domingo, 13 de enero de 2013

Pregón de las Fiestas de Tamaraceite 2013


Luis C. García Correa, pregonero de 2013, Adriana Beltrán,
presidenta de la Comisión de Fiestas y
José Manuel Cabrera, pregonero del 2012


Subir a este estrado, para pregonar nuestras fiestas Patronales, es una demostración que soy un servidor de ustedes.Me he pasado mi vida queriendo ser un servidor de la comunidad. Gracias por permitirme serlo y hacer este pregón  para ustedes y visitantes.
Gracias también por todos los que se han quedado para acompañarnos.
 
Luis García Correa
pregonero de Tamaraceite 2013
Y ahora debo comenzar por agradecer, y de la forma más efusiva, que repito, ese honor que se me ha concedido de pregonar las Fiestas de San Antonio Abad, de nuestro querido pueblo de Tamaraceite, que coinciden con el gran acontecimiento del 75 aniversario de la creación de nuestra Parroquia.
Este honor me lo ha concedido la Comisión de Fiestas, maravillosamente representada  por su presidenta,  la Srta. Adriana Beltrán, con esa mayoría de jóvenes solidarias, ayudada por alguien que tanto quiere al pueblo de Tamaraceite, como lo ha demostrado durante años, doña Conchi Moreno.
Gracias y que Padre Dios les bendiga, y agradecerles el Padre Nuestro que me rezaron para que este pregón sea lo que pretende.
¿Y qué pretende este pregón y este pregonero?
Primero, insistir que celebramos el 75 aniversario, de la creación de Nuestra Parroquia.
Fue allá por el año de 1937, el 8 de diciembre, -Día de la Inmaculada Concepción-, que el recién llegado y famoso Señor Obispo, Monseñor Antonio Pildaín y Zapian, firmó el decreto de creación de nuestra Parroquia junto con la de Nuestra Señora de la Encarnación de Tenoya.
Párrocos que han sido curas de almas, haciendo aportes de enorme valor.
¿Cuántos bautizos, bodas, defunciones, confesiones, ayudas de todo tipo hemos recibido? Incontables. Han cuidado de nuestra salud corporal y la del alma. Ayudas a la vida y a la muerte. ¿Qué más se puede hacer y cómo agradecer tanto trabajo y tanto bien?
Podríamos también relatar las muchas anécdotas que se han tenido con los monaguillos a lo largo de estos 75 años, y algunos de prestigio como lo es nuestro querido y admirado amigo José Lezcano Guerra, con quien siempre estaremos en deuda.
No podemos olvidar las distintas formas del altar principal, y hoy el maravilloso e impresionante mural que nos dejó Jesús Arencibia.
Toda esta historia hay que pregonarla a los cuatro vientos, intentando manifestar el eterno agradecimiento de un pueblo a su Parroquia y a sus párrocos.
Seamos un ejemplo para los que nos visiten en esas fiestas, porque  somos un pueblo solidario y queremos seguir siéndolo.
Devolver bien por el bien recibido. Es nuestra deuda, y no sé otra manera de ir pagando lo debido: salvo la de cuidar de nuestra Iglesia, a nuestro párroco, y seguir queriéndonos como hermanos.
Hemos sido un pueblo y lo queremos seguir siendo.
Que sepan quienes nos visitan que estamos abiertos a todos, para juntos compartir las dichas de la ilusión y de la alegría. Que nadie se encuentre o se sienta solo.
«Que se viven tres días, uno para trabajar, otro para la diversión, y el otro dedicarlo a pedir perdón».
Seguro que juntos lo pasaremos mejor. Vengan y lo comprobarán. Por ello insisto en anunciar, proclamar y pregonar las fiestas conmemorativas del Nuestro Patrono San Antonio Abad.
¿De quiénes son esas fiestas?   De un pueblo, del gran pueblo de Tamaraceite.
¿Quiénes las organizan?    Las organizan todo un fantástico grupo de vecinos, que nos representan con una gran dignidad a los tamaraceiteros.
¿Quiénes somos?   Los nacidos o los que estamos viviendo desde hace muchos años, -como es mi menda-, al igual que todos los últimamente incorporados a este impresionante y bello valle de Tamaraceite.
¿Cómo vamos a celebrarlo?
Dando y regalando la alegría, que este pueblo ha tenido a lo largo de los siglos, y sigue teniendo.
Somos un pueblo honesto. Nuestro comportamiento ha sido de suma laboriosidad, de lo que estamos muy orgullosos, porque nos lo hemos ganado a pulso. Siempre hemos sido solidarios y buenos vecinos.
El mal ajeno era nuestro, y el nuestro lo compartíamos con los buenos vecinos y se reducía a la mitad o a casi nada.
Si en algo se ha destacado este pueblo es por el amor al prójimo, no con palabras sino con hechos.
Eso es lo que ofrecemos: amor, educación, trabajo, honestidad y gozar de la libertad, y todo lo ofrecemos con alegría, que la queremos compartir, para que sean aún mayor.
Estas creencias y vivencias queremos compartirlas con quienes nos rodean, y con quienes nos vienen acompañar, para en unión festejar la festividad de Nuestro Santo Patrono San Antonio Abad de Tamaraceite.
