilla en la misa y se cantaba un latín macarrónico que sólo sabían los curas, monaguillos y sacristanes.Yo también quise ser monaguillo, pero suspendí. El cura de mi parroquia, que vestía con sotana, bonete y dulleta, como aquí Don Ignacio, Don Manuel, Don Vicente o Don José Déniz, examinaba a cada chiquillo. Él decía “Dóminus vobiscum” y había que responder rápidamente “Et cum Spíritu túo”. Y como eran muchos los chicos que querían ser monaguillos, el más espabilado ganaba la “oposición”. Como yo no pude ser acólito, me quedé en cura que, aunque ustedes no lo crean, es un grado por debajo del de monaguillo. A los monaguillos, sacristanes y sochantres se les permitía alguna gamberrada, hablar y reírse en la misa, quedarse dormido en el sermón y hasta tomarle el pelo al cura. Estos en cambio tenemos que guardar las formas y portarnos bien hasta con los monaguillos.”

Jesús Vega Mesa

lunes, 24 de noviembre de 2008

La Adoración Nocturna


La sección de la Adoración Nocturna de Tamaraceite fue inaugurada en la noche del 7 al 8 de diciembre de 1960, bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, siendo párroco D. Ignacio Domínguez y quedó constituida con treinta y cinco adoradores, todos varones. El Consejo creado lo formaban las siguientes personas:
Presidente: D. José Arias Martínez
Vicepresidente: Don Francisco Lorenzo Labrador
Secretario: Don Antonio Ojeda Rodríguez
Tesorero: Don Manuel Sosa Martín
Vocales: Don Manuel Pérez Navarro y D. José Juan Betancor Rodríguez.
Jefe de Turno: D. José Penichet Guerra
Secretario del Turno: D. Ismael Turkemán Santana.
Aunque la inauguración fue en diciembre, el acta de acuerdo de constitución fue el 26 de septiembre del mismo año en reunión convocada por D. Ignacio Domínguez Domínguez y con asistencia de D. José Penichet Guerra, D. Manuel Acosta Cabrera, D. Pedro González cabrera y D. José Hernández Rodríguez.
En la actualidad, la Adoración Nocturna continúa reuniéndose cada mes para adorar al Santísimo. Desde hace algunos años, pueden pertenecer a este grupo tanto los hombres como las mujeres.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Asociación de la Medalla Milagrosa


En la parroquia de San Antonio Abad de Tamaraceite, a 13 de noviembre de 1938, Tercer Año Triunfal, se reúne en el salón mayor de la sacristía de esta Iglesia la nueva Junta Directiva de la Asociación de la Medalla Milagrosa, para dar comienzo al funcionamiento de esta piadosa asociación. Asisten las personas reseñadas que han sido nombradas a tal efecto por el Vble. Sr. Cura Párroco Don Manuel Rodríguez Falcón, Presbítero:
Presidenta: María Dolores Travieso Guerra
Vicepresidenta: María Dolores Monzón de Rodríguez
Tesorera: Josefa Henríquez Guinar
Vocales: Cesárea Guerra de Afonso, Polonia Santana de García, Mª Nieves Acosta Cabrera y Pino Viera Hernández.
Secretaria: Carmen de Aguilar Marrero
Siendo las cuatro de la tarde, presidiendo el Vble. Sr. Cura Párroco y previa la lectura y rezo de las preces del reglamento expone el fin y el objeto de esta asociación y que no estaba erigida canónicamente en esta parroquia privándose así de innumerables gracias y privilegios: que en su virtud había hablado con el R.P. Superior de los Paules de Las Palmas quien le había facultado para la erección y que, desde este momento, quedaba erigida canónicamente la Asociación de la Medalla Milagrosa en esta parroquia, estando únicamente pendiente de que el Director Nacional enviase la Patente: añadió que convocaba a estas personas distinguidas de la parroquia para que formasen la primera directiva y que desde este mismo momento quedaban posesionadas de sus cargos.
El venerable Sr. Cura Párroco concede la palabra a la Srta. Presidenta y esta da las gracias en nombre propio y de las de la Junta por la distinción. Añade que está próximo el día de la Inmaculada, día en que siempre se ha celebrado esta devoción, acordándose que siempre se siga celebrando dicho día y que este año se procure dar el máximo esplendor. Que la novena empiece el 29 de noviembre y que se invite a las escuelas nacionales para darle el mayor realce. La Srta. Vicepresidenta propone que venga a predicar el Rvdo. Padre Sordo, redentorista, y se acepta por unanimidad y queda comisionado el venerable señor Cura para invitarle.
La señorita Tesorera propone que la celadora de los Coros de la Visita domiciliaria recorran las casas de las socias para la limosna anual y así sufragar los gastos y que, para mover la generosidad, podía regalarse un libro de la Visita domiciliaria a aquellas que diesen una limosna o cuota de una peseta y así se acuerda.
El Sr. Cura propone la reorganización de los Coros y dice que tiene noticias de que su funcionamiento no es regular y se comisiona a la Srta. Presidenta para que reorganice los coros e incluso pueden traer a la próxima reunión para su aprobación .
Por último, con entusiasmo de toda la Junta, se acuerda poner todo el interés en darle solemnidad y realce a esta novena nombrándose para el adorno del altar a las srtas. Presidenta, secretaria y Tesorera y cuya intención es pedir la paz de nuestra patria y por las necesidades espirituales de esta parroquia.
En la siguiente reunión, que tuvo lugar el 13 de enero de 1939, se hace constar el agradecimiento a los señores curas de Guanarteme, Don Andrés de la Nuez y San Lorenzo, Don Abraham González por su cooperación en la novena de la Milagrosa, en la que cada uno predicó tres noches.
El último párrafo del acta, dice textualmente: “Expone el Sr. Cura que debe terminar la largueza y generosidad de la asociación mandando a celebrar misas por todos los difuntos de los familiares de la asociación y se acuerda que, en lo sucesivo, se diga una misa mensual que será la misa primera del segundo domingo aplicada por los difuntos de los socios que pongan limosna en la urna”.

