Mostrando entradas con la etiqueta tamaraceite. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tamaraceite. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de marzo de 2025

Promesas incumplidas con Tamaraceite

 

Por Esteban G. Santana Cabrera 

En Tamaraceite, justo en la trasera de la Carretera General, desde la Calle David hasta la Calle Melchor, yace un espacio que debería haber sido transformado en el prometido Corredor Verde por aquello de las compensaciones. Sin embargo, lo que encontramos hoy en día no es más que un vertedero improvisado, un reflejo del olvido y la desidia de las distintas corporaciones que han pasado sin priorizar esta necesidad.

Durante años, los vecinos de la zona hemos sido testigos de cómo proyectos más grises y artificiales se han materializado con rapidez, mientras el Corredor Verde sigue siendo una simple promesa sin cumplir. Parques como el de Los Alisios, con más cemento que áreas verdes, o los campos de fútbol de La Suerte, donde el único verde visible es el del césped artificial, han sido impulsados y finalizados sin problema alguno. Sin embargo, cuando se trata de un espacio verdaderamente natural, que beneficie tanto al medio ambiente como a la comunidad, las excusas se acumulan y la inacción es la norma.

Pero el Corredor Verde no es el único ejemplo del desprecio hacia la naturaleza en nuestro distrito. Las Charcas de San Lorenzo, que conforma parte del paisaje natural protegido de Pino Santo, sufre la misma suerte. Este enclave, con un inmenso valor ecológico, sigue esperando la atención y protección que merece. En lugar de potenciar su conservación y desarrollo como un espacio de interés ambiental y turístico, sigue relegado al olvido, acumulando abandono y desinterés institucional.  A pesar de las repetidas solicitudes por parte de los vecinos, las autoridades locales, tanto el Cabildo como el Ayuntamiento, no tienen intención de implementar un plan de conservación adecuado mientras se gastan millones en otros proyectos, a los que no restamos importancia, pero ya tenemos la mosca detrás de la oreja porque salvo algunas acciones muy concretas hace muchos años, parece que la intención es dejarlo morir.

La Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad en España establece la protección de los espacios
naturales y la fauna que los habita. Esta ley ofrece un marco legal sólido para la conservación de Las Charcas de San Lorenzo. Además, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, especialmente el ODS 15 (Vida de Ecosistemas Terrestres) y el ODS 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles), subrayan la importancia de proteger y restaurar los ecosistemas terrestres y de crear comunidades sostenibles y resilientes.


Las corporaciones municipales e insulares han ignorado sistemáticamente la importancia de estos espacios, priorizando proyectos que responden más a intereses económicos que a las necesidades de los vecinos. Sin embargo, no podemos permitir que estos proyectos queden en el cajón de las promesas incumplidas. El Corredor Verde y Las Charcas de San Lorenzo deben ser rescatados del olvido y convertidos en los espacios naturales que nuestro barrio necesita.

Días atrás se manifestaron cientos de vecinos en la puerta del Centro Sociocultural Jesús Arencibia que continúa cerrado a cal y canto y lo que se inauguró hace dos años, justo para las  pasadas elecciones, a bombo y platillo, se cerró al mes y sin fecha de apertura.

Es momento de exigir a las autoridades que cumplan con su palabra, que apuesten por la cultura, la sostenibilidad y el bienestar de la ciudadanía, y que devuelvan a estos espacios la vida y el valor que merecen. Tamaraceite no necesita más cemento, necesita cultura, verde, sombra, biodiversidad y respeto por su entorno natural. No solo viviendas y más viviendas sin servicios para los nuevos vecinos que al final solo se ven abocados a ir a los centros comerciales ya que no hay otros lugares de ocio y esparcimiento en la zona.

Sabemos que es imposible volver a recuperar el Tamaraceite de antaño, con estanques llenos de agua, plataneras y cultivos. Donde la gente iba al Cine Galdós, a la Sociedad o a la Plaza. Tiempos pasados que no volverán, ni lo pretendemos. Pero como decía el poeta y filósofo Ralph Waldo Emerson: "La tierra ríe en flores". Permitamos que nuestro barrio sonría nuevamente, devolviéndole su verdor, su frescura y su esencia natural.




sábado, 19 de octubre de 2024

Los nombretes de mi barrio

 

Por Esteban G. Santana Cabrera  

Los "nombretes", también conocidos como apodos o dichetes, son una manifestación popular de la cultura oral que ha perdurado a lo largo del tiempo, especialmente en los barrios, donde las relaciones interpersonales son más cercanas y familiares. Estas denominaciones, que en muchos casos tienen un tinte humorístico o cariñoso, son un reflejo del carácter y la identidad de las personas, y suelen estar asociadas a una característica física, a un rasgo de la personalidad o alguna anécdota particular que marcó la vida del individuo. En el caso de mi barrio, Tamaraceite, en Las Palmas de Gran Canaria, estos "nombretes" han formado parte del imaginario colectivo y se han transmitido de generación en generación, creando un vínculo único entre los vecinos y su historia.

Los "nombretes" son mucho más que simples apodos; son expresiones de identidad social que permiten mantener viva una tradición de comunicación popular y de memoria colectiva. En los barrios más tradicionales, como lo ha sido Tamaraceite, estas denominaciones suelen ser conocidas por todos, y a menudo, el verdadero nombre de la persona queda relegado a un segundo plano frente al "nombrete" que lo ha definido ante sus vecinos y amigos. De hecho, es común que alguien se refiera a una persona más por su apodo que por su nombre oficial, lo que demuestra el arraigo del mismo. Por ejemplo a Rafael 'el Alpupú' o Manuel 'el Cazuela' nadie los conocía por su apellido y su “nombrete” era su sello de identidad.  Los mayores, hablando del fútbol de antes me nombraban a jugadores y entrenadores por su “nombrete” como José “el Cabuco”, quien participó en un campeonato en el que quedaron campeones en el Campo España, Lorenzo García “el Blanco”, que jugó en el Porteño, Antonio “el Morris”, en el Marino, el padre de Rafael “el pintor” que fue portero del Victoria.

Cuando en el año 2001 publiqué "Tamaraceite. Recordar es volver a vivir", se me ocurrió incluir un

José Cabuco (a la izquierda)
descubridor de Juanito Guedes)

capítulo sobre los “nombretes” de las familias de Tamaraceite. Les confieso que fue uno de los capítulos que la gente miraba con más interés por ver si el “apodo” de su familia se había recogido. Recuerdo una familia, “los Ministros” que se me olvidó incluirlos, y la hija me lo dijo muy apenada. Como en cualquier pueblo, los nombretes, apodos o dichetes es la manera más fácil para ubicar a una persona determinada. En este sentido, es interesante observar cómo incluso personas respetadas y admiradas en la comunidad pueden tener un apodo que, aunque en un primer momento podría parecer irrespetuoso, en realidad resalta aspectos humanos que los acercan aún más a sus vecinos.

