sábado, 20 de julio de 2024

Don Adán del Castillo y Westerling y la Educación en Tamaraceite

Por Esteban G. Santana Cabrera  

Cuando hablamos en Tamaraceite de Don Adán del Castillo, lo relacionamos con la palabra Educación, porque gracias a este hombre y a su enorme bondad muchos de los niños y niñas de este barrio capitalino pudimos formarnos y acceder al primer colegio de la zona. Por ello me gustaría recordarlo y que lo conociéramos un poquito más en detalle, sobre todo las generaciones de alumnos y alumnas que por sus aulas hemos pasado en sus 61 años de historia. Este artículo está documentado en una entrevista que le hicimos algunos alumnos de 8º de EGB a  varios de sus hijos en 1978, como fruto de un trabajo de clase para conocer la figura de quien ponía nombre a nuestro centro. Vaya desde aquí mi reconocimiento a todo ese grupo del colegio Adán del Castillo entre los que estaban Noly, Juana Fuentes, Claudina, Pablo, Miguel, Pepe Ponce, Luciano, Carmen Ángeles, Cruci, Rosario, Lucas, Juan Miguel, Maricarmen Montañez, Luis, Laura, y tantos otros que formábamos esa generación.

Don Adán del Castillo y Westerling, nacido en Las Palmas el 19 de febrero de 1845, fue una figura notable tanto en la historia de su familia como en la de Gran Canaria. Perteneciente a una familia de ilustre linaje, su vida y sus acciones reflejan los valores y principios que marcaron su época.

Don Adán era el noveno hijo de Don Agustín del Castillo, Cuarto Conde de la Vega Grande, y de Doña Ana Westerling y Massieu. La familia Castillo desciende de los conquistadores de Gran Canaria, Hernán García del Castillo y su hijo Cristóbal, quienes fueron parte de la primera expedición del General Juan Rejón en 1478. Esta familia jugó un papel fundamental en la fundación del Telde cristiano y en la construcción de la parroquia de San Juan Bautista.

Según nos contaron sus hijos, Don Adán del Castillo recibió su educación inicial en el colegio de San Agustín. Aunque su padre planeaba enviarlo a la Península para continuar sus estudios, las responsabilidades familiares le impidieron hacerlo. Sin embargo, continuó perfeccionando sus conocimientos en agronomía en Gran Canaria, campo en el que tenía un gran interés debido a las propiedades agrícolas de su familia.

Don Adán del Castillo y su mujer se casaron en 1878, ella procedía de la antigua familia de Manrique
de Lara, de la que fue Mayorazga, y tuvieron  siete hijos. Su esposa fue señora de gran corazón y de grancarácter. siempre estuvo comprometida con el bienestar de su comunidad. Tanto que Don Adán y ella participaron activamente en la instalación de un Hospital Militar de emergencias en Las Palmas durante la guerra de Cuba. Además, donaron terrenos en Guía para la creación de una granja agrícola y, a pesar de la falta de apoyo gubernamental, intentaron fundar una guardería infantil. Una de las contribuciones más destacadas de Don Adán fue la cesión gratuita de terrenos en Tamaraceite para la creación de un centro educativo que lleva su nombre.

 Esta acción refleja su compromiso con el desarrollo y bienestar de la gente que habitaba en aquellos lugares por donde él tenía tierras. En Tamaraceite, sólo había una escuela unitaria de cuatro unidades, dos de niños y dos de niñas, cuyos maestros eran Don Lorenzo, su cuñado Don Santiago, Doña Ángeles Marrero y Doña Antonia Pérez.

Estaban situadas en la casa que está enfrente de la iglesia y otra en la Montañeta.  Años más tarde, sobre 1962, justo antes de desaparecer, estaban situadas en la Carretera General. La de las niñas estaba donde ahora vive la familia de Fernando Arencibia y enfrente, la de los niños, en la casa que está al lado de a antigua sede de la Federación Las Medianías. Eran maestros de las mismas Don Manuel Balbuena, Don Marino, Doña Antonia y Doña Ángela.

Don Vicente Artiles, farmacéutico en Tamaraceite y concejal del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ante el desbordamiento que sufría esta unitaria, pidió un colegio de 14 unidades para el pueblo. Se lo concedió de 8 unidades, inaugurándose en septiembre de 1963, siendo su primer director Don Manuel Balbuena.

Al colegio se le puso como nombre C.N. Adán del Castillo en memoria del donante de los terrenos. Estaba situado en un lugar muy céntrico ya que en estos terrenos había un campo de fútbol donde se disputaban grandes torneos de aficionados, sobre todo en verano, denominado Llanos de Juanito Amador. Por esa época empezó a construirse de la mano de los propios jóvenes jugadores, en unos terrenos cercanos, lo que sería el campo Juan Guedes, por lo que aquellos torneos veraniegos pasaron a un campo de mayor categoría.

El colegio, al año de su inauguración se quedó pequeño, ya que Tamaraceite estaba acogiendo a una
población procedente de zonas rurales que se estaban instalando en el casco y en los barrios de alrededores. Por estos años empezó a construirse las viviendas del Patronato Francisco Franco, conocido por Los Bloques, que llegaron con mucha población infantil.  Por ello se tuvo que ampliar en 1964, construyéndose las dos torres laterales. 

La vida de Don Adán del Castillo y Westerling es un testimonio de servicio desinteresado y compromiso con la comunidad. Fue, según nos contaron sus hijas,  un hombre muy activo pero sin ambiciones, enemigo de las intrigas y luchas políticas. Vivió como toda su familia las vicisitudes del país en el último tercio del siglo XIX y parte del XX, pero sin demasiadas apetencias ya que siempre prestaba su colaboración más desinteresada a cuanto significara servicio a la Patria y a nuestra tierra. El vivió, como todos, las circunstancias y conflictos producidos aquí por el derrocamiento de Dña. Isabel II, la Segunda República, la Monarquía de D. Amadeo de Saboya y más tarde la Restauración en la persona de D. Alfonso XIII. Don Adán del Castillo fue nombrado caballero de la Gran Cruz del Mérito Agrícola y Presidente del Consejo de Fomento de Las Palmas. Participó en la primera junta del Cabildo Insular en 1912, donde desempeñó un papel importante en el desarrollo de políticas agrícolas y de fomento económico en la isla.

Su legado en Tamaraceite y en toda Gran Canaria sigue siendo recordado y honrado por las generaciones actuales. A través de su ejemplo, aprendemos la importancia de la dedicación a los valores familiares y al progreso social. Pero sobre todo ha tenido una gran influencia en el porvenir educativo de nuestra gente de Tamaraceite. Por ello es de bien nacidos ser agradecidos y Tamaraceite, a pesar de los años transcurridos, continúa siendo agradecida con este gran benefactor.   

sábado, 1 de junio de 2024

Cristina Blanco una directora de premio

 
Por Esteban G. Santana Cabrera  

"La educación no es llenar un balde, sino encender un fuego." Esta frase de William Butler Yeats le viene al pelo a una docente, amiga, que este año culmina su trayectoria profesional en el IES Cairasco de Figueroa y que ha sido galardonada con el Premio Viera y Clavijo,  la mayor condecoración a la labor docente dentro de las enseñanzas no universitarias de Canarias

Cristina Blanco Sánchez ha sido una docente que ha dejado huella en Tamaraceite y en el IES Cairasco de Figueroa, donde he tenido el honor de trabajar a su lado durante varios años. Su dedicación y pasión por la enseñanza se reflejan en sus más de 40 años de servicio, destacando por su compromiso con la educación pública y la formación en valores.

Inició su carrera en 1983 y desde entonces ha dejado una huella imborrable en cada centro donde ha impartido clases. Especialmente en el IES Cairasco de Figueroa, donde ha estado desde 1999, cuando se incorporó como docente de Geografía e Historia. Durante su trayectoria en este centro, desempeñó el cargo de Vicedirectora durante ocho años y, posteriormente, asumió la Dirección durante dieciséis años, demostrando una gestión ejemplar y una visión innovadora.