(Tomado del Libro de Actas de la Asociación )

sábado, 1 de noviembre de 2008

Los funerales y los entierros en Tamaraceite


Los funerales eran más caros o baratos dependiendo de la hora, que podía ser a las 9 ó a las 10 de la mañana, ya que por los años 40 no había misas por la tarde. También dependía de que fuera una misa de tres curas o de uno solo. Los lunes siempre había funerales. Antes del funeral se hacía un canto desde el coro junto con los curas. Luego estos iban a la sacristía, se ponían la casulla y dalmáticas y empezaba la misa. Don Juan Suárez, el del molino regalaba a la parroquia la harina de las hostias. Los monaguillos vigilaban para, a escondidas, tomar cada uno un poquito de vino de misa. Luego se les abría el apetito y la sobrina de don Ignacio solía darles pan blanco bizcochado.
En la época de D. Manuel, se traía el vino de casa Micaela, que lo regalaba a la iglesia y las hostias se traían de las Adoratrices, en la calle Los Reyes. En Semana Santa se quitaban los santos y, en los huecos, se ponían cortinas de color violeta. En aquella época la iglesia estaba en obras y los santos se colocaban en el pasillo frente a la sacristía. El lugar donde los monaguillos guardaban las sotanas era un entresuelo de madera, subiendo las escaleras y sin luz. Debían subir a colocarlas, pero como les daba miedo la oscuridad, ellos las tiraban y, al día siguiente con la luz del sol, las colocaban. Estanislao era más valiente y entró. Un día uno de ellos se puso detrás de la imagen de San Fernando, cogió la espada de madera y se la clavó a Tani. Este, del susto cayó al suelo sin conocimiento. Tuvieron que llamar a Doña Lola, la mujer de don Raimundo, para darle agua y azúcar...
En aquella época, los curas tenían mucho poder, aunque era más bien respeto, dicen, como a los maestros. Don Lorenzo el maestro cogió un día a uno de los indianos que resulta que estaba un día jugando con las sillas que tenían por debajo diez travesaños para mantenerlas y metió la cabeza por allí y se quedó atascado. Don Lorenzo veía que la silla se movía sin que hubiese nadie y se acercó a ver. Asombrado levantó la silla y vio que el niño estaba colgado por la cabeza.... Otro día cogió un tintero de los que se ponían en la mesa. Chano cogía las moscas y las botaba. Con las piernas le diio al tintero y lo manchó todo negro y Don Lorenzo le pegó.
En un entierro estaba lloviendo mucho y Cazuela tenía su paraguas y uno de los “Besneque” le pidió que lo dejara meterse debajo. Cuando llegaron a San Lorenzo, Manuel iba mojándose todo y el otro tenía su paraguas....
Los tres primeros entierros a que hace referencia el primero de los Libros de Defunción de la Parroquia son éstos:
José Monzón Gil, hijo de Antonio y Ana, que falleció el 21 de diciembre de 1937.
María Lourdes Cárdenes Almeida, que falleció el 8 de enero de 1938.
Herminia Santana Tejera, hija de Tomás y María del Pino, que falleció el 17 de enero de 1938.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Las Misiones