En mi época de estudiante era habitual ponerle un nombrete al profesor. En mi colegio teníamos un profesor de inglés que fue bautizado por sus primeros alumnos como “El Cabo”, conocido en sus inicios por su sistema de dar clases más parecido a un cuartel militar que a un colegio de EGB. Los chiquillos no nos atrevíamos a decírselo a él pero si a su nombre no le poníamos “El Cabo”, no lo conocía nadie. Este profesor fue uno de tantos que tanto en el colegio como en el instituto “bautizaban” sus alumnos. Otros nombretes de “ilustres” y recordados maestros son  “La Patineta”, “el Fósforo” o “la Bombona”. Los que me lean y hayan estudiado en el Adán del Castillo o en el Cairasco de Figueroa les vendrán a la mente enseguida. En nuestro lenguaje coloquial era más cercano y accesible a través de ese apelativo popular que si se refirieran a él o ella simplemente por su nombre. 

Los "nombretes"  forman parte de la identidad de muchos barrios y pueblos en Canarias y en otras

Agustín "Murillo" genio y figura

partes del mundo. Sin embargo, en un contexto tan particular como el de este barrio, donde las tradiciones rurales y la modernidad han convivido durante décadas, los apodos han jugado un papel clave en la forma en que los vecinos se relacionan entre sí y cómo preservan su historia. En una época en la que el anonimato en las grandes ciudades es cada vez más común, los "nombretes" representan un lazo con el pasado, una manera de recordar que las personas están definidas tanto por su carácter individual como por el entorno social en el que se desarrollan.

Tamaraceite como otros muchos lugares es cuna de apodos muy singulares, unos tienen un significado que marcará a la familia durante generaciones, otros son simples “dichetes” que en la infancia servían para molestar a los amigos o amigas de juego y que llegaron a sustituir incluso al nombre de pila.

Quién no conoce a Agustín “Murillo” o a Antonio “el Padrino”. Pero estos “nombretes”, que tienen una historia detrás, son cariñosos, en el que ni el mismo que lo lleva se enfada, sino que se muestra orgulloso del sobrenombre. Hay otros que son más “duros”, cuya familia trata de esconder y que pasará de padres a hijos sin “piedad” del resto de vecinos. Pero estos son los menos y se los aseguro.

Manuel "Cazuela"
el alma de las fiestas
En mi barrio, Tamaraceite, incluso los podríamos clasificar por temas, como por ejemplo de animales,
“Caracol”, “Paloma”, “Palomo”, “Kíkera”, “Ciervo”, Mosquito”, “Caballo”, “Cochino”, “Cucaracho”, “Ratón”,.... Otros están relacionados con profesiones como “Chófar”, “Carniceros”, “Pastor”, “Cantero”, “Camellero”, “Pescaora”, “Filateros”,... Los hay de “gentilicios” como “Moro”, “Chino”, “Indiano”, “Canario”, “Blanco”, “Rubio”, “Negro”, “Árabe”, “Japonés”,  etc. También los encontramos de defectos, estos sí que son tema de “ofensa” como “Jedionda”, “Rebencúa”, “Mierdero”, “Gordo”, “Remendao”... Y también relacionados con la cocina podemos encontrar algunos como “Botija”, “Cocinillas”, “Carajacas”, “Chorro”, “Huevo”, “Batata”, “Cazuela”, “Níspero”, “Papafrita”, “Papita”, “Medio queque”, “Croqueta” y “Bandeja”,...

Hay muchísimos más, pero para no cansarles, si damos un salto en el tiempo, nos podemos encontrar nombretes más modernos como “Moroño”, “Chincha”, “Cachimba”, “Patapalo”, “Mandarria”, “Paleto”, “Marciano”, “Pigmeo”, “Enano”, “Cojo”, “Pirulo”, “Piojo”, “Cabo”, “Drácula”, “Pavo”, “Pelao”, “Tripa”, “Capitán”, “Pirata”, “Peluca”, “Morete”, etc. y que son claro ejemplo del cambio generacional de nuestra gente.

Los "nombretes" en barrios como Tamaraceite son símbolos profundamente arraigados en la vida cotidiana y la memoria colectiva. Estos apelativos reflejan la historia, las características y las relaciones de las personas dentro de nuestros barrios, creando un tejido social que conecta a los vecinos más allá de lo superficial. En lugares donde las relaciones humanas son cercanas y las historias compartidas, los "nombretes" se convierten en una forma de conservar la identidad y mantener viva la tradición. 

Antonio "El padrino"
siempre recordado en Tamaraceite
En definitiva es fruto de nuestra historia, de la vida diaria y cotidiana de nuestros padres, abuelos,
bisabuelos o quién sabe hasta dónde se remonta el origen de cada uno de ellos. Quizá dentro de unos años los “nombretes” sean otros más modernos o desaparezcan, pero no hay que dejar de reconocer, como decía en el 2001, que más bonitos, variados y pintorescos va a ser difícil que los encontremos. Espero que este artículo les haya removido historias y personajes, que igual ya estaban dormidos en el recuerdo, o quizá no.



sábado, 12 de octubre de 2024

Un equipazo

 

Manuel el cazuela , Andrés el lagarto, Antonio el loro, Norberto el pajaro, utillero, Pepe el Camello

Abajo: Monroy, Tony el triguero, Suso el pingüino y el internacional brasilero Youse Miguel el

 Congorolo.

domingo, 1 de mayo de 2022

Cortometraje Villegas y Galdós


La asociación juvenil Bentejuí con este cortometraje realizado en Tamaraceite, pretende plasmar la vida de Doña María Villegas,  la mujer que manufacturaba los bizcochos que conforman uno de los símbolos de identidad de Tamaraceite, que atesoran valores como el esfuerzo, el trabajo, la superación, la lucha, la vecindad y la solidaridad; y que llegaron a la despensa de Don Benito Pérez Galdós. 
La Asociación Juvenil Bentejui de Piletas gracias a la ayuda de la Dirección General de Juventud del Gobierno de Canarias y bajo la dirección del director Willy Suárez han conseguido llevar acabo este cortometraje.

jueves, 9 de septiembre de 2021

Tamaraceite un barrio teatrero

 

Por Esteban G. Santana Cabrera  

En mi barrio, Tamaraceite, se está construyendo un edificio, el nuevo centro de actividades comunitarias, de tres plantas de 4.563 metros cuadrados, que cuenta con un auditorio con capacidad para 348 personas, una biblioteca, aulas de música con aislamiento acústico, una terraza exterior y un área ajardinada y la idea del consistorio es entregar al área de Cultura el nuevo centro una vez estén terminadas las obras con el mobiliario del auditorio terminado para facilItar la puesta en marcha el espacio cultural lo antes posible, según palabras del propio edil responsable.