Queremos compartir nuestra alegría con los visitantes, así seremos auténticamente felices. Lo podemos hacer porque somos un pueblo libre, que va hacia delante, con una juventud de esplendor, de armonía y valores, que camina hacia el futuro. Un brillante futuro que se ganará con honestidad, laboriosidad y hermandad.
Después de Padre Dios, están la familia, los amigos, los vecinos, la comunidad y todo con libertad.
Queremos reunirnos para gozar de ser felices y compartir, que eso es la felicidad: compartir.
¿Cómo queremos compartir la felicidad? 
Dando y entregando, con hechos, aquello que tenemos: vean el programa y se convencerán y compruébenlo después.
Son estas fiestas Patronales, y los 75 años de la Parroquia, la gran ocasión para demostrarlo y gozarlo.
Queremos seguir siendo un pueblo, aun dentro de nuestra ciudad.    
Al decir pueblo nos referimos a continuar teniendo las virtudes de la convivencia: esa preocupación por el problema ajeno, el del vecino o familiar. Queremos seguir siendo solidarios y no aislados en medio de los demás. Querernos y gozar de la amistad y la vecindad.
Queremos seguir teniendo y viviendo nuestras tradiciones solidarias y educadas.   
Queremos seguir enterándonos de la salud de la vecina y del vecino. Que son mis compañeros de toda la vida. Máxime con la experiencia que ya tenemos, los 75 años de nuestra Parroquia, aunque como pueblo somos centenarios.
Este maravilloso valle de Atamaracit, tiene sus raíces en el poblado aborigen. Somos un pueblo viejo, y nos enorgullecemos de ello.
Este valle se viste de gala, y su Parroquia y su Iglesia -lugar de encuentro personal y con Dios- se suma a colaborar en lo que puede: ofrecer la Iglesia para rezar.
Compartir que es repartir, y repartiendo le toca a todos. A usted, al vecino, al amigo y al visitante.
Queremos que sepan que seguiremos siendo los mismos después de estas fiestas, siempre les estaremos esperando.
Somos un pueblo que ha sido, es y quiere ser consecuentes con sus creencias y con sus valores, y de ellos nacen las vivencias de amor a los demás como a nosotros mismos.
Les queremos porque somos un pueblo honesto y participativo.
Rogamos a San Antonio Abad, -que bendice todo-, nos bendiga también a nosotros junto con los que nos acompañan en estos festejos.
Nos dé la plena felicidad y la plena libertad, para no sólo compartir las alegrías, también compartir los problemas.
 Así podremos arreglar  los graves temas de hoy, y los de mañana, porque la única solución es el compartir la honestidad de la mayoría con la participación y la unión, y habremos fortalecido la necesidad que nos tenemos de unos y otros, y la habremos realizado con amor.
Así brillará la luz de la solidaridad, y Tamaraceite será el faro que ilumine al visitante que nos acompaña como a mí y al vecino.
Por todo ello les aconsejamos y rogamos, no dejen de venir y compartamos lo bueno que tenemos, porque lo malo lo habremos resuelto o anulado.
Somos un pueblo agradecido que camina por el sendero luminoso de la libertad y queremos ser consecuentes queriendo y agradeciendo el bien recibido, y lo hacemos con estas palabras y con los hechos diarios de apoyo a nuestra Parroquia, y de ayuda a nuestros vecinos.
No queremos la felicidad sólo para nosotros, la queremos compartir.
¿Qué queremos?
Unas fiestas animadas, pues tenemos lo que corresponde: gente nueva con gran alegría, entusiasmo y pasión.
¿Qué necesitamos?
Mucha gente para juntos alegrarnos dándonos la bendición, porque jóvenes hoy administran la gestión.
Que estamos en fiestas y las hacemos con el corazón, llenas están de amor, para que las gocemos hoy, mañana y sean siempre plenas de alegría y pasión. Estamos en fiestas, es la gran ocasión de compartir sentimientos, alegría e ilusión. Para juntos revivir los valores de la honestidad y de la participación.
Estamos en fiestas que es la gran ocasión.
Que viva San Antonio Abad, sus parroquianos, vecinos y visitantes, y viviremos momentos de plena felicidad y amor.
Que Padre Dios y la Santísima Virgen nos acompañe e ilumine, dándonos la dicha de festejar a San Antonio, juntos y con gran ilusión.
Gracias, y les deseo la plena felicidad con libertad. Les quiero con pasión.
Felices fiestas y las sean para todos, lo deseamos con amor.
Gracias don Cristóbal, Adriana, Conchi, Carmen nuestra concejal, jóvenes y quienes nos escuchan, a todos por haber contribuido, haberme oído, y por la paciencia y bondad que han tenido, lo que les agradezco de  todo corazón
Muchas gracias y felices fiestas.