Desde sus primeros años en Tamaraceite, Cristina no solo se ha dedicado a la educación dentro de las
aulas, sino que ha sido una mujer comprometida con el barrio. Su compromiso con Tamaraceite ha sido notable, implicándose activamente en proyectos comunitarios y estableciendo una conexión sólida entre la escuela y el entorno. Ha trabajado incansablemente para que el IES Cairasco de Figueroa no solo sea un centro educativo, sino también un punto de encuentro y desarrollo para el alumnado del barrio, donde se pudiera formar no solo académicamente sino como personas.

Cristina promovió la creación de Comisiones de Igualdad, Mediación y Convivencia, mejorando el clima escolar y fomentando valores no solo entre el alumnado sino entre las familias,  fortaleciendo los lazos sociales y promoviendo una convivencia armoniosa.

Con ella inicié el proyecto "Ondas por la Solidaridad", un taller de radio, que coordinó tras mi marcha del centro, y no solo proporcionó una plataforma para que el alumnado expresara sus ideas, sino que también conectó al barrio con temas de relevancia social, cultural y educativa.

Como Coordinadora de prácticas, ha guiado a muchos docentes, impartiendo su sabiduría y experiencia a las nuevas generaciones de profesores. Cristina ha defendido siempre la importancia de una educación pública de calidad, abogando por la formación integral del alumnado y la inclusión de valores fundamentales en el currículo educativo.

Cristina Blanco no solo ha sido una líder en la gestión de uno de los centros con más alumnado de Canarias, sino también una inspiración para todos nosotros. Su capacidad para crear un ambiente de trabajo colaborativo y su dedicación a la mejora constante del centro han sido esenciales para el éxito del IES Cairasco de Figueroa. Su enfoque en la inclusión y la equidad ha garantizado que todos los jóvenes de este barrio humilde de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, tenga las mismas oportunidades de aprendizaje y desarrollo personal que cualquier otro de la ciudad.

Su legado en el IES Cairasco de Figueroa perdurará, y su defensa por la enseñanza pública es un faro para futuras generaciones de educadores. Cristina ha demostrado que con esfuerzo y colaboración, se pueden lograr grandes avances en la educación. Su ilusión y entrega en su labor diaria han sido contagiosas, motivando a sus compañeros y alumnos a dar lo mejor de sí mismos.

La influencia de Cristina en Tamaraceite va más allá de su rol como directora; ha sido una líder
comunitaria que ha trabajado incansablemente para mejorar la vida de los jóvenes del barrio y sus familias. Su capacidad para involucrar a la comunidad en la vida escolar ha creado un ambiente de apoyo y colaboración que ha beneficiado a todos. Al final de su carrera, Cristina se jubilará dejando tras de sí un legado de compromiso, dedicación y amor por la educación.

Cristina Blanco Sánchez ha sido, sin duda, una maestra que ha encendido innumerables fuegos en las mentes y corazones de aquellos que tuvimos la suerte de aprender y trabajar con ella. Su legado perdurará, no solo en las aulas del IES Cairasco de Figueroa, sino en todo el barrio de Tamaraceite, que se ha visto  enriquecido por su presencia y su incansable labor.

Gracias Cristina por ser modelo, amiga, compañera, maestra,...pero sobre todo buena persona. Felicidades por ese galardón merecidísimo y gracias en nombre de mi barrio, Tamaraceite, por tanto. 

sábado, 16 de marzo de 2024

"Carmelo Afonso Ramírez: Maestro, Político, Inspiración"


Por Esteban G. Santana Cabrera   

Con el permiso de todos ustedes me gustaría resaltar la labor de un compañero y amigo, docente, recién jubilado, maestro de los de verdad, implicado en sus centros educativos y en su barrio, cuyo mayor premio ha sido el reconocimiento de sus compañeros de trabajo y de sus alumnos, que es lo que nos llevamos al final. A pesar de que no ha sido profeta en su tierra, ni ha recibido el reconocimiento merecido, sirvan estas palabras como homenaje a un maestro que ha estado dedicado durante casi 40 años a mejorar la Educación en Canarias. 

José Carmelo Afonso Ramírez nació en Las Palmas de Gran Canaria, concretamente en el pueblo de
Tamaraceite, aunque buena parte de su familia procede del pueblo de Tenoya. Estudió en el Seminario Diocesano y de ahí pasó a la Escuela de Magisterio. Un estudiante que, con los años, se va a erigir como un pilar fundamental tanto en la educación como en la transformación social de su comunidad. Carmelo Afonso ha dedicado décadas de su vida a la enseñanza y al activismo político, herencia que le viene de casta ya que su abuelo, Juanito Ramírez, fue el último alcalde del extinto Ayuntamiento de San Lorenzo, antes de la anexión al Ayuntamiento de Las Palmas. 

Desde sus primeros días como docente, allá por 1986, José Carmelo no solo se limitó a impartir conocimientos en el aula, sino que también se convirtió en un activo participante en la vida de su barrio, el tiempo que tenía libre, dejando un legado imborrable en las mentes y corazones de aquellos a quienes ha tocado con su compromiso y pasión.. Consciente de los desafíos que enfrentaban los vecinos de esa época, se involucró profundamente en iniciativas comunitarias destinadas a mejorar las condiciones de vida de todos poniéndose en primera línea desde la asociación de vecinos y la Federación de Asociaciones las Medianías. 

Su compromiso político fue una extensión natural de su deseo de cambio y justicia social. Inicialmente afiliado a Izquierda Canaria Unida y luego a Coalición Canaria, José Carmelo canalizó su energía y visión en la esfera política, buscando convertir las palabras en acciones. Su compromiso le lleva a la formación continua y realiza el Curso de Postgrado “Experto Universitario en Gestión Integrada de Políticas Sociales” . Durante dos años pasa a ser  Asesor Técnico de la Consejería de Política Territorial del Gobierno de Canarias. Supervisando los Planes de Barrios, Planes de Polígonos y los Planes de Acción Medioambiental. 

Con el tiempo, su influencia se extendió más allá de las fronteras locales. Desde su candidatura a la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria hasta su participación como concejal y candidato en las elecciones europeas, José Carmelo se convirtió en un símbolo de esperanza y cambio progresista. Su voz resonó en las salas del ayuntamiento, donde abogó incansablemente por los derechos de los más desfavorecidos y por políticas que promovieran la igualdad y la dignidad de los barrios periféricos que poco a poco iban perdiendo su idiosincrasia.

Toda su larga trayectoria profesional ha estado vinculada a la enseñanza y a la educación. Su andadura la comenzó en el CEIP Agustín Millares Carló para luego pasar al CEIP La Lajita. Se podrían mencionar muchísimos aspectos trabajados por él que han tenido una repercusión importante en todos los ámbitos educativos. Fue uno de los padres junto a su equipo de una serie de normativas educativas pionera en todo el Estado Español y que muchas Comunidades Autónomas tomaron como referencia para el desarrollo de las Actividades Extraescolares y Complementarias.

En septiembre de 1996 cuando empieza a ejercer como técnico se publica en octubre el DECRETO

234/1996, de 12 de septiembre, por el que se regulan las Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos y Alumnas y de sus Federaciones y Confederaciones en los centros docentes que imparten enseñanzas no universitarias de la Comunidad Autónoma de Canarias. 

Apoyo Técnico Educativo en el Gabinete del Consejero de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias. Responsable de Programas Europeos y de la Oficina de la Viceconsejería de Educación y Universidades. Técnico Educativo de la Dirección General de Dependencia, Infancia y Familia de la Consejería de Cultura, Deportes, Políticas Sociales y Vivienda. Asesor de Presidencia del Gobierno de Canarias. Coordinador Asesor Educativo de la Dirección Territorial de Educación de Las Palmas. Coordinador de Formación Profesional en la Dirección General de Formación Profesional y Educación de Adultos de la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes fueron algunos de sus puestos a lo largo de estos años.