Esta infraestructura sin duda es un gran avance en nuestro distrito, ya que con una población de más de 50.000 habitantes carecía hasta el momento de un espacio donde se pudiera realizar una obra de teatro, una simple entrega de orlas de algún centro de la zona o la presentación de un libro. Me imagino este espacio hace unos años, cuando Tamaraceite era conocida por el teatro. Porque Tamaraceite históricamente ha sido cuna del teatro popular. Por ello quiero reseñar una gran Compañía de Teatro, Lope de Rueda, que surgió porque a una vecina, Mariquita González, la madre del pintor Juan Alberto Díaz, Sionita y Pepito el de la Farmacia del Lomo los Frailes, se le ocurrió la feliz idea de reunir a un grupo de personas de nuestro pueblo con el fin de poner en escena diversas manifestaciones teatrales. Empezó escenificando fragmentos de zarzuelas como “La Dolorosa”, “Los Claveles”, “La Rosa del Azafrán” y “Los Gavilanes”, entre otras muchas de las más famosas del género lírico español, incluso en algunos de ellos llegó, respetando la música, a cambiarles la letra, adaptándola según las circunstancias. Después de la zarzuela siguió montando todos los años sus famosas Pastorelas y un sinfín de escenificaciones y piezas de teatro y variedades. Todos los beneficios que se obtenían de estas actuaciones se destinaban a diferentes necesidades que tenía nuestro barrio.

Tamaraceite comenzó a vivir desde entonces pendiente de “Las Comedias de Mariquita González”. Su
s montajes se contaban con éxitos, tanto artísticos como de público. Gracias a estos eventos teatrales, la juventud de Tamaraceite se vio implicada en el arte escénico, ¡y de qué manera!, pues empezando por Mariquita y terminando por el último de los actores, todos colaboraban en el montaje de las obras a representar. Dirigidos por ella, cada cual se hacía su propio vestuario, o pintaban los diferentes decorados, o estaba metidos en alguna de las tareas necesarias para llevar a buen fin una puesta en escena. Todo esto, sin contar las numerosas horas de ensayo.

En aproximadamente veinte años, Mariquita González supo convocar y llenar de ilusión a la juventud de Tamaraceite, que se iba incorporando al teatro a través de diferentes etapas.

Pero se me hace imposible hablar del teatro en Tamaraceite sin hacer mención especial a Don Raimundo Gutiérrez del Moral, verdadero motor de la revolución teatral que surgió en nuestro pueblo. Don Raimundo, conocedor y entusiasta seguidor de las comedias de Mariquita González, quizá "picado" de una envidia muy sana, quiso empezar a enseñar todo el teatro que tenía dentro, y sin pensárselo dos veces, se le ocurrió el montaje de la zarzuela titulada “La del Manojo de rosas” con música de Pedro Solozábal y libreto de Ramos Carrión. Ante el asombro y admiración de todos, y contando con la colaboración inestimable de Doña Francisca Jiménez que llevó a cabo la dirección musical de la zarzuela y realizó las gestiones oportunas para que en la interpretación de la partitura intervinieran varios maestros de la Orquesta Sinfónica de Las Palmas. Fue tal el eco que tuvo el estreno de esta zarzuela en Tamaraceite, a pesar de que fuera cantada e interpretada por actores locales, que el propio hermano del gran tenor Alfredo Kraus, Don Francisco Kraus, hizo acto en uno de los ensayos generales de la obra, pues no daba crédito a que ningún punto de la isla, que no fuese la capital, pudiera tener un montaje lírico tan importante, como así fue. Los días 18, 19 y 20 de julio de 1968, en el antiguo Cine Galdós de Tamaraceite, se estrenó ante un numeroso público que abarrotaba el local, “La del manojo de rosas”, fue tal el éxito obtenido, que pasado el tiempo, se tuvo que volver a montar varias veces a petición del público, aunque al no ser posible contar con la música en directo, se tuvo que utilizar el play- back para la partitura.


Este magnífico acontecimiento teatral dio paso a la creación del Grupo de Teatro “Lope de Rueda” bajo la dirección de Don Raimundo y formado por actores de Tamaraceite. La primera obra de teatro que se representó bajo este nombre fue “Cuñada viene de cuña”, original de Luis Fernández de Sevilla, estrenada el día 20 de septiembre de 1968 en la plaza de Don Benito, en Schamán. 

Durante los años siguientes el Grupo de Teatro “Lope de Rueda” llevó el nombre de Tamaraceite por todos los escenarios y localidades de Gran Canaria y representó a nuestra isla en un certamen nacional de teatro celebrado en Málaga, donde obtuvo el segundo puesto y el Primer Premio de Interpretación Femenina que se concedió a María del Carmen Gutiérrez.

Recordando su producción teatral y sólo nombrando sus obras más importantes destacamos: “Cuñada viene de cuña”, “La barca sin pescador” de Alejandro Casona, “Don Armando Gresca” de Adrián Ortega, “El Tartufo” de Moliere (versión de Enrique Llovet), “Un drama de Calderón” de Don Pedro Muñoz Seca, “Sangre Gorda” de los hermanos Alvarez Quintero, “El médico a palos” de Moliere, “La llave del desván” de Alejandro Casona y varios juguetes cómicos. También puso en escena gran parte de las obras del Teatro Canario de Don Gregorio Martín Díaz, interviniendo en el Primer Certamen de Teatro Canario celebrado en Gáldar.

Fueron más de doscientas las representaciones teatrales realizadas por “Lope de Rueda” a lo largo de su existencia, sólo de “Don Armando Gresca” pasaron la cincuentena. Todo ello supuso un gran esfuerzo, tanto por parte de su director, Don Raimundo, como del grupo de actores, que no solamente se limitaban a actuar, sino que la mayoría de las veces hacían de tramoyistas, montaban los escenarios, realizaba los decorados y se encargaba de la luz y del sonido.

Después de la época de Don Raimundo el teatro de Tamaraceite sufrió un pequeño parón, pero no llegó a desaparecer pues los mismos actores del “Lope de Rueda” y otros que se incorporaban por primera vez, estrenaron con gran éxito, bajo la dirección de Maximino González, la obra teatral titulada “A dos barajas” de José Luis Martín Descalzo.

En 1982 llega al mundillo teatral de Tamaraceite la figura de Don Antonio Abad Arencibia Villegas
, esperado desde hacía tiempo, pues por motivos laborales no había podido dedicarse al teatro con anterioridad, como él hubiese querido. Tan pronto se vio liberado de sus clases en la Universidad de La Laguna y en los institutos, reunió a un grupo de actores y en la Nochebuena de ese mismo año logró estrenar con un rotundo éxito el Auto Sacramental “Factum Redentori”, que él mismo escribió con gran cariño, recordando quizá, las pastorelas que se hacían en tiempos de Mariquita González. Este grandioso Auto Sacramental contó con un montaje espectacular realizado en el templo parroquial y que a petición de las autoridades y público que asistió al estreno, tuvo que volverse a reponer en el teatro Pérez Galdós de nuestra capital y en la iglesia de San Juan de Arucas. En años posteriores se repuso de nuevo en nuestro templo parroquial, en Ingenio, en Moya y en varias localidades de nuestra isla, siempre acompañada de grandes éxitos.

Siguiendo los pasos de su padre, Don Raimundo, Maricarmen Gutiérrez, primera actriz del “Lope de Rueda”, dirigió las obras de Don Pedro Muñoz Seca, “Un drama de Calderón” y “La venganza de la Petra” y repuso en play back la zarzuela titulada “La del manojo de rosas”.