lunes, 7 de enero de 2013

La barbería de los hermanos Domínguez en Tamaraceite

Por: Tino Torón

Cuando me adentro al Pueblo de Tamaraceite  por la carretera que viene de Guanarteme y asomo en la vuelta de Las Perreras o la bajada de la Cuesta Blanca, mi mirada se expande como un ave que quiere volarla, contemplando la actual imagen, viniéndome los recuerdos de los pasos de mi vida, de un tiempo que considero no muy lejano,  que ha quedado dibujado en mi mente y creerme que cada vez que paso se me unen las diferentes imágenes como si tuviera un libro en mis manos.
        Hoy me quiero parar cerca del antiguo y hoy histórico kilómetro 813-7, ese que parece que forma y sostiene parte del frontis de la casa, esquina a la calle Magdalena, dando la impresión y preguntándonos si estaba antes o fue la mitad empotrado por obstaculizar la acera, allí llegué a ver a gente apoyada y descansando a medio lado  como si fuera la albarda de un burro.
Kilómetro 7
(desde Las Palmas a Tamaraceite)
    Nada mas pasarla y formando frontis de la misma casa antigua y terrera, hoy  nº 72 se encuentra el bar conocido por el de Vicente y junto la barbería de los Hermanos Domínguez Herrera, Antonio, el mayor al que llamo el patriarca de la familia, escritor, artista plástico, logrando unos cuadros de pinturas clásicas, lo poco que tiene de gran valor y también con esa imagen intelectual de donde manan de su mente la compleja filosofía, de frente despejada, pelo semi-largo y gafas transparentes.
     Sindo, el menos orador, pensativo y minucioso en el arte de la pintura, pero también de gran talento, es como si estos barberos también le sacaran las ideas a sus clientes, cuando deja las tijeras pasan a sus manos la paleta y los pinceles, como si sacara el plato y la cuchara (deseos y hambre de pintar) en la actualidad ha pintado mas de un centenar de cuadros, participando en exposiciones.
     Pedro es el mas joven y el mas pequeño de estatura, también calvo (y dicen que a los barberos se les pegan los pelos, ¡sí! ¡será por los pies!) en su mente al igual que sus hermanos, lleva toda la historia del Pueblo de Tamaraceite, sintiéndome que vamos por el mismo camino literario como una yunta de bueyes arando y escribiendo en el mismo surco, tanto relatos como poesías y consejero en diferentes facetas, a pesar de ser el mas joven, desde temprana edad de unos 12 ó 13 años, mientras el padre estaba trabajando, él estaba a sus pies, me supongo que era el de los mandados al mismo tiempo que aprendía, el tal vez con pantalones cortos escuchaba las noticias y chismorreos de los mayores, por lo que a temprana edad se convirtió en un joven hombre. Pedro cuando el sillón se queda vacío el ocupa su lugar como para no dejarlo enfriar, leyendo, escribiendo, hablando etc. sin describir sus poses.
La antigua barbería 
       Antes de entrar en la barbería a la que yo visitaba, me traslado a los recuerdos de pasar por la barbería de su padre, un barbero venido de San Isidro de Teror, instándose casi frente a la que fue Sociedad hoy una casa en ruinas convertido en solar, y recuerdo de ver en aquel tramo el garaje de Don José el Medico y también usado por Don José Aguilar, un pequeño solar con unos bancos en espera de la guagua,( allí se protegían del sol, de la lluvia) un taller de motos, el salón de los futbolines, las oficinas de las guaguas verdes de Guanarteme, la barbería…
       En ese tramo entre la tienda y bar de Juan Pérez, que mas tarde se convirtió en ferretería estaban las paradas en dirección a Las Palmas de los piratas, coches de hora,  (dirección única por donde pasaban toda la circulación del norte y parte del centro de la isla) allí se veían los trajines de lecheras, fardos y paquetes y como no el pizco y dulces nada mas cruzar, te encontrabas la Sociedad, el bar de Rafael, el de Cristóbal, el de la famosa Mariquita Villegas con la panadería, ese callejón por donde entraba la levadura,  la harina y condimentos, salían los dulces y el pan, (obras artesanales) al pasar se mezclaban toda clase de olores.
Una tertulia en la barbería
        Ahora quiero entrar en la barbería que frecuentaba atraído por la cultura, allí nos dábamos cita, los hermanos Domínguez Herrera, Pepe Ojeda diseñador-publicista de grandes conocimientos artísticos, al cual le pido también consejo, aunque echaba de menos a su hermano Antonio Ojeda (Ñito) de gran trayectoria social, cultural asociativa, etc. ( del que me gustaría rebuscar todo lo que tiene-sabe en el baúl de su mente y archivos ) Ñito es un orgullo entre otros para Tamaraceite de un pasado, presente y  futuro a no olvidar, el  escritor y poeta  Pepe Juan Mujica Villegas, del que ya sus libros ocupan un espacio  de prestigio y orgullo, dentro y fuera del Distrito,  Maximino en sus visitas a su Pueblo, un personaje polifacético de gran valor y trayectoria cultural-social, viajero-explorador de la vida ….,  Calderín Liria, persona del mundo del asociativo y defensor desde su puesto, hasta donde puede de lo nuestro, coincidiendo la entrada de clientes conocidos como Elías el Taxista, Murillo,.. un personaje popular del que lo poco que hable con él y me dijo mucho, el paso callejero y vistoso de Ramón con sus bellos y llamativos ramos de flores, entre otras personas desconocidas para mí, que entraban en conversaciones diversas o pedir información, era mi casa de tertulias de la Cultura, ahora a partir de su inesperado cierre al caer enfermo Pedro, el cual se encuentra bien afortunadamente, solo me queda el recuerdo.
Ramón "el de las flores"
       Cuando entraba pasando una puerta de cristal, que evitaba los ruidos de hoy y encerrando los olores no solo del floid, jabones, colonias, polvos talcos… si no también de aceite de trementina, oleos que Sindo utilizaba para sus retoques y cuadros aun húmedos colgados unos, apoyados otros en las paredes, admirando los murales que rodeaban las paredes llenándose de luces y colores, mientras quedaba el frontal de los espejos, dividido por el lavamanos y las repisas de cristal con brochas unas en remojo en sus cuencos, tijeras, cepillos, colonias, máquinas hoy eléctricas, peines de hueso todas desgastadas y amansadas, hechas a la mano como decían los profesionales de antes por sus cotidianos usos.
         Dos sillones repintados, retapizados y giratorios considerados antiguos en esta época y que fueron renovados por los de madera y fijos de su padre, (antiguamente los barberos giraban alrededor del cliente como si fuera una trilla) sillones por donde habían pasado miles de clientes le han dejado el sabor a la ultima barbería de Tamaraceite, antes había cerrado la de Manuel Afonso que procedía de Tenoya hermanos y sobrinos de una zaga de barberos a los que he recopilado artículos por ser Tenoya un Pueblo vivero de barberos.
       Sentarme en la barbería era impregnarme en arte viendo todo lo que me rodeaba a donde quiera que mirara, aquella habitación pequeña se me hacia grande, de ella de los poros de sus paredes quería sacar e imaginar los ecos de historias, discusiones, disputas, chismorreos, alegrías, penas…habitación dividida por un cuarto a media altura, preguntándome qué se guardaba y servía ese rincón, una puerta separaba la barbería del bar, tanto es así que las conversaciones se entrecruzaban y los olores a copillas y tapas, mientras me sentaba en uno de los cuatro asientos y sobre una mesilla rectangular reposaban revistas y periódicos y en la esquina un televisor. (todo el mobiliario a juego con el ambiente)