Sin embargo, su legado más perdurable reside en el impacto que tuvo en las vidas de sus alumnos, compañeros y vecinos. Como educador, no solo impartió conocimientos académicos en centros de Primaria o la extinta Tutoría de Jóvenes, sino que también sembró semillas de empatía, compasión y justicia en las mentes jóvenes. Su dedicación y ejemplo inspiraron a generaciones de estudiantes a convertirse en agentes de cambio en sus propias comunidades, y sobre todo a poner esperanza a jóvenes en situación desesperada y desfavorecida.

Al jubilarse este año, José Carmelo Afonso Ramírez deja tras de sí un legado de compromiso, lucha y servicio desinteresado. Su vida es un recordatorio poderoso de que, con determinación y pasión, cada uno de nosotros puede marcar una diferencia significativa en el mundo que nos rodea. No hace falta que nadie le reconozca con una mención o distinción, el mayor premio se lo han dado los que hemos tenido el enorme placer de aprender a su lado. Seguro que le esperan grandes retos aún y todavía tiene mucho que aportar, por eso que esto no suene a despedida sino a un cambio de etapa. ¡A por la siguiente!


martes, 12 de marzo de 2024

Estimados vecinos de Tamaraceite

Por Esteban G. Santana Cabrera  

Soy nacido y criado en el barrio de Tamaraceite. Vivo en la misma casa donde nací y me siento orgulloso de ser de barrio. Me gusta salir de casa y saludar a la gente de toda la vida, con los que compartía en mi infancia momentos de juego en la calle o en los campos de fútbol, que en otra época eran estanques. Como vecino de nuestro querido barrio de Tamaraceite, aunque somos muchos los que nos resistimos a llamarle barrio sino pueblo,  no puedo evitar sentir la necesidad de dirigirme a todos ustedes para expresar una creciente preocupación que comparto con muchos de ustedes: la falta de respuesta de las autoridades municipales a nuestras demandas ciudadanas.

En poco más de 30 años, hemos sido testigos de un desarrollo brutal de nuestro barrio sobre todo a lo que se refiere al número de edificaciones. Sin embargo, esta evolución no ha venido acompañada del necesario progreso en servicios e infraestructuras que mejoren nuestra calidad de vida. La construcción de viviendas es esencial, pero la creación de un entorno habitable y funcional va más allá de las paredes de nuestras viviendas. El plan de reposición de los Bloques, Las viviendas del Patronato Francisco Franco es interminable, se está convirtiendo en un "gueto" a donde están llegando personas en precario de toda la ciudad y donde se puede conseguir una vivienda tapiada por unos pocos cientos de euros. 

Uno de los problemas más apremiantes es la situación del transporte público en Tamaraceite. Nos enfrentamos a desafíos diarios para movilizarnos dentro y fuera del barrio debido a la falta de un servicio de transporte eficiente y bien conectado y al sufrimeinto de los atascos de entrada y salida en horas punta. Es fundamental que abordemos esta cuestión para facilitar la movilidad de todos, desde los más jóvenes hasta los mayores.

La ausencia de un centro de salud con especialidades en nuestro barrio también es motivo de gran preocupación. La atención médica debería ser accesible para todos, y es necesario que trabajemos juntos para exigir la construcción de un nuevo centro de salud que satisfaga nuestras necesidades y garantice una atención médica de calidad.

Además, la carencia de parques y zonas verdes afecta directamente a nuestra calidad de vida. Todos, especialmente los más pequeños, merecemos espacios públicos donde podamos disfrutar del aire libre, hacer ejercicio y pasar tiempo de calidad con nuestras familias. La creación del Corredor verde, por el cual esperamos desde hace más de 10 años, y la creación del Parque Agroambiental de las Charcas de San Lorenzo, serían un paso significativo hacia un entorno más saludable y sostenible.

Otro aspecto crítico es el estado de la limpieza, el  alcantarillado y el asfaltado en nuestras calles. La falta de mantenimiento ha llevado a problemas que afectan directamente nuestra seguridad y bienestar. Exigimos la renovación de estas infraestructuras básicas para garantizar un entorno limpio, seguro y funcional.

Por último, pero no menos importante, la conservación de las fachadas históricas del barrio es esencial para preservar nuestra identidad y patrimonio. Debemos instar a las autoridades a implementar medidas que protejan y restauren estos edificios que dan carácter a Tamaraceite, y que el plan de rehabilitación que propuso el concejal anterior, el API 08, contemplaba el derribo de muchos edificios para que pudieran aumentar el número de plantas, o la desaparición de muchas casas cueva en la Montañeta a cambio de la permuta por un piso compartido.

Como barrio histórico, donde surgió la primera Asociación de Vecinos de España, tenemos el poder de hacer oír nuestras voces y hacer que las cosas cambien. Propongo que nos movilicemos como vecinos, uniéndonos en un esfuerzo conjunto para expresar nuestras preocupaciones a las autoridades municipales. La colaboración y la participación activa son clave para lograr el desarrollo integral que nuestro barrio merece.

Desde estas líneas insto a los colectivos vecinales, sociales y culturales del barrio, a que se unan y luchen por los derechos de los vecinos y vecinas de Tamaraceite. No todo son centros comerciales, supermercados, fiestas y actos culturales, que sí que son importantes, pero primero recuperar nuestra dignidad, sin más engaños, como el Centro Sociocultural Jesús Arencibia que lleva ocho meses cerrado a cal y canto a pesar de que se inaugurara antes de las elecciones y nos lo vendieran como el “nuevo eje cultural del distrito”. Juntos, podemos presionar de manera efectiva para lograr mejoras tangibles en Tamaraceite.

Hagamos de este esfuerzo una oportunidad para fortalecer nuestro sentido de comunidad y trabajar juntos en la construcción de un futuro más próspero para todos. Nuestro compromiso y determinación serán fundamentales para influir en las decisiones del ayuntamiento y de su alcaldesa y lograr un Tamaraceite que refleje verdaderamente nuestras necesidades y aspiraciones.

Gracias por su atención y cuenten con mi apoyo en esta importante iniciativa.                     

viernes, 12 de mayo de 2023

50 años de buenos recuerdos del Cairasco

 

Por Esteban G. Santana Cabrera  

El Cairasco no te prepara para la vida, el Cairasco es la vida misma. Esta frase de John Dewey nos viene que ni pintada para la celebración estos días del cincuenta aniversario de la inauguración del Instituto de Educación Secundaria Cairasco de Figueroa de Tamaraceite. Cincuenta años de historias tras esas paredes de una arquitectura muy peculiar y por la que hemos pasado muchísimas generaciones a lo largo de estos años. Tuve el enorme placer de ser alumno y ser profesor y hoy pude reencontrarme con alumnos como Cynthia Hernández o Alejandro Díaz  de mi época en el Cairasco como docentes y recordábamos Ondas por la Solidaridad, ese bonito proyecto de radio que allí inicié hace casi 20 años y cómo se iniciaron en la radio. Hoy algunos son profesionales de la arquitectura, de la geografía, de los medios de comunicación e incluso de la música. Me sobrecogió, sobre todos, el testimonio de un exalumno de los denominados "no brillantes" que contaba cómo fue su paso por el instituto y cómo las palabras de algunos profesores le ayudaron a confiar en su talento por la música y hoy en día es un reconocido rapero.

Un acto que estuvo presidido por el cronista oficial de nuestra ciudad Don Juan José Laforet que nos deleitó con una emotiva charla sobre la figura de Cairasco y la importancia de un instituto como el Cairasco en los años 70.

El Cairasco me trae recuerdos inolvidables, ya que siempre ha sido un referente cultural para el barrio,
primero por ser sede de la Escuela de Arquitectura y trajo a muchos estudiantes a vivir en la zona. Recuerdo como si fuera ahora a uno de esos primeros estudiantes, Toño Acuña de Lanzarote, que mi tía le cedió una habitación en su casa y en poco tiempo aquello se le llenó de estudiantes de todas partes de España y de Canarias. Para ellos era su casa y para mi tía Carmela eran sus hijos. No ganó nada con su estancia allí, pero ella se desvivía porque estuvieran lo más a gusto posible.

Ya en los años 80 cuando la Escuela de Arquitectura se traslada al Campus de Tafira, esa ala del edificio se reconvierte en un centro de Formación Profesional, aunque esto no duró muchos años ya que el propio Cairasco podía acoger los módulos de Formación Profesional y la demanda de acceso al Cairasco se fue multiplicando.