No quiero dejar de nombrar a todas aquellas personas que tomaron el testigo del mundo del teatro en nuestro pueblo y que también han formado escuela como José Luis Morant y Conchi Moreno en el Colegio Adán del Castillo, Antonio José González en el Colegio Valencia y que luego ha continuado en el IES Tamaraceite siguiendo esta labor con la edición de “Distrito VIII en verso” que ya lleva su séptima edición. Por último debemos destacar a Guillermo Cabrera con el grupo Adeuna, que reunió a un grupo de madres, padres y alumnos del colegio Adán del Castillo trayendo muchos éxitos a Tamaraceite en el teatro, llegando a realizar representaciones en el Teatro Pérez Galdós, y los carnavales capitalinos, dando a conocer a este pueblo más allá de nuestra isla.

Porque culturalmente hablando, y no me quiero referir a otros aspectos, sí que podemos afirmar con rotundidad que Tamaraceite ha sido un barrio con mucha sangre cultural y eso que aquí solo me he referido al teatro y no he tocado, la pintura, la música, etc, pero no nos hemos preocupado en crear a nuevos valores, salvo en la música con Barrios Orquestados. Espero que con la llegada de este nuevo centro de actividades comunitarias o centro sociocultural como quieran llamarlo, Tamaraceite se vuelva a converitir en un espacio de referencia social y cultural como lo fue antaño.

domingo, 5 de septiembre de 2021

Tamaraceite, barrio de cine

 

Por Esteban G. Santana Cabrera  

El 28 de diciembre de 1895 en el salón del Boulevard des Capucines en París se proyectó la primera película de la historia gracias a los hermanos August y Louis Lumière. No tardó mucho tiempo en llegar a Tamaraceite el género cinematográfico, ya que solo 25 años después se proyectaba la primera película para nuestros vecinos. Lo que nunca podían imaginar aquellos que vieron el primer filme en nuestro pueblo es que el Séptimo Arte llegara a tener la importancia que ha tenido a lo largo de la historia  y la relación tan estrecha con algunos de nuestros paisanos como iremos descubriendo a continuación. 

Fachada del Cine Galdós
El cine llegó a Tamaraceite gracias a Don José Cruz, del Puente. Primero estuvo en la Carretera
General, en el número 92, en donde estuvo la Sociedad de Recreo y debido al éxito, tuvo posteriormente que trasladarse a un edificio mayor en la denominada por entonces Calle Perojo. En una época en la que la mayoría de la gente no tenía reloj, para dar comienzo a las sesiones se avisaba con voladores, al tercero comenzaba la película. Tamaraceite tuvo su sala de cine a finales de los años 20, perteneciendo aún al Ayuntamiento de San Lorenzo, que denominaron "Cine Galdós" en honor al insigne escritor canario, derribando unas casas y caballerizas que se encontraban en lo que ahora es el Centro Cívico de Tamaraceite, en la calle Doctor Juan Medina Nebot, quien fue el que construyó el cine, pasando posteriormente a manos de Don Manuel Marrero Barrera, propietario de la mayoría de los cines de la capital, entre ellos el Cuyás. Esa calle los vecinos la conocen hasta en la actualidad como "La subida del Cine".

Las entradas tenían varias categorías de asiento, en las primeras filas estaban los grandes bancos

Don José Cruz
 comunes y a los cuales se accedía por el callejón lateral, eran los más baratos. En la parte de atrás estaban las butacas de asiento individual con reposabrazos. En la planta alta había dos palcos con capacidad limitada al que accedían los más pudientes, autoridades y los amigos del acomodador de turno o de los que "echaban" la película, Miguelito García o Santiago Diepa conocido por Santiago Satán.

La primera película sonora que se estrenó en Tamaraceite fue “El último de los Vargas”. Las películas de más éxito para el público tamaraceitero eran las de Jorge Negrete, formándose grandes colas para conseguir una entrada. En sus primeros tiempos había función los viernes, sábados y domingos con pases a las 7 y a las 10 de la noche. Para los niños había una sesión a las 3:30 con películas de Tarzán, de romanos o del oeste americano que luego poníamos en práctica al terminar la película por las calles del pueblo.

Pero el Cine Galdós creció al amparo de la Sociedad de Recreo ya que se utilizaba en muchos casos para hacer representaciones musicales o teatrales. En los años 60 siendo presidente de la misma Antonio Cabrera, Tiburcio Molina secretario, Lorenzo Martel vicepresidente y Fernando Arencibia bibliotecario, y dadas las grandes inquietudes culturales de esta Junta, se hizo que se viviera una época de gran actividad cultural: obras de teatro, conferencias, diálogos y la edición de la revista “Habla palabras” creada por un grupo de seis o siete personas. A raíz del interés creado por la revista y patrocinado por la Sociedad vinieron a Tamaraceite destacadas personalidades del mundo cultural de la isla como Pinito del Oro, el escritor Orlando Hernández, Mary Sánchez y los Bandama, el cantante Miguel Ronda y otros.

Obra de teatro en el Cine
También el cine se transformaba en teatro con Mariquita González y posteriormente con Don Raimundo donde se pudieron ver zarzuelas como “La Dolorosa”, “Los Claveles”, “La Rosa del Azafrán” y “Los Gavilanes”, entre otras muchas de las más famosas del género lírico español. Según me cuenta uno de esos actores de la época, el artista Juan Alberto Díaz, para representar actos culturales en el cine, las comedias, teatro y demás, tenía que ser siempre los lunes porque es cuando no había función cinematográfica y aprovechaban que Circuitos Marrero, propietario del Cine Galdós y de otras salas en Las Palmas como el Cuyás o el Sol, les autorizaba.

Las tiendas y los bares eran lugar de paso obligado a la salida del cine o en el descanso, que se aprovechaba para recargar energías mientras se cambiaba de carrete. Una de las tiendas era la de Mariquita Serapita en la misma subida del cine, donde se podía comprar embutidos, chorizos, arroz, pan, golosinas, chufas y chochos. Posteriormente la tienda de referencia era la de "Santiaguito el del helado". Siempre llevábamos algo para gastar en algún polo o golosinas, nunca más de medio duro. Mientras los pequeños iban a las tiendas los mayores lo hacían a los bares como el de Cristóbal o el de Vicentito, porque había sesiones para los más pequeños a las 4 y a las 7 y a las 10 las de los mayores.

El Cine Galdós desapareció a principios de los años 80 cuando comienza a hacer furor la televisión en color, las grandes salas en Las Palmas y el uso del coche privado y la guagua que facilitan que este lugar emblemático vaya teniendo cada vez menos seguidores, desplazando al público a otras salas capitalinas sobre todo con la creación de los Multicines Royal y Galaxy.

Al margen del Cine Galdós, me gustaría destacar a tres personas que nos pillan muy de cerca y que están muy relacionadas con el Séptimo Arte y les une Tamaraceite de una u otra manera. 