Sindo "echando una pelada"
        Los clientes cuando entraban, (recordando lo tiempos de antes de colgar en la percha la chaqueta, el sombrero o la  boina, dejando relucir su casco ensombrecido y “reblanquido”) esperaban si o no su turno, notándose que se encontraban cómodos, ya  a media  mañana se veía en el suelo la colcha de pelos de tonos matizados blancos y negros batiéndose por los giros del barbero, era una señal de su trabajo, cuando lo consideraban sacaban el cepillo arrinconándolos como cosecha del día, al sentarse sacudían y le ponían el babi hasta media cintura escuchando el musiquear artístico del zigzag de las tijeras, cada vez hoy mas silencioso y apagado, pues los barberos de antes hacían malabares con ellas relajándolos dejándolos medios dormidos, la maquina eléctrica, antes manual, aquella que de vez en cuando daba un tirón de pelos, encogiéndonos mientras los barberos apaciguaban, el cliente se hacía el fuerte, maquinilla accionada como unos alicates con peinillos del cero, el uno, dos, del tres) recordando los pelados del cero, amadeo (deu), corte de león…, habían barberos que cuando terminaban daban un ligero pescozón a los más allegados como señal, y para los niños tenían una tabla que la ponían sobre los apoyabrazos del sillón, parecían que estaban en un trono el niño santo y si no se estaban quietos le daba un golpito con la madera de los cepillos …(vi a padres y madres llevar a niños sosteniéndolos y haciéndoles gracias para entretenerlos y que no lloraran)
Pedro Domínguez en la barbería
     En los pelados se conversaban, con la cabeza baja o media girada levantando la mirada, consiguiendo su ángulo de visión, a veces dejando los ojos en blanco, en el momento de afeitarse se suprimían las conversaciones a medias, mientras lo enjabonaban dejándolo lustrado del blanco esponjoso, (recordando el asentador de cuero, amolando con arte y destreza la peligrosa navaja) tirando a veces del pellejo arrugado, cuando pasaban la navaja iban dejando surcos descubriendo su piel, que poco a poco se empajeraban, dejándolo como decíamos, como el culo de un niño chico. (recuerdo de ver el jabón ensangrentado como si fuera un dulce merengue, una guinda en las mejillas, curada con la sabia barra pastosa)
Barbería
      También me llamaba la atención en el momento de terminar, de sacudirse a su aire dejando los últimos pelos, mientras se metían las manos en el bolsillo, mis amigos de los que les hablo tenían una caja de puros donde depositaban el cambio, el resto al bolsillo.   
       Los clientes unas veces se quedaban y otros seguían a sus ocupaciones dejando en la calle a su paso el olor, si se encontraban amigos por el camino o paseantes se daban cuenta que venia de la barbería, hasta que el rastreo se iba evaporando.                                                   
         Tamaraceite como Pueblo cada vez va perdiendo su identidad, la carretera General en tramos ha dejado su viveza, hoy la vida comercial la tiene a partir de la entrada a la Montañeta, al revés del tiempo de antes, (tiempos de hace unos 50 años) recuerdo en mi juventud que ni las parejas pasaban por lo solitario y obscuridad que llegaba hasta el Cruce “El Ovejero”
       Cuando he ido escribiendo me ha dado la sensación que he entrado peludo y barbudo y he salido pelado y afeitado, sensación que quiero transmitir a aquellos que la conocieron.   
       Quiero seguir…, teniendo que dejar tantas cosas atrás, pero tengo que aparcar para no cansarles y hacerles mas ameno, mi hoy recorrido, pero en la despedida queda con un “clamor”….
            