Pero hablar del Cairasco, para mí, me remonta a cuando era un niño que estaba aún en el colegio y algunos domingos por la tarde íbamos a merendar por los alrededores, cuando no estaba cerrado a cal y canto y los más pequeños curioseábamos por sus grandes ventanales viendo aquellas esculturas blancas de la Escuela de Arquitectura que parecían moverse con las sombras de luz. Llegar al Cairasco fue un tanto triste, porque entré con el botón negro en la solapa por el luto de la reciente muerte de mi padre. Me tocó una clase de "campeonato". Muchos repetidores que estaban en el instituto obligados por sus padres y por no ir a trabajar a las plataneras cercanas la armaban día sí y día también. La desmotivación de algunos alumnos era tal que en esos años el instituto se convertía en ocasiones en un campo de batalla.

Pero a pesar de las dificultades, jóvenes procedentes no solamente de Tamaraceite sino de Tenoya, San
Lorenzo, Arucas y Guanarteme llenaban sus aulas hasta reventar. Y de sus aulas salieron profesionales de todas las ramas. Igual este medio siglo podría ser la oportunidad de volver a reunir a esas primeras generaciones que estudiaron allí y que hoy ya están jubilados incluso.

Recuerdo las clases de Manolo el de Arte que nos hacía viajar por la historia de las civilizaciones a
través de la pintura, la escultura y la arquitectura. Diego el de Biología nos hacía navegar por el cuerpo humano desde la célula hasta saltar a las funciones de las plantas, , Carmelo,  Ana Luisa o Germán de Inglés, María Jesús de Física y Química, Manolo, Dámaso, Rafael, Nori o Blanca de Matemáticas, Geni que me hizo conocer y estudiar el Latín, Cloti de Historia, las hermanas Sanabria, Isabel Botella y Yolanda de Literatura,... fueron algunos de esos profesores de los años 80, que con sus pros y sus contras pusieron las bases del profesional que hoy soy.

Vaya desde aquí mi reconocimiento al equipo directivo con Cristina al frente, y a  toda esa comunidad educativa que forma parte de ese instituto que es parte de nuestro Tamaraceite por el bonito colofón a este aniversario. Culmino con esta frase que resume todo lo que les he contado, eso sí, desde mis vivencias, porque a buen seguro que cada uno de los que fueron alumnos de este instituto tiene las suyas: "La educación es simplemente el alma de una sociedad a medida que pasa de una generación a otra" de  Gilbert K. Chesterton. Muchas felicidades.

domingo, 9 de octubre de 2022

Los practicantes de Tamaraceite

 


Esteban G. Santana Cabrera  

Los sanitarios en los años 50, 60 y 70 del siglo pasado eran personajes populares en muchos pueblos y barrios. Quién no recuerda, de los que peinamos canas, a su médico o a su practicante e incluso a la partera que le ayudó a nacer. Hoy en día no nos sabemos ni el nombre de los médicos ni enfermeras de cabecera, ni de los maestros, ni de los curas, e incluso ni el de la señora de la tienda de la esquina. Viejas costumbres que se han ido perdiendo. Tamaraceite ha sido cuna de grandes sanitarios, personajes a los que acudimos a paliar nuestros males. Aunque sea de "refilón", no quiero dejar de nombrar a los médicos de cabecera que ha tenido Tamaraceite y que trabajaron codo con codo con los practicantes por mejorar la salud del vecindario, como Don Aurelio Gutiérrez o Don José García. Tamaraceite ha dado otros nombres relevantes en el mundo de la medicina como el urólogo Don José J. Medina Silva de Las Perreras, o Antonio Acosta, especialista en Medicina Interna, hijo de Pedro Acosta. A ellos les ha seguido una segunda generación de doctores como Mario Hernández hijo de Ventura y Doña María la maestra, Luciano Santana Intensivista e hijo de Sarito la del bazar, los hermanos José María y Samuel hijos de Pepe Jesús el panadero y las hijas de Fernandito Pérez el del supermercado, Sofía y Berta. Todos de familias humildes y trabajadoras del barrio. 

Pero hoy no quiero centrarme en los médicos, que merecen un artículo aparte, sino en los practicantes, una figura que en muchas ocasiones ha pasado desapercibida y que ha quedado en el olvido. Por ello, no podemos olvidar la fantástica labor social que realizaron en una época de muchas dificultades sociales y políticas y bien que merecerían un homenaje por parte de la sociedad en prueba de su agradecimiento. Esto sin olvidar a las mujeres que ponían inyecciones, como Pinito la de Los Bloques, que de manera altruista iba a las casas de los que no podían pagar al practicante a administrar los tratamientos que mandaba Don Aurelio o Don José.

Antonio Domínguez

Si echamos la vista atrás, por los años 40-50, uno de los primeros practicantes de Tamaraceite fue Don Félix García, barbero y luego practicante del pueblo, porque por aquellos años Tamaraceite era todavía un pueblo, y cuya barbería estaba situada en la Carretera General de Tamaraceite, en el N.º 27. A Don Félix García Toledo el gobierno de la época le financió en la Península un cursillo de practicante en curas y prácticas de cirugía menor. Y para allá se fue dejando la barbería. Con este curso podía sacar muelas, hacer curas y poner inyecciones. En la época de Don Félix lo habitual era poner las inyecciones utilizando la misma jeringuilla que antes había utilizado con otros pacientes que no sabía si tenían gripe, tifus o hepatitis. Pero el practicante por estos años de posguerra a veces hacía de médico, y a falta de medicinas, aplicaba incluso remedios caseros como la leche caliente de mujer parida, el agua del “rolo” o del millo o aceite caliente para el dolor de oídos. Para el dolor de “barriga” se calentaba aceite y se ponía en un papel vaso sobre el lugar donde dolía. Para la fiebre mandaba abrigar a los enfermos y era típico coger un “sudor” para bajar la temperatura. Según me cuenta Pedro Domínguez, otro de los barberos de Tamaraceite, pero que nunca fue practicante, "Don Félix tenía un infiernillo eléctrico para desinfectar la "jeringa" y la aguja y una cajita metálica y niquelada donde llevaba los artilugios desinfectados a domicilio. Cogía un trozo de carne del brazo o de las nalgas y con una aguja con el filo perdido como una tacha ponía la dolorosa inyección".

A Don Félix le suple Don Santiago García, conocido popularmente en toda Canarias por el Charlot de Las Palmas. Don Santiago ya no venía como barbero sino como practicante y cuentan los mayores que hizo mucho por la gente del pueblo. Tenía su despacho por la Calle Fe y era uno más en Tamaraceite. Le encantaban las fiestas y los carnavales. Su disfraz favorito era el de Charlot que se ponía para los bailes en el Cine o en la Sociedad, donde lo imitaba a la perfección. Fue muy conocido en el Carnaval de Las Palmas por su participación en las galas y desfiles, emulando a tan famoso actor. Pedro Domínguez me decía: "Don Santiago con agujas nuevas y dando un golpito en la nalga ni te enterabas".

Don Santiago el practicante en el centro agachado

Cuando llegó don Aurelio a Tamaraceite su primer ayudante fue Antonio Domínguez, el hijo del barbero y que lo acompañó en muchos de sus desplazamientos a los domicilios y empresas por aquellos años en que comenzó su andadura profesional. Don Aurelio era el médico de los Betancores, y Antonio hacía las curas, ponía inyecciones y hacía hasta de psicólogo, porque lo que sí daba a los pacientes era mucha conversación. El hijo del barbero, estuvo diez años con Don Aurelio hasta que decidió montar su taller en un local de Guanarteme del propio Don Aurelio. 

Pero a finales de los 60 llega a Tamaraceite a lomos de su Bultaco Alfredo Díaz del Pino, conocido popularmente como Don Alfredo, uno de los últimos practicantes de Tamaraceite, y me explico, ya que vivió la época en la que el practicante pasaba a denominarse ATS. Aunque nació en Ciudad Jardín, pasó mucho tiempo de su niñez y juventud en Las Torres con sus abuelos y primos. Ya de pequeño empezó a enamorarse de Tamaraceite en aquellas excursiones que hacía en bicicleta junto a sus primos y se encandiló del verdor de su valle rodeado de plataneras.