Voy a empezar por la más célebre de nuestras paisanas, Patricia Medina, que logró saborear las mieles
del cine más auténtico como actriz en Hollywood. Su padre, Ramón Medina Nebot, que vivía en una gran casona en El Puente, a principios del S XX se fue a Sevilla a estudiar Derecho y al terminar sus estudios se trasladó a Inglaterra donde contrae matrimonio y tiene tres hijas. Una de ellas, Patricia Medina, se dedicó a la dramatización e inició su carrera cinematográfica en Inglaterra en 1937 desarrollando un papel al lado de David Niven y Annabella, marchándose  en 1947 a Estados Unidos donde  tuvo la oportunidad de trabajar con directores de la talla de Orson Welles en Confidential report (1955), y de realizar películas como El  Mitchell (1942),  They met in the dark (1943),  Débil es la carne (1947), El capitán O’Flynn (1949), Mi mula Francis (1950), Fortunes of captain Blood (1950); la secuela Bandera pirata (1952), Las aventuras de Dick Turpin (1951) y Lady in the iron mask (1952), Las Mil y una noches con La alfombra mágica (1951), Aladdin and his lamp (1952) y Siren of Bagdad (1953) y  El fantasma de la calle Morgue (1954) entre otras.

De pequeña venía con su padre a la casa de su abuelo al Puente, donde se reunían todos los tíos y primos.


Otra de nuestras paisanas de las que les quiero hablar es de Paola Torres, hija de Federico Torres, muy conocido en el distrito Tamaraceite San Lorenzo Tenoya. Estudió bachillerato en el IES Cairasco  de Figueroa de Tamaraceite, donde fui compañero de clase, y luego se trasladó a Madrid a cursar estudios superiores. Comenzó su carrera en el mundo de la moda de la mano del equipo de Sybilla pero llegó al cine gracias a Pedro Almodóvar con 'La mala educación'. Ha trabajado con directores de la talla de Álex de la Iglesia, que le brindó su primera nominación al Goya, por 'Mi gran noche'. Paola Torres ganó el premio Goya al mejor diseño de vestuario por su trabajo en la película "1898. Los últimos de Filipinas", dirigida por Salvador Calvo, en su segunda nominación a los premios de la Academia Española, tras su concurso con Mi gran noche, de Alex de la Iglesia.

Por último, y lo dejo para el final por su juventud, les quiero hablar de Joan Romero, natural de Tamaraceite, publicista, guionista y director de la webserie SHARIF, entre otras, que estuvo escribiendo esta historia durante casi cuatro años. Él perteneció durante varios años al Grupo Cuenta Conmigo Animación que surgiera del IES
Tamaraceite de la época, y que animados por Conchi Moreno, se iniciaron en el mundo del espectáculo. Joan realizó una incursión en labores cinematográficas  con el trabajo SHARIF y cosechó algunos éxitos en diversos festivales como el MLC Awards (Wisconsin, EE.UU.), donde fueron semi-finalistas, en Prisma Independent Film Awards (Roma) donde fueron finalistas, en el Independent Shorts Awards(Los Ángeles, California) donde no solo llegaron a la final, sino que les concedieron una Mención de Honor.

Joan Romero
interpretando a SHARIF

'SHARIF' es una webserie atípica, fuera de lo común, realizada por Joan Romero, director y guionista.  Junto a Juanfra Domínguez, director de actores y su mano derecha, lograron una mezcla de géneros cinematográficos, de épocas históricas, de tiempos, de espacios, de personas reales y seres fantásticos.

Esto es solo una muestra de que Tamaraceite ha sido y es un barrio de cine. Hoy en día podemos disfrutar de unas magníficas instalaciones cinematográficas en el Centro Comercial Alisios que hacen la delicia de los más pequeños y muchos mayores y nos permiten trasladarnos a los lugares más insospechados sin movernos del sillón.

domingo, 13 de enero de 2019

Pregón de las Fiestas de Tamaraceite 2019

Por Esther Cabrera

Sr Párroco, familiares, vecinos, amigos todos.