Siempre suele recordarse con entusiasmo el paso de los misioneros que ha servido para la renovación espiritual de los feligreses. A continuación les trascribo algunos documentos de las primeras misiones. La primera que se dio en Tamaraceite fue en 1961, y el obispo Pildain escribe una carta a los vecinos en estos términos:
A nuestros muy queridos hijos en Jesucristo, los feligreses de la parroquia de San Antonio Abad de Tamaraceite: salud y bendición.
Mis muy queridos hijos: En nuestra solicitud por salvar vuestras almas, según nos lo exige nuestro cargo pastoral, queremos haceros participantes de las gracias de una misión.
Y accediendo a la súplica de vuestro celoso Pastor os enviamos al R. P, Manuel Coello, Florentino Meneses y José Herrera de la Congregación de la Misión, fundada por San Vicente de Paúl y a los reverendos D. Vicente Rivero, Don Olegario Peña y Don Manuel Hernández, sacerdotes de nuestra Diócesis de Canarias. Por las presentes, Nos les concedemos toda nuestra autoridad para predicar en nuestro nombre la palabra divina durante todo el tiempo preciso para el bien de la misión.
Les autorizamos para bendecir al pueblo con el santísimo sacramento y para todas las ceremonias de uso en sus Misiones y que ellos juzguen útiles y convenientes (....) dado en nuestro palacio episcopal de Las Palmas de Gran Canaria, a cuatro del mes de julio del año del Señor de mil novecientos sesenta y uno.
Con motivo de esta misión, el párroco de San Antonio Abad, D. Ignacio Domínguez, escribió al alcalde en una carta fechada el 21 de junio:
Estimadísimo y respetable Sr. Alcalde: Al acercarse la GRAN MISIÓN en esta parroquia de San Antonio Abad y en sus pagos, me es grato ponerlo en su conocimiento, rogándole que asista personalmente o por medio de un representante al recibimiento de los Padres Misioneros que será, (D. M.) a las siete de la tarde del día 4 del próximo mes de julio y a la clausura de la misma el 16 del mismo mes.
Para que todos los fieles puedan aprovecharse de este inmenso beneficio del Señor, se establecerán en la parroquia cuatro centros misionales: dos en el casco de la población; uno, en la capilla del cementerio de san Lázaro, si V. E. lo permite y otro en el almacén de D. Juan Martel Navarro, en Las Torres. Para ello vendrán siete padres misioneros: uno de la península, dos de Tenerife y cuatro de esta capital.
Como podrá observar una propaganda a fondo, el transporte de los misioneros, la estancia en esta parroquia durante doce días ocasionará cuantiosos gastos.
Confiando en la comprensión de V. E. ante el inmenso beneficio que se hará a los ciudadanos de este sector del Municipio, me permito suplicarle la ayuda económica que le sea posible, seiscientas sillas, a poder ser gratuitamente, y la estancia de un guardia junto al almacén de D. Juan Martel en Las Torres, en las horas de 19,30 a 21,30, para impedir que alguien pueda causar daño en los árboles frutales junto a este centro de Misión.
Pero D. Ignacio no sólo escribió al alcalde. A las personas más pudientes solicitó ayuda para las misiones. En una carta a D. Domingo Betancor Suárez le dice: ...que, como usted sabe, esta población necesita una sacudida a fondo. A ver si con la gracia de Dios logramos que despierte del materialismo e indiferentismo en que se encuentra. Al acercarse el acontecimiento más grande de la parroquia de Tamaraceite, pues por primera vez en la historia de la misma, siete misioneros en distintos centros la misionarán por espacio de doce días consecutivos, me permito pedirle un coche para instalar en él un equipo de altavoces y hacer la propaganda por todos los rincones de la parroquia.
A los empresarios les escribió también una carta solicitando permiso para que permitiera a los trabajadores de la empresa asistir a los dos actos más importantes de la Misión el primero a las cinco y media de la mañana y el segundo a las 8 de la tarde: Estoy seguro que, por una hora que pierdan cada día de la Misión no se perjudicará en gran cosa. Y si en algo se perjudica en lo material, son tan importantes los bienes espirituales, que durante los siete o diez años que se tarde en celebrar otra Misión, los recuperará con creces.
La Misión comenzó el día 4 de Julio de 1961. Un poco antes de las ocho de la tarde, los misioneros fueron recibidos en El Puente donde “se había congregado una gran multitud, sobresaliendo los niños de las escuelas portando banderitas de papel, que prorrumpieron en vítores y aplausos cuando los sacerdotes se inclinaban reverentes ante el crucifijo. Luego caminaron hasta la plaza y, desde el balcón de la casa de Don José Villegas, el párroco dio la bienvenida a los misioneros. A continuación se organizaron los cortejos procesionales hacia cada centro misional:
Los del Cardón y Las Torres, con el P. Coello y D. Vicente Rivero.
Los del cementerio, con D. Olegario Peña.
Los de La Milagrosa, con el P. Gómez y D. Manuel Hernández
En el centro parroquial quedaron el Padre Meneses y el P. Marcos
Al Rosario de la Aurora, a las cinco de cada mañana y a la conferencia de la tarde asistían cada día unas trescientas mujeres y un poco menos de hombres.
En los años 90, siendo párroco D. Olegario Peña, hubo de nuevo misiones populares que se dieron en todos los barrios de la Parroquia. Los Padres Redentoristas fueron los encargados de predicar la misión.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Tamaraceite lloró a Don Ignacio