Como a muchos chiquillos de aquellos años 50 y 60, su pasión era el fútbol, y no se le daba mal. Llegó a jugar en el Porteño con muchas de las grandes figuras que dio el fútbol de nuestro barrio como Guedes, Guerrita, Cayetano, Toribio, Ramírez, etc. Vivió en primera persona la llegada del Porteño como club a Tamaraceite y el cambio de denominación posteriormente a UD Tamaraceite. 

Don Alfredo fue un profesional sanitario que dio su vida por la profesión, que casualmente surgió de manera vocacional al ver a su primo, Don Santiago el practicante, atender a su madre enferma. Sus comienzos como sanitario se remontan a 1969, cuando todavía jugaba en el Porteño, y las casualidades de la vida lo iban a llevar a Tamaraceite gracias a Don Manuel Acosta que le propuso desempeñar su labor en el pueblo. Muchos fuimos los chiquillos que pasamos por sus manos y probamos sus agujas, en la consulta de la Seguridad Social primero o acudiendo más tarde a su despacho en la Cruz del Ovejero, en el bajo de su vivienda. Pero lo más normal era ir a las casas, acudía a la llamada de los vecinos a cualquier hora, ya fuera sábado o domingo. Con Don Alfredo se vivió un cambio en cuanto a la asistencia sanitaria en Tamaraceite, ya que el ATS como profesión en sí no existe desde 1977, momento en que las Escuelas de Enfermería se integraron en la Universidad.

Después de Don Alfredo llegó otro joven practicante a Tamaraceite. El hijo de Ramoncito el de los ciegos. José Ramón González Reyes empezó con su Seat 127 amarillo a recorrer los barrios de Tamaraceite. Era muy conocido por su padre. José Ramón, persona muy graciable, un buen profesional que tenía el despacho enfrente de la plaza. Me cuenta Pedro Domínguez que "le gustaba la cirugía y la podología. Recuerdo que un día me dijo si quería acompañarle como ayudante   para pegarle la oreja a una mujer de Los Giles, que por lo que fue que al tirarle de un zarcillo tenía el lóbulo separado en dos: tú no tienes que hacer nada sino estar allí para que ella se sienta más tranquila... y claro fui.  Otro día vino por la barbería le dije que tenía un callo en el pie que me tenía loco, que si me ponía un parche y me dijo "Espérate un momento", fue al coche se trajo el maletín me quitó el callo y nunca más volvió a salir".

Yo personalmente tengo muchos recuerdos de él porque era el que ponía las inyecciones a mi padre y lo atendió hasta el día de su fallecimiento. Entraba por casa como uno más, ya que tenía que venir dos veces al día y se convirtió en alguien más de la familia. Y en más de una ocasión lo acompañaba en sus rutas por los barrios a pinchar en el 127. Estuvo en Tamaraceite hasta que fue destinado a un centro de salud de la isla. 

Con la llegada de los centros de salud se perdió la cercanía del practicante. Ya no acudían a los domicilios salvo que fueran personas encamadas, sino que había que ir a la consulta. Esto supuso el final del practicante de barrio y la llegada de la enfermera y el fin de mil y una anécdotas que no merecen ser olvidadas.

domingo, 1 de mayo de 2022

Cortometraje Villegas y Galdós


La asociación juvenil Bentejuí con este cortometraje realizado en Tamaraceite, pretende plasmar la vida de Doña María Villegas,  la mujer que manufacturaba los bizcochos que conforman uno de los símbolos de identidad de Tamaraceite, que atesoran valores como el esfuerzo, el trabajo, la superación, la lucha, la vecindad y la solidaridad; y que llegaron a la despensa de Don Benito Pérez Galdós. 
La Asociación Juvenil Bentejui de Piletas gracias a la ayuda de la Dirección General de Juventud del Gobierno de Canarias y bajo la dirección del director Willy Suárez han conseguido llevar acabo este cortometraje.

jueves, 9 de septiembre de 2021

Tamaraceite un barrio teatrero

 

Por Esteban G. Santana Cabrera  

En mi barrio, Tamaraceite, se está construyendo un edificio, el nuevo centro de actividades comunitarias, de tres plantas de 4.563 metros cuadrados, que cuenta con un auditorio con capacidad para 348 personas, una biblioteca, aulas de música con aislamiento acústico, una terraza exterior y un área ajardinada y la idea del consistorio es entregar al área de Cultura el nuevo centro una vez estén terminadas las obras con el mobiliario del auditorio terminado para facilItar la puesta en marcha el espacio cultural lo antes posible, según palabras del propio edil responsable.

Esta infraestructura sin duda es un gran avance en nuestro distrito, ya que con una población de más de 50.000 habitantes carecía hasta el momento de un espacio donde se pudiera realizar una obra de teatro, una simple entrega de orlas de algún centro de la zona o la presentación de un libro. Me imagino este espacio hace unos años, cuando Tamaraceite era conocida por el teatro. Porque Tamaraceite históricamente ha sido cuna del teatro popular. Por ello quiero reseñar una gran Compañía de Teatro, Lope de Rueda, que surgió porque a una vecina, Mariquita González, la madre del pintor Juan Alberto Díaz, Sionita y Pepito el de la Farmacia del Lomo los Frailes, se le ocurrió la feliz idea de reunir a un grupo de personas de nuestro pueblo con el fin de poner en escena diversas manifestaciones teatrales. Empezó escenificando fragmentos de zarzuelas como “La Dolorosa”, “Los Claveles”, “La Rosa del Azafrán” y “Los Gavilanes”, entre otras muchas de las más famosas del género lírico español, incluso en algunos de ellos llegó, respetando la música, a cambiarles la letra, adaptándola según las circunstancias. Después de la zarzuela siguió montando todos los años sus famosas Pastorelas y un sinfín de escenificaciones y piezas de teatro y variedades. Todos los beneficios que se obtenían de estas actuaciones se destinaban a diferentes necesidades que tenía nuestro barrio.

Tamaraceite comenzó a vivir desde entonces pendiente de “Las Comedias de Mariquita González”. Su
s montajes se contaban con éxitos, tanto artísticos como de público. Gracias a estos eventos teatrales, la juventud de Tamaraceite se vio implicada en el arte escénico, ¡y de qué manera!, pues empezando por Mariquita y terminando por el último de los actores, todos colaboraban en el montaje de las obras a representar. Dirigidos por ella, cada cual se hacía su propio vestuario, o pintaban los diferentes decorados, o estaba metidos en alguna de las tareas necesarias para llevar a buen fin una puesta en escena. Todo esto, sin contar las numerosas horas de ensayo.

En aproximadamente veinte años, Mariquita González supo convocar y llenar de ilusión a la juventud de Tamaraceite, que se iba incorporando al teatro a través de diferentes etapas.

Pero se me hace imposible hablar del teatro en Tamaraceite sin hacer mención especial a Don Raimundo Gutiérrez del Moral, verdadero motor de la revolución teatral que surgió en nuestro pueblo. Don Raimundo, conocedor y entusiasta seguidor de las comedias de Mariquita González, quizá "picado" de una envidia muy sana, quiso empezar a enseñar todo el teatro que tenía dentro, y sin pensárselo dos veces, se le ocurrió el montaje de la zarzuela titulada “La del Manojo de rosas” con música de Pedro Solozábal y libreto de Ramos Carrión. Ante el asombro y admiración de todos, y contando con la colaboración inestimable de Doña Francisca Jiménez que llevó a cabo la dirección musical de la zarzuela y realizó las gestiones oportunas para que en la interpretación de la partitura intervinieran varios maestros de la Orquesta Sinfónica de Las Palmas. Fue tal el eco que tuvo el estreno de esta zarzuela en Tamaraceite, a pesar de que fuera cantada e interpretada por actores locales, que el propio hermano del gran tenor Alfredo Kraus, Don Francisco Kraus, hizo acto en uno de los ensayos generales de la obra, pues no daba crédito a que ningún punto de la isla, que no fuese la capital, pudiera tener un montaje lírico tan importante, como así fue. Los días 18, 19 y 20 de julio de 1968, en el antiguo Cine Galdós de Tamaraceite, se estrenó ante un numeroso público que abarrotaba el local, “La del manojo de rosas”, fue tal el éxito obtenido, que pasado el tiempo, se tuvo que volver a montar varias veces a petición del público, aunque al no ser posible contar con la música en directo, se tuvo que utilizar el play- back para la partitura.