 Cuando recibí la llamada del párroco Víctor Domínguez  para comunicarme la invitación para ser la  pregonera de las fiestas de San Antonio Abad de este año 2019, se me vino el mundo abajo. Pregonar, ser pregonera de las fiestas patronales de mi pueblo, del pueblo que me vio nacer hace ya unos cuantos años, es una gran responsabilidad y un  gran honor para mí, aunque para los más jóvenes esto esté pasado ya de moda. Por eso, quiero en primer lugar dar las gracias al Párroco y a la comisión de Fiestas por la confianza puesta en mí, pero sobre todo en hacer posible que las fiestas de Tamaraceite no se pierdan en el olvido.
Para mí ha sido muy difícil expresar en palabras tantos y tantos recuerdos y vivencias de tantos años en Tamaraceite, en la Parroquia y en la Escuela. Porque es, en estos tres ejes, en lo que voy a basar mi pregón. Pero quiero dejar claro que esto que les voy a contar no es la historia de Tamaraceite, ni de la Parroquia ni de la Escuela, sino que son mis vivencias de niña, de joven y de adulta, y así se los transmito.
Ha habido un antes y un después en nuestro querido pueblo de Tamaraceite, del cual nos enorgullecemos de pertenecer. Y aquí hago una reivindicación a todas y todos los que aquí vivimos a mantener el término pueblo ya que en poco tiempo hemos pasado a ser un barrio y últimamente distrito VIII. Un pueblo en el que todos nos conocíamos, nos respetábamos y nos unía una gran camaradería.
Y voy a hacer alusión a continuación a la IGLESIA.
Las celebraciones litúrgicas del pueblo las comenzábamos los domingos a las 5 de la mañana, que en algunos pueblos se le llamaba la misa de los cazadores, un deporte muy practicado en esta zona de Tamaraceite.
A las salidas de misa se tertuliaba bien en la Plaza como en los comercios que se encontraban alrededor de la Iglesia, como el de Juanito Pérez, donde se aprovechaban los señores a tomar su buchito de café y donde encontrábamos a personajes tan pintorescos y recordados como Don Félix el practicante y otros personajes públicos del pueblo. En la tienda de Juanito Pérez se vendía de todo, desde un tornillo hasta un tornillo. Ferretería, cafetería, electrodomésticos, zapatos y comida. Un centro comercial en toda regla, como el que luego montara a gran escala Manuel Cabrera “Macriver” y del que tanto se hablaba en toda la isla. En los pequeños comercios se utilizaba el “fiado” en vez de la tarjeta de crédito de hoy en día. Esto era de una gran ayuda para la gente necesitada del pueblo.
Cerca de la tienda de Juanito Pérez estaba la famosa industria de pan y dulces de Doña María Villegas, famosas no solo en Tamaraceite sino en toda la isla por sus bizcochos lustrados, ya que los coches de hora hacían sus pertinentes paradas aquí. Otro de los bares que estaban en torno a la parroquia era el bar de Cristóbal, famoso por sus tapas de calamares y churros de pescado.
Los días de fiesta, después de misa, los paseos se hacían en la Carretera General, tanto las mayores como las más jóvenes, t venían incluso de otros pueblos como Arucas, Teror, Telde o Santidad. Algunos días determinados, sobre todo en días de fiesta. 
Otra de las tiendas que no me gustaría olvidar era la de Periquito Acosta y la de Prudencio Medina, que colaboraban en el cambio de vales de Cáritas por alimentación.
En torno a la Iglesia también estaban las industrias de harina y molinería como la Molinería San Antonio de Don Juan Suárez, que luego continuaría su hijo Antonio Juan,  y la de Elías que estaba en la Cruz del Ovejero.
Pero la historia de la Iglesia de Tamaraceite  viene muy unida a los sacerdotes que por aquí pasaron y que tuve la oportunidad de conocer.  Todos dejaron su huella, según sus cualidades. Con Don Pedro Castellano hice mi primera comunión, y con él se empezó a restaurar el templo parroquial. Hombre infatigable con la venta de números para poder empezar la obra.
Una persona que no podemos olvidar es la figura de Pepe Déniz, que aunque está en nuestro núcleo familiar, no por ello voy a dejar de mencionar. Vivió en cuerpo y alma el compromiso con su parroquia, como lo hizo más tarde con Don Ignacio Domínguez, otro sacerdote muy recordado y querido por todos que le tocó finalizar las obras de remodelación de la iglesia, la casa parroquial y construyendo los salones parroquiales que luego pasarían a ser usados por Cáritas y por Catequesis. Una manera de recaudar fondos eran las rifas benéficas y los festivales, o mejor dicho, las Comedias, como así se conocían, las Comedias de Mariquita González, madre de Sionita Díaz y del artista Juan Alberto Díaz. En las comedias participaban muchas personas del pueblo de diferentes edades como Mary Afonso o Pepe González y donde se fomentaba una gran amistad y familiaridad. En esta etapa destaco la colaboración de nuestro gran pintor Don Jesús Arencibia que nos dejó como gran recuerdo esta grandiosa obra de arte, este mural que es una de sus obras más importantes.
Otro personaje que me gustaría recordar esta noche, trabajador incansable por el pueblo y la parroquia fue Antonio Arencibia, al que le debemos la decoración de la capilla del Santísimo y cuya cristalera fue diseñada por su primo Jesús Arencibia. A Antonio Arencibia le debemos el diseño de los retablos de las naves laterales del templo, la renovación de los cuadros, tronos e imágenes. Antonio vivía intensamente la Navidad, Semana Santa y como no, la solemnidad de nuestro patrono San Antonio Abad y del Santo Cristo. Fue impulsor de la Bajada del Cristo crucificado.
El día de San Antonio Abad se hacía la solemne función en la ermita de la Mayordomía y posteriormente se traía a San Antonio el Chico desde la ermita de la Mayordomía hasta el templo parroquial, imagen que a partir de los años 70 salía en procesión hasta la Plaza de la Cruz donde se realizaba la Bendición de los Animales.
En la etapa de Don Ignacio otras figuras relevantes en la iglesia fue la de Mateo Medina, monaguillo y posteriormente sorchantre. Pepito Lezcano y Manuel Cazuela eran los responsables de las tareas musicales.
Después de Don Ignacio llegó a la parroquia Don Pío Luis García y como coadjutor Don Pedro Galván y fue en esta etapa cuando se creó la parroquia de Lomo Los Frailes y se dividió la parroquia de Tamaraceite, nombrándose a Don Pedro Galván como primer párroco de la Parroquia de Nuestra Señora del Camino de Fátima.
Otro de los párrocos que me gustaría recordar es a Don Olegario, con él se llevó a cabo una misión popular con los Padres Redentoristas, donde surgieron muchas asambleas familiares y una Comunidad Neocatecumenal. Durante su estancia se preocupó de los ancianos y enfermos con un gran celo apostólico.
Más recientemente hemos tenido en nuestra parroquia a Don Jesús Vega, fundador de Radio Tamaraceite y que ha llegado hasta nuestros días gracias a la encomiable labor de otros párrocos posteriores como Don Cristóbal Déniz, que creó la Fundación de la radio y Don Jorge Martín que siguiera sus pasos y hoy en día es Conciliario de la emisora diocesana. Una emisora creada para la formación de jóvenes pero con un gran papel evangelizador que la ha llevado a ser hoy uno de los grandes proyectos de comunicación de la diócesis, siendo el Obispo Don Francisco Cases presidente de su Fundación.
En la época de Suso llegaron las comunidades del Sagrado Corazón y las Dominicas que tanto bien han hecho en nuestra parroquia. Recordamos con gran cariño a Lidia, María Dolores, Fina, Isabel, María, Elena y Aquilina entre otras.
Hay que recordar la figura de los sacristanes como Agustinito, Juanito el Cartero y Antonio que tan buena labor hicieron durante muchos años.
Para finalizar les quiero contar un poco del ámbito educativo. Cuando yo era pequeña existía las Escuelas del Rey, una de niños con Don Manuel Balbuena y Don Lorenzo y otra de niñas con la maestra la Señorita Puri, con la que estuve poco tiempo. Lego había otras escuelas más pequeñas como la de Mary Monzón, Adoración, Chita o Angelita. También tuvo una escuela en el Puente Marujita Hernández de la que recuerdo que el primer día de clase, como yo iba siempre corriendo, no vi que iba una gallina y sus polluelos y pisé a uno de ellos. ¡Cuál no fue mi amargura! ¡Cómo para olvidar mi primer día en el colegio de Marujita! Ya entonces mi hermana Olga puso una escuela donde la mayoría de los niños que iban se preparaban para hacer el ingreso al bachiller. ¡Yo tendría que echarle muchas flores a mi hermana pero lo dejo ahí!
Estudié Bachiller y luego hice Magisterio. Terminé la carrera y seguí con la escuela de mi hermana un tiempo hasta que me ofrecieron dar clase en una academia, la Providencia, donde estuve cinco años dando clases hasta que Don Juan Roque vino un día a buscarme a mi casa para si quería dar clases en el Grupo Escolar porque necesitaban maestros. Y yo le dije que sí. ¡Frente a mi casa qué le iba a decir! Ahí pasé los últimos treinta años de mi vida laboral, donde no todo fue de color rosa, ya que algunas espinas hubo también en el camino. Sobre todo vivir la transición de la escuela, donde al maestro se le respetaba, se le trataba de usted y de pronto se pasó al tutear al maestro y a las faltas de respeto al maestro. Tuve muy buenos compañeros de trabajo como fueron los directores Don Juan Roque, Juan Alberto Roque, Juan Alberto López, Juan Jesús González o Manolo Reyes. También grandes maestros y maestras del pueblo que me enseñaron mucho como Doña María o Doña Paca Hernández, Juana Guerra, Conchi Moreno o Fernando Arencibia. Un grupo de maestros y maestras que nos tocó luchar por la jornada única tras comprobar que los niños rendían menos por la tarde que por la mañana.
Pero hoy en día casi ni conocemos a los maestros del pueblo, ya no paseamos por Tamaraceite, como mucho vamos a Los Alisios, el pequeño comercio ha ido desapareciendo poco a poco comido por las grandes superficies que, quién lo iba a decir, llegaron a Tamaraceite. Donde antes solo había plataneras y estanques ahora solo hay tiendas, asfalto y aceras. Los tiempos han cambiado y nosotros hemos cambiado, pero lo que no podrá hacernos perder el progreso son nuestros recuerdos.
Con estas palabras, sinceras, salidas de lo más hondo de mi alma, he querido cantar a mi pueblo, animada por mis recuerdos y por mis vivencias. Quiero volver a dar las gracias a quienes me han dado la oportunidad de hacerlo, y a ustedes, vecinos, familiares, amigos todos, gracias por escucharme con la atención que lo han hecho, gracias por su paciencia. Mi cometido como pregonera es el de invitarles a vivir las fiestas patronales de san Antonio Abad, antes de que se pierdan en el olvido. Estamos obligados. Solo me queda desearles ¡Felices fiestas a todos! Y gritar con ustedes

