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martes, 6 de enero de 2015

La ilusión de los Reyes Magos


Los Reyes Magos ya Llegaron para cumplir la ilusión y los deseos de grandes y pequeños. Uno de los días más esperados del año que a mucha gente se le atraganta porque se ha convertido en muchos casos en una fiesta de derroche y consumismo. Muchos de nuestros mayores recuerdan la noche de Reyes, cuando les ponían una naranja, una bolsita con pasas, chufas y otras cosas porque era gente pobre y no tenían para más. El Día de Reyes de hace unos años eran reyes de patineta o bicicleta y alguna golosina, una muñeca de trapo o una “rasqueta”, de esas que dan vueltas y hacen ruido y con la que se recorría el barrio o el pueblo haciéndose notar.

Los niños de antes esperaban el Día de Reyes con ilusión, aunque ésta se transformaba en decepción y lágrimas al ver que otros tenían regalos y a ellos no les llegaba nada. 
La muñeca y el balón eran y siguen siendo el juguete preferido de los y las pequeñas para emular a sus ídolos, para, antiguamente jugar en la plaza, la carretera o alguno de los muchos estanques que había o en la actualidad para lucir las mejores galas de los grandes del fútbol español o para sacar las muñecas a la calle.


La imaginación de antes se ha ido perdiendo. Los juguetes, la mayoría de las veces eran artesanales como los barcos de lata al que le ponían una vela o el tronco de una palma. También se usaba el “caballito” que consistía en una caña con un hilo amarrado por las piernas, el que lo llevaba se daba un par de “tortas en el culo” y salía corriendo. Para frenar imitaban un relincho y hasta dejaban el caballo amarrado. Y qué decir de los carretones, tiraderas, trompos y boliches.


La ilusión antes y ahora siempre ha estado presente, los zapatos nunca han dejado de ponerse, aún a sabiendas que los Reyes unas veces vienen más o menos cargados de juguetes, dependiendo de la casa a donde vayan. Vivamos con ilusión, grandes y pequeños el Día de Reyes, y no dejemos morir a ese niño que llevamos dentro con el consumismo más despiadado y que sea ésta una oportunidad para la solidaridad y contribuir a que niños y mayores también puedan vivir este día único en el año con ilusión y esperanza.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Tamaraceite se muda a Belén

La Provincia: Los vecinos de Tamaraceite que participan en el nacimiento viviente han emprendido ya su particular viaje en la máquina del tiempo para que el próximo 20 de diciembre la carretera general del barrio se convierta en un trasunto del pueblo de Belén bíblico, con su niño Jesús, San José y la Virgen, sus pastores, sus romanos y sus ángeles anunciadores. Este año el belén incluirá un mercado de artesanía y un concierto de villancicos.
Hace mes y medio que los vecinos de Tamaraceite han empezado con la preparación del vestuario de los protagonistas del belén viviente, donde el rey Baltasar estrena capa nueva y completa su vestuario este año. Los protagonistas también iniciaron los ensayos y los que se encargan de los cañizos se encuentran recolectando los chamizos para hacer los techos del decorado. Y es que todos los implicados en el belén viviente, los que el público ve y los que no, aprovechan los ratos libres que les dejan sus labores cotidianas para preparar el Belén viviente. Hasta el niño Jesús, una preciosa criatura de apenas tres meses de vida, cuyos padres harán de pastora y rey mago, ha sido fichado para representar el papel más envidiado.
Más de cien personas se encuentran en la rampa de salida de su particular viaje a Belén, sin renegar de la esencia canaria ya que, salvo el vestuario de Sus Majestades los Reyes Magos y los ángeles, todos los actores y figurantes irán vestidos con los trajes típicos de la isla.
La portavoz de la asociación Cuenta Conmigo Animación, Conchy Moreno, resalta que la principal novedad de este año radica en que las dos parroquias, la de San Antonio Abad y la de Lomo Los Frailes se han unido para impulsar de manera conjunta todos los actos navideños que organizaban por separado. Así, el belén viviente tendrá este año un mayor realce porque a la escenificación de los momentos más importantes del nacimiento de Jesús, se unirán el mercadillo solidario y el encuentro de villancicos, que antes se celebraban en día diferentes.
Como en años anteriores, el escenario del espectáculo religioso será la carretera general de Tamaraceite, desde las inmediaciones de la Casa de la Cultura hasta el aparcamiento de la iglesia de San Antonio y la plaza.
Así, el mercadillo solidario se convertirá en el Mercado de Belén, cuyos puestos abrirán a partir de las seis de la tarde. El encuentro de villancicos está previsto que arranque sobre las nueve de la noche, hora en la que se espera que haya terminado la representación del belén, que dará comienzo sobre las ocho de la noche. Mientras suenan los villancicos, los pajes de los Reyes aprovecharán para recoger las cartas a los Reyes Magos.
"Se hará todo el mismo día para darle más vida y enriquecer la representación del Belén viviente", destaca Moreno. La obra se iniciará un poco más arriba de la Casa de la Cultura, con la Anunciación; después seguirán, entre otras escenas, la orden de Herodes para matar a los inocentes; la entrada de los Reyes Magos que vienen de Oriente buscando al niño que acaba de nacer en una cueva, situada justo en la plaza de la iglesia de Tamaraceite. Conchy Moreno explica que cada año se incorpora gente nueva y se van otros en una obra, dirigida por Guillermo Cabrera, en la que la mayoría de los papeles son de figurantes, como los pastores y las lavanderas.

viernes, 24 de diciembre de 2010

La Navidad de antaño

Hoy quiero felicitarles de una manera especial, con un recuerdo de Navidad de nuestra amiga Eva Molina. Muchas felicidades a todos y a vivir la Navidad.