Este magnífico acontecimiento teatral dio paso a la creación del Grupo de Teatro “Lope de Rueda” bajo la dirección de Don Raimundo y formado por actores de Tamaraceite. La primera obra de teatro que se representó bajo este nombre fue “Cuñada viene de cuña”, original de Luis Fernández de Sevilla, estrenada el día 20 de septiembre de 1968 en la plaza de Don Benito, en Schamán. 

Durante los años siguientes el Grupo de Teatro “Lope de Rueda” llevó el nombre de Tamaraceite por todos los escenarios y localidades de Gran Canaria y representó a nuestra isla en un certamen nacional de teatro celebrado en Málaga, donde obtuvo el segundo puesto y el Primer Premio de Interpretación Femenina que se concedió a María del Carmen Gutiérrez.

Recordando su producción teatral y sólo nombrando sus obras más importantes destacamos: “Cuñada viene de cuña”, “La barca sin pescador” de Alejandro Casona, “Don Armando Gresca” de Adrián Ortega, “El Tartufo” de Moliere (versión de Enrique Llovet), “Un drama de Calderón” de Don Pedro Muñoz Seca, “Sangre Gorda” de los hermanos Alvarez Quintero, “El médico a palos” de Moliere, “La llave del desván” de Alejandro Casona y varios juguetes cómicos. También puso en escena gran parte de las obras del Teatro Canario de Don Gregorio Martín Díaz, interviniendo en el Primer Certamen de Teatro Canario celebrado en Gáldar.

Fueron más de doscientas las representaciones teatrales realizadas por “Lope de Rueda” a lo largo de su existencia, sólo de “Don Armando Gresca” pasaron la cincuentena. Todo ello supuso un gran esfuerzo, tanto por parte de su director, Don Raimundo, como del grupo de actores, que no solamente se limitaban a actuar, sino que la mayoría de las veces hacían de tramoyistas, montaban los escenarios, realizaba los decorados y se encargaba de la luz y del sonido.

Después de la época de Don Raimundo el teatro de Tamaraceite sufrió un pequeño parón, pero no llegó a desaparecer pues los mismos actores del “Lope de Rueda” y otros que se incorporaban por primera vez, estrenaron con gran éxito, bajo la dirección de Maximino González, la obra teatral titulada “A dos barajas” de José Luis Martín Descalzo.

En 1982 llega al mundillo teatral de Tamaraceite la figura de Don Antonio Abad Arencibia Villegas
, esperado desde hacía tiempo, pues por motivos laborales no había podido dedicarse al teatro con anterioridad, como él hubiese querido. Tan pronto se vio liberado de sus clases en la Universidad de La Laguna y en los institutos, reunió a un grupo de actores y en la Nochebuena de ese mismo año logró estrenar con un rotundo éxito el Auto Sacramental “Factum Redentori”, que él mismo escribió con gran cariño, recordando quizá, las pastorelas que se hacían en tiempos de Mariquita González. Este grandioso Auto Sacramental contó con un montaje espectacular realizado en el templo parroquial y que a petición de las autoridades y público que asistió al estreno, tuvo que volverse a reponer en el teatro Pérez Galdós de nuestra capital y en la iglesia de San Juan de Arucas. En años posteriores se repuso de nuevo en nuestro templo parroquial, en Ingenio, en Moya y en varias localidades de nuestra isla, siempre acompañada de grandes éxitos.

Siguiendo los pasos de su padre, Don Raimundo, Maricarmen Gutiérrez, primera actriz del “Lope de Rueda”, dirigió las obras de Don Pedro Muñoz Seca, “Un drama de Calderón” y “La venganza de la Petra” y repuso en play back la zarzuela titulada “La del manojo de rosas”.

No quiero dejar de nombrar a todas aquellas personas que tomaron el testigo del mundo del teatro en nuestro pueblo y que también han formado escuela como José Luis Morant y Conchi Moreno en el Colegio Adán del Castillo, Antonio José González en el Colegio Valencia y que luego ha continuado en el IES Tamaraceite siguiendo esta labor con la edición de “Distrito VIII en verso” que ya lleva su séptima edición. Por último debemos destacar a Guillermo Cabrera con el grupo Adeuna, que reunió a un grupo de madres, padres y alumnos del colegio Adán del Castillo trayendo muchos éxitos a Tamaraceite en el teatro, llegando a realizar representaciones en el Teatro Pérez Galdós, y los carnavales capitalinos, dando a conocer a este pueblo más allá de nuestra isla.

Porque culturalmente hablando, y no me quiero referir a otros aspectos, sí que podemos afirmar con rotundidad que Tamaraceite ha sido un barrio con mucha sangre cultural y eso que aquí solo me he referido al teatro y no he tocado, la pintura, la música, etc, pero no nos hemos preocupado en crear a nuevos valores, salvo en la música con Barrios Orquestados. Espero que con la llegada de este nuevo centro de actividades comunitarias o centro sociocultural como quieran llamarlo, Tamaraceite se vuelva a converitir en un espacio de referencia social y cultural como lo fue antaño.

domingo, 5 de septiembre de 2021

Tamaraceite, barrio de cine

 

Por Esteban G. Santana Cabrera  

El 28 de diciembre de 1895 en el salón del Boulevard des Capucines en París se proyectó la primera película de la historia gracias a los hermanos August y Louis Lumière. No tardó mucho tiempo en llegar a Tamaraceite el género cinematográfico, ya que solo 25 años después se proyectaba la primera película para nuestros vecinos. Lo que nunca podían imaginar aquellos que vieron el primer filme en nuestro pueblo es que el Séptimo Arte llegara a tener la importancia que ha tenido a lo largo de la historia  y la relación tan estrecha con algunos de nuestros paisanos como iremos descubriendo a continuación. 

Fachada del Cine Galdós
El cine llegó a Tamaraceite gracias a Don José Cruz, del Puente. Primero estuvo en la Carretera
General, en el número 92, en donde estuvo la Sociedad de Recreo y debido al éxito, tuvo posteriormente que trasladarse a un edificio mayor en la denominada por entonces Calle Perojo. En una época en la que la mayoría de la gente no tenía reloj, para dar comienzo a las sesiones se avisaba con voladores, al tercero comenzaba la película. Tamaraceite tuvo su sala de cine a finales de los años 20, perteneciendo aún al Ayuntamiento de San Lorenzo, que denominaron "Cine Galdós" en honor al insigne escritor canario, derribando unas casas y caballerizas que se encontraban en lo que ahora es el Centro Cívico de Tamaraceite, en la calle Doctor Juan Medina Nebot, quien fue el que construyó el cine, pasando posteriormente a manos de Don Manuel Marrero Barrera, propietario de la mayoría de los cines de la capital, entre ellos el Cuyás. Esa calle los vecinos la conocen hasta en la actualidad como "La subida del Cine".

Las entradas tenían varias categorías de asiento, en las primeras filas estaban los grandes bancos

Don José Cruz
 comunes y a los cuales se accedía por el callejón lateral, eran los más baratos. En la parte de atrás estaban las butacas de asiento individual con reposabrazos. En la planta alta había dos palcos con capacidad limitada al que accedían los más pudientes, autoridades y los amigos del acomodador de turno o de los que "echaban" la película, Miguelito García o Santiago Diepa conocido por Santiago Satán.