            LA BARBERIA DE LOS HERMANOS DOMINGUEZ HERRERA,
          DEBEMOS DE RESCATARLA, POR LO MENOS SU MOBILIARIO
                         PARA CONVERTIRLO EN UN FUTURO MUSEO.   
                         (La barbería y casa de tertulias y cultura ha cerrado) 
                                    

lunes, 3 de diciembre de 2012

75 años de curas en nuestra parroquia.

 Aunque desde el año 1896 aparecen curas encargados o capellanes de Tamaraceite, hasta la fecha solamente han sido diez los sacerdotes con nombramiento de Párroco, teniendo en cuenta que la parroquia de San Antonio Abad fue creada el 8 de diciembre de 1937, cuyo 75 aniversario celebramos en estos días.


Ésta es la relación de párrocos:
1. Don Mariano Hernández Romero (Diciembre 1937-Marzo 1938)
2. Don Manuel Rodríguez Falcón (Marzo 1938- Octubre 1944
3. D. Vicente González García (octubre 1944-Enero 1953)
4. D. Pedro Castellano Molina (Febrero 1953-Octubre 1955)
5. D. Ignacio Domínguez Domínguez (Octubre 1955-Junio 1971)
6. D. Pío Luis García Marrero (Junio 1971-Octubre 1979)
7. D. Manuel Acosta Henríquez (Octubre 1979-Septiembre 1982)
8. D. Olegario Peña Vega (Septiembre 1984-Septiembre 1994)
9. D. Jesús Vega Mesa (septiembre 1994- septiembre 2008)
10. D. Cristóbal Déniz (septiembre 2008-........)

Pero, además de los párrocos, otros sacerdotes han realizado tareas pastorales en Tamaraceite con nombramiento de capellán, coadjutor o adscrito. Antes de ser parroquia, hubo al menos nueve capellanes: D. Jacinto Falcón Navarro (1896-1903), D. Ceferino Hernández Rodríguez (1903-1910), D. Marcelino Quintana Miranda (1910-1918), D. Manuel Socorro Pérez (1918-1919), D. Pedro Hernández Benítez (1919-1933), D. José Cárdenes Déniz (1933-1935),D. Abrahán González Arencibia (1935-1936), D. Manuel Alonso Luján (1936) y D. Mariano Hernández Romero (1936, hasta su nombramiento de párroco en 1937).

Otros sacerdotes se encargaron de la parroquia de Tamaraceite en pequeños períodos de tiempo o colaborando con el párroco como coadjutor, vicario o adscrito. Esta es la relación:
D. Gregorio Florencio Rodríguez Artiles (vicario: 1942-49)
D. José Déniz Montesdeoca (Vicario: 1944)
D. Juan Morales Sánchez (encargado: 1955)
D. José Suárez Florido (Vicario: 1966)
D. Manuel Guerra González (Encargado: 1966-67)
D. José Manuel Naranjo Sosa (Vicario:1967-68)
D. José Perera Rodríguez (Vicario: 1967-68)
D. Gerardo Larrea Lafuente (Encargado:1971)
D. Carlos Antonio Pérez Hoyos (Encargado: 1971)
D. Bartolomé Santana Sánchez (Vicario:1973-76)
D. Francisco Cabrera Suárez (Adscrito: 1979-1982)
D. Cristóbal Díaz Rodríguez (Vicario: 1980-1982)
D. Pedro Galván Vega (Adscrito:1984-1992)
D. Miguel Lantigua Barrera (Adscrito: 1994- 2007)
D. Norberto Medina (Vicario: 2007-2008)
D. Juan Carlos Medina (Vicario: 2008-.......)






miércoles, 28 de noviembre de 2012

El Camino Viejo de San Lorenzo



El Camino Viejo de San Lorenzo está a punto de desaparecer en su tramo entre Tamaraceite y la Casa de Pico por las obras de Tamaraceite Sur. Por ello y antes de que se pierda si alguien no pone remedio sería bueno no olvidar que  es una ruta histórica de más de 3 kilómetros que utilizaban nuestros antepasados ya que no existía la actual carretera que todos conocemos. Esta zona, desde tiempos prehistóricos, ha estado muy influenciada por el hombre pues era un lugar de vital importancia tanto agrícola como ganadera dentro de la isla de Gran Canaria, como así lo recogen diferentes historiadores.

Este lugar es uno de los puentes históricos de comunicación más importantes que unen a San Lorenzo (capital del municipio) y Tamaraceite (su núcleo más importante) por encontrarse en una encrucijada de caminos con el norte de la isla de Gran Canaria. Y no solo eso sino que es un tramo de un antiguo camino real que unía la capital con Teror por San José del Álamo.

Este Camino, se encuentra actualmente abandonado y sirviendo de escombrera a ciudadanos incívicos, es por ello de la importancia de que haya iniciativas que impulsen el dar a conocer, investigar, proteger y difundir este patrimonio histórico y cultural de nuestros antepasados. Ya Gesplán ha actuado en la zona señalizándolo.