De la Navidad de antaño, lo más, era hacer un pequeño Belén en casa, (tengase en cuenta que yo soy mayor ¡eh!) Salía con mi madre a buscar pitas pequeñitas y trozos de musgo que arrancaba metiendo un cuchillo o algo similar, por otro lado mi madre unos cuantos días antes plantaba alpiste en unas cajitas de madera vacías en las que venía lo que llamaban conserva de membrillo o guayaba (hoy crema de…)¡Era muy bonito vivir aquello! Con mucha sencillez pero…el Bélén era lo primero en casa, aun creo recordar el olor del musgo cuando pasaban los días…
Siempre fuimos poquitos en casa, mis padres y mi hermano y yo, así que no había mucha fiesta, ¡eso si! como dice Esteban, el baifo o el conejo en adobo no se perdonaba, mi madre hacía las truchas, el relleno y el hojaldre de afuera y eso que trabajaba en la finca, no había lavadora ni tantas cosas que tenemos hoy, pero no se porque antes daba tiempo para todo. Recuerdo que hacía la masa para los mantecados y lo que antes llamaban un “queque” y que hoy se llama de otra forma pero viene a ser el mismo pastel.Luego yo lo llevaba a un horno de pan a cocinarlo. Hubo un tiempo en que se elaboraban los licores en las casas (Fue una moda?)¡Qué peligro! Lo cierto es que las recetas licoreras se pasaban de amiga a amiga, ja,ja,ja.
Compraban el alcohol ¿para licor? en las drogerías o farmacias y las esencias preferidas y podías encontrar en las casas los licores caseros más variados, café, anis, fresa, naranja etc, ¡vaya atrevimiento! Pero no oí decir nunca que se murió nadie, jeje.
Hoy creo que la Navidad para muchos es más consumismo que lo que realmente se celebra.
De todos modos yo de estas fechas me quedo con lo que conlleva el revivir el nacimiento de Jesús, sinceramente nunca he sido una persona ni que me guste organizar una de estas fiestas ni me gusta vivirlas. No me importaría que el tiempo diese un salto del 24 de Diciembre al 7 de Enero. Debo parecer patética pero… la vida va marcando unas pautas, unas desilusiones y la familia se dispersa etc, para mi hoy por hoy no le encuentro ningún aliciente a las fiestas. El día de Reyes cuando te has visto con todos y se van te queda una sensación de vacío, de soledad…en fin.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Navidad y Reyes de antes


La Navidad de hace cincuenta o sesenta años se celebraba cantando villancicos, se realizaban comedias y como no, la “misa del gallo”. Desde un día antes se preparaban las truchas, cuando se podía, y la alegría era enorme por poder echarse algo a la boca.Todo era diferente a lo de ahora ya que no había turrones que eran sustituidos por “pellas de gofio”. Cuando llegaba el fin de año, era un día normal que no se solía celebrar. Más adelante con el paso de los años y siempre que fueses mayor de 18 años, podías ir a la Sociedad ya que si eras menor no te dejaban pasar. Fefina pasaba esas horas asomada a la ventana de casa de su hermana en la carretera, viendo a la gente que entraba y salía de la Sociedad.
Manuel Santana, “Cazuela”, nos contó cuando aún vivía, de la noche de Reyes de cuando no tenía más de 10 años, cuando le ponían una bolsita con pasas, chufas y otras cosas porque era gente pobre y no tenían para más. Al acabar la Guerra Civil y cuando España no había salido del bache económico, nos decía Manuel que le “echaban” un pantalón y una blusa ya que el dinero no se lo podían gastar en juguetes.
También el día de Reyes había distinción entre los niños de la Carretera y los de la Montañeta ya que los primeros alcanzaban a tener una patineta o bicicleta mientras que los otros, como mucho, alcanzaban golosinas, una muñeca de trapo o una “rasqueta”, de esas que dan vueltas y hacen ruido y con la que se recorría toda la Montañeta.
El niño de esta época, como Pepe Lezcano, esperaba el día de reyes con ilusión, aunque esta ilusión se transformaba en decepción y lágrimas al ver que otros tenían regalos y a él no le llegaba nada.
Pero juguetes tenían todo el año, carretones, tiraderas, trompos y boliches. Había un señor, Agustín Núñez, “el abuelo”, que tenía al pueblo surtido de carretones que tenían chasis, guardabarros de lata, dirección, etc. y estaba preparado para las carreras.
El balón era otro de los juguetes preferidos para jugar en la plaza, la carretera o alguno de los muchos estanques que por aquí había. Aprovechando los charcos hacían barcos de lata al que le ponían una vela o el tronco de una palma.
También se usaba el “caballito” que consistía en una caña con un hilo amarrado por las piernas, el que lo llevaba se daba un par de “tortas en el culo” y salía corriendo. Para frenar imitaban un relincho y hasta dejaban el caballo amarrado.
De todos modos, la ilusión siempre estaba presente, los zapatos nunca dejaban de ponerse, aún a sabiendas que los Reyes no “pasaban”. Esta era una época en que no se “pedía” sino que se recibía con alegría lo poco que les llegaba.