La primera película sonora que se estrenó en Tamaraceite fue “El último de los Vargas”. Las películas de más éxito para el público tamaraceitero eran las de Jorge Negrete, formándose grandes colas para conseguir una entrada. En sus primeros tiempos había función los viernes, sábados y domingos con pases a las 7 y a las 10 de la noche. Para los niños había una sesión a las 3:30 con películas de Tarzán, de romanos o del oeste americano que luego poníamos en práctica al terminar la película por las calles del pueblo.

Pero el Cine Galdós creció al amparo de la Sociedad de Recreo ya que se utilizaba en muchos casos para hacer representaciones musicales o teatrales. En los años 60 siendo presidente de la misma Antonio Cabrera, Tiburcio Molina secretario, Lorenzo Martel vicepresidente y Fernando Arencibia bibliotecario, y dadas las grandes inquietudes culturales de esta Junta, se hizo que se viviera una época de gran actividad cultural: obras de teatro, conferencias, diálogos y la edición de la revista “Habla palabras” creada por un grupo de seis o siete personas. A raíz del interés creado por la revista y patrocinado por la Sociedad vinieron a Tamaraceite destacadas personalidades del mundo cultural de la isla como Pinito del Oro, el escritor Orlando Hernández, Mary Sánchez y los Bandama, el cantante Miguel Ronda y otros.

Obra de teatro en el Cine
También el cine se transformaba en teatro con Mariquita González y posteriormente con Don Raimundo donde se pudieron ver zarzuelas como “La Dolorosa”, “Los Claveles”, “La Rosa del Azafrán” y “Los Gavilanes”, entre otras muchas de las más famosas del género lírico español. Según me cuenta uno de esos actores de la época, el artista Juan Alberto Díaz, para representar actos culturales en el cine, las comedias, teatro y demás, tenía que ser siempre los lunes porque es cuando no había función cinematográfica y aprovechaban que Circuitos Marrero, propietario del Cine Galdós y de otras salas en Las Palmas como el Cuyás o el Sol, les autorizaba.

Las tiendas y los bares eran lugar de paso obligado a la salida del cine o en el descanso, que se aprovechaba para recargar energías mientras se cambiaba de carrete. Una de las tiendas era la de Mariquita Serapita en la misma subida del cine, donde se podía comprar embutidos, chorizos, arroz, pan, golosinas, chufas y chochos. Posteriormente la tienda de referencia era la de "Santiaguito el del helado". Siempre llevábamos algo para gastar en algún polo o golosinas, nunca más de medio duro. Mientras los pequeños iban a las tiendas los mayores lo hacían a los bares como el de Cristóbal o el de Vicentito, porque había sesiones para los más pequeños a las 4 y a las 7 y a las 10 las de los mayores.

El Cine Galdós desapareció a principios de los años 80 cuando comienza a hacer furor la televisión en color, las grandes salas en Las Palmas y el uso del coche privado y la guagua que facilitan que este lugar emblemático vaya teniendo cada vez menos seguidores, desplazando al público a otras salas capitalinas sobre todo con la creación de los Multicines Royal y Galaxy.

Al margen del Cine Galdós, me gustaría destacar a tres personas que nos pillan muy de cerca y que están muy relacionadas con el Séptimo Arte y les une Tamaraceite de una u otra manera. 

Voy a empezar por la más célebre de nuestras paisanas, Patricia Medina, que logró saborear las mieles
del cine más auténtico como actriz en Hollywood. Su padre, Ramón Medina Nebot, que vivía en una gran casona en El Puente, a principios del S XX se fue a Sevilla a estudiar Derecho y al terminar sus estudios se trasladó a Inglaterra donde contrae matrimonio y tiene tres hijas. Una de ellas, Patricia Medina, se dedicó a la dramatización e inició su carrera cinematográfica en Inglaterra en 1937 desarrollando un papel al lado de David Niven y Annabella, marchándose  en 1947 a Estados Unidos donde  tuvo la oportunidad de trabajar con directores de la talla de Orson Welles en Confidential report (1955), y de realizar películas como El  Mitchell (1942),  They met in the dark (1943),  Débil es la carne (1947), El capitán O’Flynn (1949), Mi mula Francis (1950), Fortunes of captain Blood (1950); la secuela Bandera pirata (1952), Las aventuras de Dick Turpin (1951) y Lady in the iron mask (1952), Las Mil y una noches con La alfombra mágica (1951), Aladdin and his lamp (1952) y Siren of Bagdad (1953) y  El fantasma de la calle Morgue (1954) entre otras.

De pequeña venía con su padre a la casa de su abuelo al Puente, donde se reunían todos los tíos y primos.


Otra de nuestras paisanas de las que les quiero hablar es de Paola Torres, hija de Federico Torres, muy conocido en el distrito Tamaraceite San Lorenzo Tenoya. Estudió bachillerato en el IES Cairasco  de Figueroa de Tamaraceite, donde fui compañero de clase, y luego se trasladó a Madrid a cursar estudios superiores. Comenzó su carrera en el mundo de la moda de la mano del equipo de Sybilla pero llegó al cine gracias a Pedro Almodóvar con 'La mala educación'. Ha trabajado con directores de la talla de Álex de la Iglesia, que le brindó su primera nominación al Goya, por 'Mi gran noche'. Paola Torres ganó el premio Goya al mejor diseño de vestuario por su trabajo en la película "1898. Los últimos de Filipinas", dirigida por Salvador Calvo, en su segunda nominación a los premios de la Academia Española, tras su concurso con Mi gran noche, de Alex de la Iglesia.

Por último, y lo dejo para el final por su juventud, les quiero hablar de Joan Romero, natural de Tamaraceite, publicista, guionista y director de la webserie SHARIF, entre otras, que estuvo escribiendo esta historia durante casi cuatro años. Él perteneció durante varios años al Grupo Cuenta Conmigo Animación que surgiera del IES
Tamaraceite de la época, y que animados por Conchi Moreno, se iniciaron en el mundo del espectáculo. Joan realizó una incursión en labores cinematográficas  con el trabajo SHARIF y cosechó algunos éxitos en diversos festivales como el MLC Awards (Wisconsin, EE.UU.), donde fueron semi-finalistas, en Prisma Independent Film Awards (Roma) donde fueron finalistas, en el Independent Shorts Awards(Los Ángeles, California) donde no solo llegaron a la final, sino que les concedieron una Mención de Honor.

Joan Romero
interpretando a SHARIF

'SHARIF' es una webserie atípica, fuera de lo común, realizada por Joan Romero, director y guionista.  Junto a Juanfra Domínguez, director de actores y su mano derecha, lograron una mezcla de géneros cinematográficos, de épocas históricas, de tiempos, de espacios, de personas reales y seres fantásticos.

Esto es solo una muestra de que Tamaraceite ha sido y es un barrio de cine. Hoy en día podemos disfrutar de unas magníficas instalaciones cinematográficas en el Centro Comercial Alisios que hacen la delicia de los más pequeños y muchos mayores y nos permiten trasladarnos a los lugares más insospechados sin movernos del sillón.

miércoles, 28 de julio de 2021

La catástrofe de la Presa del Toscón


Vamos a recordar hoy un acontecimiento que sembró el pánico y la consternación entre los habitantes de Tamaraceite, San Lorenzo y Tenoya allá por los años 30 del S XX. Entre lo que cuenta la tradición oral y lo que recoge el periódico Diario de Las Palmas de la época y la carta Etnográfica del Cabildo Insular de Gran Canaria, les voy a trasladar este acontecimiento que supuso la noche más negra para nuestro pueblo de Tamaraceite y sus pagos, denominándose "La terrible catástrofe del Toscón". 

La presa del Granadillar, de Jacomar o El Toscón (se le conoce por los tres topónimos) fue construida entre los años 1930 y 1932 sobre otra que ya se encontraba en la zona. Alcanzó una altura de unos 20 metros de altura y cuyo proyecto fue realizado por el ingeniero Simón Benítez Padilla. La presa llena podía alcanzar 110.300 metros cúbicos de agua. Una presa que después de terminada, y debido a los periodos de sequía nunca había sido llenada.