De impresionante cataloga la despedida el periódico El Eco de Canarias del miércoles 13 de octubre de 1971, de manos de su corresponsal por aquella época Don Antonio Ojeda, del que hasta aquellos días había sido su cura párroco Don Ignacio Domínguez. Si impresionante fue la despedida, igual lo fue la recepción de sus restos mortales en la iglesia de Tamaraceite que estaba abarrotada para recibir al que hasta ese momento había sido su párroco. A la misa asistió el Vicario General Don Vicente Rivero, asistido por el párroco suplente don Carlos Ruiz. A la semana siguiente fue el funeral que fue oficiado en esta ocasión por el Obispo de la diócesis Monseñor Infantes Florido. Años más tarde fueron trasladados sus restos hasta la iglesia parroquial donde reposan desde entonces. En la imágen podemos ver uno de los artículos del desaparecido Eco de Canarias sobre este hecho que conmocionó al Tamaraceite de aquellos años.

martes, 16 de septiembre de 2008

Curas monaguillos y sochantres en Tamaraceite


El primer párroco de Tamaraceite fue Don Mariano. Y el segundo, don Manuel, que tenía un papel donde estaba escrito todo lo que el monaguillo debía hacer en la iglesia: Primero, abrir la iglesia; después, arreglar la lámpara del Santísimo y luego, preparar los ornamentos sagrados: la casulla, el alba, el amito, la estola, el pan y el vino, el lavabo.....
Don Mariano se subía a la azotea para tirar caramelos a los niños. Entonces no había plaza, sino risco con picón. Él vivía en la casa parroquial, la misma de ahora. Don Manuel vivió en el Cruce de San Lorenzo y allí vivieron también D. Vicente y Don José Déniz”.
Pepe Lezcano fue monaguillo de Tamaraceite en los años 60, ya lo había sido en Tenoya. Después estuvo con D. Gregorio Alonso en San Telmo donde aprendió a tocar un poco el órgano y a cantar. Don Ignacio fue un día a San Telmo, a una de las fiestas de la Virgen cuando ya Manuel Cazuela se había retirado de la iglesia y propuso a Pepe ir a Tamaraceite. Pepe Lezcano aceptó y estuvo ayudando en Tamaraceite hasta que se fue al cuartel y a la vuelta del servicio militar volvió otro tiempo a Tamaraceite.
El templo no era como ahora, en vez del mural, había tres huecos o urnas en donde estaban San Antonio Abad, en el centro y a los lados San José y San Fernando. El piso era de cuadritos negros. La iglesia ha mejorado gracias a los curas que han pasado por aquí, aunque no todos han puesto su mano. Muchos recuerdan, sobre todo a Don Ignacio, que hizo mucho por la iglesia. Él puso las columnas de mármol (antes eran redondas), el piso que hay ahora y las vigas del techo. También hizo el edificio donde está Cáritas y la radio. Y en 1970 Jesús Arencibia realizó el mural. El párroco que más tiempo ha estado en tamaraceite ha sido D. Jesús Vega(1994-2008) que hizo la reforma de los lugares de la celebración: nuevo altar y ambón, el confesionario, los bancos, el aparcamiento, la emisora de radio, el nuevo centro parroquial detrás del Centro de Salud y otras reformas como el zócalo, el reloj de la torre y otras.
La misa antiguamente era en latín y se cuentan muchas anécdotas. El altar estaba pegado al retablo y el cura daba la espalda al pueblo. Solamente se viraba para la gente para decir: “Dóminus vobiscum” (el Señor esté con ustedes). Entonces algunos, en vez de responder “et cum Spíritu tuo” hacían una rima fácil diciendo “El culo te lo pellizco”.