Lo ideal sería no solamente recuperar el Camino Viejo de San Lorenzo para el uso y disfrute de los vecinos, como vía de unión entre ambos pueblos, sino crear un espacio didáctico de la flora y la fauna  para los centros educativos de la zona. En un futuro se intentaría recuperar el camino que hay por el cauce del barranco y que discurre junto a las laderas, es más largo, menos transitable pero más bonito.

Por ello solicitamos a las diferentes instituciones, a que se impliquen en este proyecto para poder mantener y difundir este espacio que puede ser una vía de unión entre San Lorenzo y Tamaraceite y un lugar de ocio y disfrute para todos los habitantes de la zona de expansión más importante de la ciudad de las Palmas de GC, ya que es de los pocos lugares que quedan dentro de la ciudad con un entorno rural y natural sin explotar. Ya en la Junta de Distrito se presentó una Moción que fue aprobada por unanimidad de todos los partidos con representación en la Junta. Esperemos que no se quede en eso.

martes, 20 de noviembre de 2012

Dibujos de Jesús Arencibia en el pregón de 1951 a la Vírgen del Pino.



En los prolegómenos de la clausura del Centenario de nuestro ilustre vecino el artista Jesús Arencibia, les ofrecemos tres ilustraciones que han llegado hasta nuestras manos en las que se recrea la aparición de la Patrona de Gran Canaria y que ilustraron el pregón de las Fiestas del Pino del año 1951, pronunciado por Juan del Río Ayala. Unos dibujos inéditos hasta el momento y que amplían la nómina de obras del pintor de Tamaraceite.

jueves, 7 de junio de 2012

Pregón de las Fiestas de Tamaraceite, extemporáneo , alimento de un sentimiento, a modo de ensayo