Después de dos años, a la Presa de Granadillar empezó a entrar agua y se llenó por primera vez. La alegría de los agricultores de la zona por tener agua para el riego pronto se convirtió en llanto ya que la estructura de la presa no aguantó tal presión y sufrió una rotura que nadie esperaba ya que era relativamente nueva, al llenarse completamente por primera vez el 21 de febrero de 1934. Según cuenta la prensa de la época y la tradición oral, el estruendo fue como un terremoto en plena noche. Al romperse el muro de la presa las aguas discurrieron violentamente por el Barranco del Toscón destruyendo por completo el Puente de La Hoya de la carretera que desde Las Palmas conduce a la Villa de Teror, así como varias casas de mayordomos y algunas fincas de plataneras, falleciendo ocho personas entre adultos y niños. Se la conoció entonces como la terrible Catástrofe del Toscón.

El Diario de Las Palmas lo recogió así en 1934:

(…) La inmensa avalancha de agua, unos 150.000 metros cúbicos, arrastró árboles, piedras y tierra, con cuyo material taponó el puente del barranquillo de Teror, represándose nuevamente. La fuerza del gran volumen rompió la contensión, lanzándose otra vez vertiginosamente, en una extensión de cuatrocientos metros de ancho por tes y cuatro metros de altura, barranco de “Jacomar” abajo.

En su desengrenada carreta las aguas arrastraron dos casitas, situadas en el lugar conocido por “El Barranquillo”, propiedad una de don Lorenzo Montesdeoca y habitada por su mayordomo llamado Ramón y conocido por “El Pastor”, su esposa y dos niñas, una de un año y otra de tres. La otra vivienda arrasada estaba un poco más abajo, y la habitaba el mayordomo de don José Velázquez, llamado Maximiano Sánchez, que dormía con su esposa y dos hijos pequeños en una de las habitaciones, encontrándose en otra inmediata los mayores Modesta, María y Adán y en la cocina otra menor llamada Eva. Además durmió allí anoche, contra costumbre, el gañán de una finca vecina propiedad de don Lorenzo Montesdeoca, llamado Rogelio Herrera Ortega. Las dos viviendas fueron totalmente arrasadas, no quedando de alguna ni la señal y sus habitantes envueltos en la corriente y arrastrados» 

(Diario de Las Palmas, 23-2-1934).

Según estudios realizados por el geógrafo Jaime J. González Gonzálvez, en 1944 el  ingeniero presista Julio Alonso Urquijo elaboró un informe para la Jefatura de Obras Públicas de Las Palmas sobre la Presa del Toscón donde afirma que la presa se vino abajo por no haber ejecutado cimientos. Para los peritos la causa de la rotura fue la capa arcillosa que cementa los conglomerados: al llenarse el embalse durante un invierno excepcional, tras varios años de sequía y calores, hubo un corrimiento del terreno por las fisuras producidas en la arcilla. Y al fallar el terreno del cimiento intervino la segunda causa: el empuje de abajo arriba del agua, la subpresión. Según el presista autor del Proyecto, Simón Benítez Padilla, que realizó una visita a la presa tras la rotura, corrobora -el corrimiento del terreno- la presencia de una larga grieta, claramente perceptible a todo lo largo de la ladera siguiendo la orilla exterior del cimiento.

Esteban G. Santana Cabrera

jueves, 24 de junio de 2021

La historia viva del fútbol en Tamaraceite

 



Tamaraceite está haciendo historia. En pocos años ha cumplido varios sueños, campeonato de la Tercera División Canaria, poder jugar la Copa del Rey, ascender a 2ªB, y por último jugar la fase de ascenso para la 1ª RFEF, la gloria para un equipo modesto. Aunque ahora lo engrosan “figuras” del fútbol canario, algunos ex de la UD Las Palmas como Asdrúbal, David González, David García, y otros, Tamaraceite siempre ha sido cuna de grandes figuras del fútbol. Verdad es que no todos pudieron cumplir la gloria de Juanito Guedes, pero sí que hubo otros grandes jugadores que brillaron con luz propia y engrosan la larga lista de jugadores que jugaron en la UD Las Palmas o en su filial.

Pero la historia del fútbol en Tamaraceite viene de muy atrás. Por ello, hemos querido recuperar la historia de la UD Tamaraceite desde sus orígenes, personajes y equipos que han forjado la historia de nuestro equipo y de nuestro barrio. Este proyecto está basado principalmente en la recuperación de momentos, imágenes cedidas por nuestros vecinos, por algunos de aquellos jugadores que llevaron el nombre de Tamaraceite por los campos de Gran Canaria. Desgraciadamente muchos de ellos ya no están con nosotros hoy en día, pero con este proyecto pretendemos homenajearlos para que queden para siempre en nuestra memoria.

Un proyecto que tiene varias fases, la primera fue el trabajo de campo, la recuperación de las fotografías, casa por casa, rebuscando entre los papeles más escondidos del ropero, tratando de encontrar a las familias que aparecían en las imágenes de aquel jugador que ya había fallecido, pero que estaba allí, en esa imagen para siempre. Esta parte ha sido, si cabe, la más dura pero la más bonita a la vez, porque cada fotografía trae aparejado un testimonio, una historia, un recuerdo, que para esa persona es único e irrepetible. Muchas lágrimas hemos visto derramar en esos momentos, de recuerdos de juventud o de amigos que ya no están pero que siempre permanecerán en nuestra memoria.

La segunda fase fue la de selección del material. Para ello me he rodeado de un elenco de primera división, entre los que hay exjugadores, expresidentes, exentrenadores y familiares que vivieron momentos que se reflejan en las imágenes. Escoger entre una imagen y la otra ha sido muy difícil también, porque cada fotografía tiene su valor, histórico y sobre todo sentimental.

La tercera fase fue la realización de este álbum fotográfico que presentamos hoy donde recogemos estas imágenes y que quedarán para siempre en la memoria de los tamaraceiteros. La publicación de este álbum fotográfico, tengo que decir, que ha sido apoyada desde el minuto uno por Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD Tamaraceite, y por Héctor Ramírez, Presidente de la UD Tamaraceite, vecinos de nuestro barrio, que vivieron desde pequeños el ir y venir de nuestro equipo y sin cuya contribución, este proyecto no hubiera podido ver la luz.

Por último, el cuarto eslabón es la exposición de fotografías, y donde la FEDAC, el Fondo de Fotografía histórica del Cabildo Insular de Gran Canaria, ha hecho posible

que podamos tener una fabulosa exposición y además, que las fotografías pasen a un fondo documental patrimonio de todos los grancanarios. Por ello quiero agradecer a Gabriel Betancor, responsable de este departamento su colaboración con este proyecto.

Para ver este álbum fotográfico hay que echar la vista atrás, cuando el balón no rodaba sin tropezar con las piedras de los estanques que servían de campo de fútbol y que proliferaban en nuestro valle por ser una zona muy rica en el sector agrícola. Los estanques vacíos como el del Lomo Juanito Amador, el tanque Machado, La Manzanilla, Las Cañas u Hoya Ayala, eran los estadios improvisados donde se congregaban los vecinos, sobre todo en aquellos grandes torneos de aficionados y que traía a equipos del extrarradio a jugar con los del pueblo. Ahí se curtieron esos primeros jugadores que formaban en las filas del Porteño de la Isleta y que sería el comienzo de la historia del Tamaraceite cuando Pepito Tejera, Lorenzo el Blanco y Pedro Dumpiérrez apostaran por traer el club hasta nuestro pueblo y ponerle el nombre de Tamaraceite. Pero de ahí, de esos campos surgió la figura que nos alumbra a todos los tamaraceiteros y a los grancanarios y cuyo nombre ondea en nuestro campo, Juanito Guedes. Él salió también del Juventud Tamaraceite y del Porteño antes de dar el gran salto a los campos de la Primera División Española y donde todavía, 50 años después de su partida le siguen recordando.

Del verdiblanco pasamos al blanquiceleste, esos colores que llenan de ilusión a muchos niños y jóvenes de este barrio hoy en día gracias al encomiable trabajo de su presidente Héctor Ramírez que ha resucitado no solo a este equipo sino que ha logrado formar una escuela de fútbol que es una gran familia. Muchas gracias a todos.