Más tarde, el altar se puso más adelante, cara al pueblo. Aunque al principio costó adaptarse, la verdad que fue mucho mejor”. El cura era, casi, el menos que hacía. El que mandaba era Mateo, que era sacristán y sochantre (en la época de Noli). Todos los monaguillos se unían en contra de Mateo, porque D. Ignacio pasaba como el bueno y el que tenía que echar los pleitos era él. Mateo empezó de monaguillo con D. Ignacio a los seis años. Y estuvo hasta los veinte y pico. Primero fue monaguillo, después sacristán y luego sochantre. Era, el jefe. En el tema del canto era muy serio y había que responder bien las respuestas en latín y bien cantadas. En cierta ocasión el día de la función de San Antonio Abad, Estanislao cantó el “Descanse en paz” en vez del Cordero de Dios. Y ya no volvió a cantar más. Como Mateo era el “jefe” llevaba sotana negra y roquete blanco por ser el mayor. Los más jóvenes llevaban sotanas rojas con plumachos;: este el vestido , como si dijéramos, de los reclutas. Los más veteranos llevaban la sotana celeste. Prudencio y Mateo discutían porque los dos querían llevar la sotana negra. Un día, al acabar la misa de las 5 de la mañana, Prudencio y Mateo empezaron a pelearse en el lugar donde estaban los tronos. Cuando llegó Don Ignacio a la misa de 7 de la mañana estaban los dos tirados en el suelo, agarrados y pegándose. Sin embargo se llevaban muy bien.
En Semana Santa, el sábado, se bendecía el agua y los monaguillos salían a rociar las casas con el agua. Ellos entraban a las casas y la gente le decía dónde debían rociar. La gente, en agradecimiento daba algunos huevos o algunas perrillas que ellos iban recogiendo. Pero Prudencio y Mateo, a escondidas, cogían algunos huevos de los patos de los estanques hasta conseguir una cesta llena. Cuando llegaban al Toscón, donde había una tienda, ya con cierta hambrilla, compraban con el dinero de la alcancía un poco de pan y sardinas. Prudencio no necesitaba que nadie lo despertara para ir a misa. El gallo de Cirila Cantero lo despertaba los domingos a las cuatro y media de la mañana. Y solamente por el hecho de ponerse la sotana no dormía en toda la noche. Luego pedía a Agustinita el pan calentito para los monaguillos y entraba a la sacristía. El latín era el idioma oficial de la iglesia. Y los monaguillos tenían que aprenderse de memoria las oraciones en latín. Don Manuel Rodríguez, al salir de la escuela, en los escalones, les enseñaba. Y daba más “leña” que clases... Pero se aprendía. Uno de los monaguillos de aquella época recuerda: un año, por Pascua de Navidad, el cura Don Manuel Rodríguez puso, en donde hoy está el mural de Jesús Arencibia, las cortinas que le había prestado el dueño del cine, Don Manuel Marrero. Colocó unas cuerdas y había que tirar de ellas cuando, en la Nochebuena, el cura cantara “Gloria in excelsis Deo” (Gloria a Dios en las alturas). Y mientras cantaba el gloria, los monaguillos tenían que hacer sonar con fuerza las campanillas chicas. Manuel se cansaba de tocar tanto tiempo y el cura le daba capones en la cabeza diciendo: sigue, sigue, sigue...
En el salón parroquial estaba el archivo antiguamente. Y la palanca de la luz estaba cerca de la puerta, donde ahora está Santa Rita, que allí estaba la pila bautismal. Un día alguien bajó la palanca y cuando D. Manuel se enteró quién había sido, fue a la casa del chico y, delante del padre, le pegó una “tollina”. Al día siguiente, la gente le decía al padre que si era bobo, que había dejado que el cura le pegase a su hijo. A lo que éste respondía diciendo que no le dijo nada por si acaso le pegara a él..... Don Manuel era un hombre corpulento. Había sido alférez del ejército en África.
El vestuario del monaguillo, recuerdan, era la sotana y el roquete en la parte de arriba. El mayor llevaba sobrepelliz. También se ponían la moceta, una especie de capa hasta media espalda, como las pañoletas de las mujeres. El sochantre estaba para cantar y el sacristán para el arreglo de la iglesia.