Desde la rinconera en que tarde o temprano se convierte la vida qué, desde entre las manos se va. Desde la distancia a que se van quedando atrás tantas y tantas aspiraciones en las que uno no aventuró el primer paso y que ahora añora. Desde el respeto sacro a todo lo sacro que uno no ha dispensado (no materializado) hasta ahora. Desde la presencia tremenda que todo lo vano ha tenido en mi vida hasta ahora, que, como el sol que declinó ayer por la parte de las mares de la aldea y cayó por las espaldas de Tenerife, así mismo, creo, ha declinado lo vano en mí. Por eso voy a tomar en mano el acto más noble de quien se precie hombre. Voy a cantar en alabanza de mi pueblo que en esencia es su/mi santo; a modo de pregón extemporáneo, en el ecuador de la romería pasada y porvenir. No es un ramalazo de vanidad y exhibicionismo de este pregonero, (que como tal me dirigiré en adelante) ni de creída y engreída suficiencia el presentarse aquí en representación de todos. Lo que mi humilde persona va a llevar a cabo desde una pobre argumentación escrita a priori, eso, lo podemos hacer y decir todos los aquí presentes. Cuantos aquí estamos en este no mundano recinto (templo) ejerciendo de conciudadanos, de convecinos ¡y lo más importante!, de parroquianos bajo el cayado defensor, ante la dulce y paternal mirada atenta y continua, y protección sobrenatural que nos asegura nuestro querido santo. Por lo tanto, desde los santos compromisos del cielo divino.- repito, los aquí presentes ¡todos! estamos más que capacitados para disponernos y alabar con soltura de palabra a alguien (virarse y señalar con el índice al santo) que ha tomado parte en nuestros sueños, decisiones, deseos, y toda motivación. Cuando habla el corazón las razones son secundarias, espiritualmente hablando; es por lo que ni nos hace falta la sintaxis ni ninguna técnica literaria expositiva; y menos los tiempos en que se deben estatuir las distintas partes de la disertación coaligada. Es mas, cualquier técnica de comunicación humana es contraria a la única que usamos desde la total y absoluta humildad, para dirigirnos a los asuntos del paraíso celestial; y en humildad, ninguno de los que estamos aquí podemos darnos lecciones ¿Por qué? Porque todo el que entra en la casa del señor, fe, demuestra; y la humildad es compañera inseparable de la fe. Es por lo que volvemos a decir,- esta vez asegurándolo- que, las técnicas para la comunicación humana respecto de la oración con lo divino, no dicen nada por querer decir demasiado desde la razón- y aquí queridos amigos, la razón no es nadie para comunicar fe, devoción y amor al impoluto hombre que fue en el mundo, y muchísimo menos para y por lo que es hoy Él en el cielo: el santo de santos que veneramos.
Les conozco a todos ustedes; a la mayoría desde la niñez. Me podría dirigir a cada uno y después de llamarle por su nombre, preguntarle: ¿no tienes un corazón hecho de amor que no te cabe en el pecho? ¡Yo digo que la contestación sería sí!. Si así mismo preguntara yo a cualquiera de ustedes: ¿no eres tú, el o la, de empática y conmiserada personalidad que sólo conoce los límites humanos? ¡yo digo otra y mil veces que sí! Todos ustedes queridos conciudadanos, de naturaleza buenos y honrados; estoy seguro, que de estar aquí en mi lugar, ¡incluso sin papeles! costaría un lío para saber quien lo hizo mejor lanzando alabanzas a nuestro querido San Antonio.
¡San Antonio Abad bendito! -santo e ilustre eremita- en este ratito de lectura, que por descontado sabemos que sabes cuanto vamos a decir; nos has de tolerar y disculpar que lo digamos. Porque es la única forma que tenemos los tristes humanos de confraternizarnos inteligiblemente de acuerdo cuantos aquí estamos reunidos; para darte gracias por tus gestiones ante Dios nuestro señor, para que nos conceda gracias, bienes y favores, que a tu santísima esencia hemos solicitado directamente. Humildes hemos de aceptar cuanta leyenda negra y torpe se nos atribuya a los humanos con el pie en la tierra, porque en sana comprensión debemos reconocer lo desnortados que vamos por el mundo; sin esa encomiable decisión que tu tuviste y que te condujo a seguir estrictamente cuando decidiste; junto a tus inseparables animales, seguir la senda del señor a raja tabla. Que es por lo que, sin lugar a dudas, la santa madre iglesia católica, después de quedar anonadada por tu biografía y tras exhaustivos estudios e indagaciones, te erigió en santo y te subió a los altares. Con tu vida ejemplar; por tu santidad, le quitaste al mundo (en tu entorno) todo viso de blasfemia; y tu aura y cuanto te rodeaba, quedaba inmerso, más bien impregnado de rocío celestial cuanto tocabas con tus manos; y toda iniquidad se salía de tu presencia,- para fuera y lejos de ti explosionar oliendo a azufre-.
Este es un acto de advocación y alabanza de orgullosa voluntariedad a nuestro San Antonio, del cual, por su santísima piedad y causas ganadas, nace en nosotros el fervor para quererle desde nuestro corazón humano; además de espiritualmente adorarle y venerarle, porque hemos comprobado que siempre nos ha devuelto el ciento por uno. En cada una de nuestras vidas dispuso su hombro para que en él se lloraran las negativas vicisitudes de todo aquel de nuestro pueblo que lo necesitó. Y la prueba de lo que hizo de su santa mano, está en cuantos aquí estamos reunidos; amén de la gran cantidad de personas que ya no están entre nosotros. ¿Podríamos presumir que si estuvieran aquí -por maravilloso milagro-, estarían al total alabando a San Antonio?. ¡¡Sin duda!! ¿Por qué?. Porque le conocen de trato en el cielo, ese paraíso, de auras y confines celestiales. No cupiendo la menor duda de que ello sería así y comprendiendo que no pueden hacer presencia material; sintámosles en presencia espiritual. ¡¡Porque están a miles con nosotros!! Ahora mismo con nosotros; hablando al que también fue su patrono en el cortísimo tiempo que fue su vida humana; que desde siempre por su levedad se ha caracterizado en este lacerado planeta. ¡Que maravilloso sería el oído humano! si pudiera sentir el canto divino que ahora mismo están entonando junto a nosotros miríadas de espíritus en alma; que en el cuerpo de carne y hueso humanos, y que fueron, allende sus vidas materiales; seguramente no les contendría el mayor estadio de fútbol que se conozca; y que aquí en este santo recinto están todos ellos confinados en un solo espíritu. Alabando a San Antonio; en alabanza compañera, en el espíritu monolítico, que todo lo que está en el cielo así lo es y lo tiene. De ello no debemos tener la menor duda.