         ¡Viva  Tamaraceite!

         Vivan las fiestas de San Antonio Abad

         Muchas gracias.

viernes, 19 de enero de 2018

Acto del comienzo de las Fiestas de Tamaraceite 2018



El pasado 13 de febrero se abrieron los actos de las fiestas de San Antonio Abad de Tamaraceite. Un acto que compartimos en audio y alguna imagen en vivo.

domingo, 14 de enero de 2018

Pregón Fiestas de Tamaraceite 2018

Por Esteban G. Santana Cabrera
Realizar el pregón de mi pueblo, Tamaraceite, para mí es un honor, doble por otra parte, ya que no solo por ser el escogido y pasar a pertenecer entre ese elenco de personajes que han podido realizar este acto tan entrañable, de un lugar que no hace poco más de 500 años era uno de los cantones de esta isla de Gran Canaria, sino porque Tamaraceite ya no es lo que era, ni a nivel físico ni desgraciadamente en cuanto al arraigo de la gente que por aquí habita.
Mucho ha llovido desde esa época en que los antiguos moradores del lomo de la Cruz, en la que nos encontramos, sobre el que se asentó el camino real y después la carretera hacia Arucas, al norte el barranquillo de Jacomar,  en el entorno de la antigua dehesa de Tamaraceite,  al lado del camino real que va a la Ciudad y el lugarejo de Tamaraceite que no es otro que el después llamado Lugarejo de San Lorenzo por donde discurría el camino real hacia Teror.
Gran Canaria, según Viera y Clavijo, estaba dividida en varios cantones o pequeños estados: Galdar, Telde, Agüimez, Texeda, Aquexata, Agaete, Tamarazeyte, Artebirgo, Artiacar y Arucas, gobernadas por reyes, llamándose el de Tamarazeyte “Adeun”. Tamaraceite desde tiempos prehistóricos ha estado muy influenciada por el hombre ya que era un lugar de vital importancia agrícola y ganadera dentro de la isla de Gran Canaria, como así recogen diferentes historiadores. La población aborigen se asentaba principalmente en lo que hoy conocemos por “La Montañeta” y prueba de ello son las innumerables cuevas que existen en la zona y que sirvieron de vivienda a nuestros abuelos. Desde 1476 se data la existencia del cantón de Tamaraceite. Durante la colonización, los historiadores Abreu y Galindo y Morales Padrón hablan de capturas de ganado, productos agrícolas y de la existencia de grandes palmerales. En el S. XVII hay referencias de las primeras inundaciones. En 1641, cuando sólo llevaba un año construida la ermita, un temporal hizo correr el barranco de Tamaraceite, inundándose la misma. Se veían nadando las vigas, tablas y tallas, decían,  a pesar de que ésta se encuentra a más de 25 metros del lecho del barranco.
Pero no me quiero detener en este pregón en la historia de Tamaraceite, que la mayoría conocemos. Hoy lo que nos ha reunido aquí son las fiestas. Las fiestas de este pueblo vienen de la mano de la Parroquia de San Antonio Abad de Tamaraceite que cumplió 80 años el pasado mes de diciembre. La figura del cura ha sido muy importante en la historia de este pueblo, y en las fiestas por supuesto. Si no es por el párroco Víctor Domínguez, y por el empeño de la gente de la parroquia cada año, las fiestas de Tamaraceite ya no existirían. Haya actos populares o no, porque como la fiesta de este año ya la hemos vivido por estos lares, donde la gente, cansada ya de pedir y no recibir se aburre y no se implica por tener un pueblo más amable, y en el que haya otros puntos de encuentro que no sea la nueva área comercial.
Porque la gente antes se encontraba en la plaza, en el paseo, en la sociedad, en el cine, en los carnavales y cómo no, en las fiestas de su santo patrono. Todo se ha perdido menos esto último, y gracias a Dios, y a los curas. Aunque desde el año 1896 aparecen curas encargados o capellanes de Tamaraceite, hasta la fecha solamente han sido doce los sacerdotes con nombramiento de Párroco, teniendo en cuenta que la parroquia de San Antonio Abad fue creada el 8 de diciembre de 1937.
Hoy quiero hacer mención especial a uno de los párrocos que dejó huella en Tamaraceite, entre otros muchos, y cuyos restos descansan en nuestro templo parroquial. Fue Don Ignacio Domínguez. De impresionante cataloga la despedida el periódico El Eco de Canarias del miércoles 13 de octubre de 1971, de manos de su corresponsal por aquella época nuestro entrañable amigo y que tanto hiciera por estas fiestas, Antonio Ojeda, del que hasta aquellos días había sido su cura párroco Don Ignacio Domínguez. Si impresionante fue la despedida, igual lo fue la recepción de sus restos mortales en la iglesia de Tamaraceite que estaba abarrotada para recibir al que hasta ese momento había sido su párroco y cuyo funeral  fue oficiado por el Obispo de la diócesis Monseñor Infantes Florido, siendo yo apenas un niño.
Pero las fiestas de este pueblo, hay que unirlas a los personajes que marcaron  la historia de la Montañeta de Tamaraceite, aparte de los curas, personajes carismáticos como los guardias, las famosas “tiendas de Aceite y Vinagre” y de sus propietarios. Mariquita Serapita, Mariquita Coello, Lorenzo“el Titino”, Pilarito, Carmita Déniz, Isabelita “la Barbera”, Pedro Acosta, Luisito Falcón y Juanita Pérez fueron algunos de los más conocidos o personajes relacionados con la educación como el profesor Balbuena, Conchi Moreno, las hermanas Cabrera o Chita que daba clase en su cueva de la calle Belén... Destacamos también otros personajes como el ilustre artista Jesús Arencibia o su primo Antonio, Felipito, el chófer, siempre bien vestido con su uniforme, José “Padre Dios”, tostador del molino de Antonio Juan Suárez, las costureras Lolita Vizcaino y Julita, Andrés el sastre o Mariquita González impulsora de las comedias y que tantas obras albergara esta misma iglesia y algunos de cuyos actores y actrices se encuentran hoy entre nosotros. Pero hay otros personajes populares de nuestra Montañeta y de nuestras fiestas, como Manuel Cazuela, Pepe Déniz, Antonio “el Padrino”, Jacinto, Agustín “Murillo”, Ramón el de las flores, las parteras, los practicantes, los barberos y un sinfín que le daban a las fiestas ese toque de vecindad que tanto echamos de menos. Muchos de ellos confluían en espacios como el pilar, el cine, la sociedad de recreo, la plaza o el paseo, pero sobre todo en las fiestas, lugar de encuentro de vecinos y foráneos.
Hablar de las fiestas de Tamaraceite, hoy que tanto se habla de los centros comerciales, es hablar de Manuel Cabrera Rivero “Macriver”, pionero de los centros comerciales en la isla y que era fiel apoyo para las comisiones de fiestas de la época para que sufragaran los gastos de las mismas. Cuantos vecinos “ilustres” y cuántos ya en el olvido. Por ello aprovecho este estrado para reivindicar un Tamaraceite nuestro, donde paseemos por unas calles que lleven los nombres de nuestra gente, de nuestros vecinos, de esos que marcaron una parte de nuestra historia más cercana.
El verde de los dragos y las palmeras, los estanques y las plataneras han dado paso a un gris cemento que se mezcla en la noche con las luces del gran centro comercial Alisios  que se ha inaugurado en Tamaraceite Sur donde antes eran fincas llenas de vida y que, se llena de gente dispuesta a buscar la mejor ganga, mientras antes era lugar de trabajo para muchos de nuestros vecinos.
Los tiempos cambian, y las fiestas también, como no podía ser menos, pero el ejemplo de San Antonio Abad debe ser para nosotros los tamaraceiteros y los nuevos moradores, un ejemplo de persistencia. Nadie nos va a apagar la voz, y a ello contribuye desde hace más de 20 años Radio Tamaraceite que, cómo no, llegó de la mano de otro cura de los que han dejado huella en nuestro pueblo, Jesús Vega Mesa. Una radio que ha tenido a lo largo de estos años varios reconocimientos como el  Premio Jóvenes con Valores 2006 de la Comunidad canaria otorgado por la Fundación la Caixa, el Premio Nacional Manos Unidas de radio 2008, Premio de Periodismo Pedro Marcelino Quintana 2009, de la Tertulia Pedro Marcelino Quintana de Arucas, el reconocimiento de la Fundación Bertelsmann al trabajo que realizaba Radio Tamaraceite como experiencia de Emprendimiento Social Juvenil (ESJ) y el reconocimiento recientemente de la Fundación Banco Santander entre otros.
 Tamaraceite desde los años 50 se constituye en una zona de asentamiento barato, sin planificación, cerca de la ciudad y a la vez cerca de núcleos rurales de procedencia como Artenara, Teror, Valleseco, etc. El Nomenclator de 1950 cifra en 2.712 habitantes de derecho y 2.673 habitantes de hecho. Muchos de nuestros barrios de alrededor surgen en zonas donde las actividades agrarias comienzan a caer en desuso, ya que se van abandonando los bancales y los embalses. Tamaraceite casco ha ido creciendo a pasos agigantados, triplicando su población en las fincas que la rodeaban y que conocíamos por sus nombres como la Finca del Canario, la de Don Sixto Henriquez, y otras.
No quiero que este pregón sea un canto a lo que fue sino que sea un discurso a lo que debemos ser. No quiero que sea un canto a la tristeza y a la añoranza sino un grito a la esperanza y a la lucha por el cambio. El Tamaraceite de hoy es un Tamaraceite distinto al que fue en la época dorada del Cine Galdós, Los Covina, la Compañía Lope de Rueda o Adeun. Todos ellos muy relacionados con las fiestas de este pueblo, porque tenían presencia año sí y año también en los actos que por aquí se organizaban. El Tamaraceite de hoy es distinto pero con muchas posibilidades si recuperamos lugares y espacios que en otra época tenían otro uso y que ahora pueden ser espacios para el encuentro entre los vecinos como puede ser el camino Viejo a San Lorenzo, el Corredor Verde o los alrededores de la ermita de la Mayordomía.  El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria está desarrollando un Proyecto de rehabilitación integral del casco histórico de Tamaraceite contando con la participación de los colectivos sociales, vecinales y los representantes de los centros educativos, sanitarios y de carácter social que hay en el barrio. Apoyémosles, participemos. Es verdad que mucho tienen que cambiar las cosas para que nosotros lo veamos, pero la fe es lo último que se pierde, por ello que nos sirva de ejemplo nuestro santo patrono y pidámosle que nos dé fe y fuerzas para trabajar para que Tamaraceite vuelva, si no a ser lo que fue, que eso va a ser imposible, sí que al menos vuelva a ser un pueblo con dignidad.

¡Viva San Antonio Abad, Viva Tamaraceite!


martes, 12 de septiembre de 2017

Más de cuarenta años del Claret de Tamaraceite




El Colegio Claret de Tamaraceite lleva entre nosotros más de cuarenta años. En 1969 los PP. Claretianos de la calle Rabadán terminaron las gestiones para llevar a cabo la creación de un nuevo centro educativo en Tamaraceite, moderno, con espacios deportivos y cerca de la naturaleza.
En 1973 comenzó la construcción del centro educativo que se denominaría posteriormente el Colegio Claret de Tamaraceite. El 1 de octubre de 1974 el centro abría sus puertas a los primeros alumnos y muchas han sido las generaciones de alumnos que han pasado por sus instalaciones.
Hemos recuperado imágenes históricas que son parte de la historia de nuestro pueblo de Tamaraceite.

domingo, 22 de enero de 2017

Fiestas Tamaraceite 2017 en la ermita de la Mayordomía.



Como todos los años, Tino Torón nos regala imágenes preciosas de las Fiestas de Tamaraceite. Y este año no podía ser menos.

martes, 17 de enero de 2017

Himno a San Antonio Abad de Tamaraceite


Jesús Vega, párroco de Tamaraceite hasta el año 2008, y que estuviera más de 15 años entre nosotros, compuso un himno a San Antonio Abad inspirado en un canto que escuchó en uno de sus viajes a Sudamérica. Hoy en día es un canto que se ha convertido un referente en las fiestas de San Antonio Abad.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Ayer y hoy del Valle de Tamaraceite

















































Parece que van a buen ritmo las obras de la nueva tienda de la multinacional francesa Decathlon y que a finales de este año podrá ser inaugurada. La parcela donde irá ubicada la tienda en Tamaraceite Sur  abarca una superficie de casi 15.000 metros cuadrados, y se localiza en el mismo parque comercial donde ya se ha instalado Leroy Merlin.

Pero hoy quiero recuperar una instantánea de hace unos años, cuando lo que predominaba en este valle era el verde. Es una pena que no lo podamos apreciar porque la fotografía es en blanco y negro, pero la muestra bien lo vale.