Tamaraceite tiene de casi todo, como cualquier otro pueblo tiene casi de todo. Pero todos los pueblos no tienen lo que ha tenido,-y en muchos casos- tiene Tamaraceite. Por los pregones que hemos escuchado a otros pregoneros respecto de sus santos patronos; o advocaciones en honor a vírgenes en un caso y santos en otros, hemos visto que sin defecto ninguno se encumbra por el pregonero la santidad que la santa madre iglesia mandó venerar tras la canonización respectiva; y ello es lo que se debería hacer sin más. Pero como a la sazón hemos visto que también es uso ir intercalando pasajes del carácter e idiosincrasia del barrio o pueblo, etc. perdóname San Antonio, que no tenga el talento suficiente para salirme de esa moda. Hablar solamente de ti sería lo correcto, mas, los límites de mi conocimiento son estrechos y no me ha sido dado poder romper esquemas. El favor personal que te pido es que ilumines al próximo para que te haga un pregón para tu alabanza absoluta.
Aquí desde luego no se van a reflejar juegos y anécdotas de nuestra infancia porque calimbre, el que se coge se queda, palito es árbol, el capitán trueno y todos los recuerdos de la infancia son maravillosos en todas partes y en cualquier parte; siendo únicas de cada persona sus experiencias de la niñez, juventud, etc. No vamos a cantar nuestras vivencias porque es desaconsejable hacer reseñas que no pueden ser comparativas y que pertenecen a la unicidad de cada persona. Sin embargo no nos sustraeremos de hacer una valoración abstracta y generalista de nuestra pueblil mini sociedad - que como decía nuestro muy leído convecino D. Facundo Moreno Bolaños DEP.-: “La sociedad es una asociación de socios asociados”: siendo así; que no llegue al punto del relajo el asociacionismo. Todo en su medida.
Con lo anterior nos hemos construido preámbulos para entrar propiamente, automáticamente, en la historia inmediata que conocemos de primera mano; sin ayuda de legajos, porque no es competencia de este pregonero ir a los archivos históricos; ni aún a lecturas de nuestra historia publicada que la hay, ¡y muy buena! ¿Y porque nos desinhibimos de tan sanas prácticas?. Porque con lo que conocemos de nuestra historia es más que suficiente para hacer el esfuerzo tremendo por no quedar muy a mal. Que siempre el atiborramiento de datos es engañoso porque confunde. La historia de Tamaraceite ha nacido de gente venida de la cordillera del Atlas, de las riberas del Guadalquivir, etc. No hace falta ahondar para saber que a partir de empezar las incursiones en nuestro territorio hemos estado en una andadura que se puede catalogar de infancia histórica; la cual, hemos mejorado de un par de décadas acá. Desde el principio tomamos los apellidos legados, de nuestros conquistadores atendiendo al modo de marcaje del vasallaje porque esa era la moda.
El viaje del primer canario a la península (documentado) fue el de don Fernando Guanarteme. Yo no se desde otros lugares de la isla, pero, desde Tamaraceite el primero que viajó a la península fue Don Félix García Toledo (exagerando un poco, por consiguiente presunta y supuestamente) para conquistar el título de practicante en curas y prácticas de cirugía menor. Hoy sería un lío saber que tamaraceiteños viajan a Madrid todos los días.
Ya vamos por la altura en que hay que ser telegráfico y me voy a valer de mínimos silencios para darles a entender que voy a pasar de una cosa a otra sin conexión alguna. Siempre es muy de agradecer la premura, o al menos más, que las de por de más, dilatadas exposiciones (cuatro segundos de silencio en este punto). Del único pintor que nos honra D. Jesús Arencibia (no por único menos grande: fue primer premio nacional de pintura) se ha pasado a cientos de personas que pintan lo que pintan. En esta actividad, nuestra cultura amaga con crecer, ¡y mucho!.
De las artes literarias que empezaron en ciernes yendo a casa de un vecino a que les leyera la carta de Cuba o les escribiera la de para Cuba, se ha pasado a sin fin de comunicadores en todos los estilos devenidos de los antiguos verseadores y escribanos. Se han escrito muchos libros de toponimias y curiosidades de este pueblo, pero la literatura propiamente dicha, o sea, escritor así como suena, sólo hemos tenido uno; se trata de J. J. Mújica Villegas con cinco libros publicados en los que se ha ido creciendo al máximo partiendo de una talla literaria más que fortalecida y así perfeccionando la ya perfecta resolución de la narrativa de sus inicios, tenemos ahora su devenir intelectual presentado en su última obra titulada: ¿“QUE PIENSA LA ETERNIDAD”?. Compendio maduro lleno de empirias verdaderas; sin ningún tipo de fisura bajo los diferentes aspectos. Con carga emotiva emulante a la del “Lazarillo de Tormes” o “La muerte del borracho” de Dickens, etc. Que si les nombro lo hago para la más alta comparativa, según mi opinión y mis gustos. Ha habido personas en Tamaraceite doctas y con formidable formación que han publicado; pero no tienen el don del literato nato que es J. J. Mújica, que, ante él no llegan ni a principiantes. Perdóname San Antonio Abad bendito lo que voy a decir: las licenciaturas y demás, no garantizan literatura rotunda ni brillantez de ideas publicables; sino todo lo contrario,- visto el paño-. (tres segundos de silencio).
Los muchachos quinceañeros de los años 60 hacían por aquellos tiempos un rudimentario “periódico” (“El Espejo”, solo la iniciativa es de celebrar) en folios de la época grapados a mano y mecanografiados uno a uno. A excepción de un folio dedicado a la cultura, lo demás era fútbol porque aquí había equipos y jugadores para parar un tren. Estaba El Pirata, El Juventud, El San Antonio, como equipos más representativos y profesionales. después había una multitud de alevines seniors y juveniles -no creo que haya habido sitio donde se pateara más el balón- la mayoría de “los redactores” de ese “periódico” eran deportivos y la página para la cultura la defendían J. J. Mújica, Pedro Domínguez y pocas más personas de las que lamentablemente no me acuerdo. De las que sí se acuerdan al total cuando, en un evento cultural cualquiera, se lee la lista de todos los que estaban “en la redacción de ese periódico” y jamás nombran a Pedro Domínguez: el poeta más sólido que ha tenido todo Tamaraceite. Adelantamos a una semblanza que luego se hará de la poesía de “perico“, que, con solo 12 años colaboraba con un poema en cada numero “de ese periódico”, que salía semanal. Ahí les va como ejemplo unos versos publicados; de los que me acuerdo: “En una fuente campera bebí agua cristalina,- que brotaba de la entraña de una peña campesina-. Abstraído, poseído de su in adúltero frescor, puro y tonificante,- ¡hay!, fui consciente y henchido de amor, ¡hasta exclamar!-: ¡a Dios, no hay quien lo adelante!. Esto lo escribió Pedro Domínguez (y está publicado en “El Espejo“) cuando era sólo un niño. (tres segundos de silencio en este salto).

Tenemos hoy gran cantidad de cantantes de oído e instrumentistas, genios de la música; de haberla estudiado, pero ¿qué pasa?, no hay educación musical en nuestro pueblo. A pesar de todo Tamaraceite dio un gran tenor: D. Antonio Soto, especialista en zarzuela que se pasó su vida actuando por todo el mundo. Y fue curioso el comienzo de este divo. Cuando era poco más que un niño; servía trayendo leche de los establos a la mansión de Doña Lola Betancort de Villegas: la cual un día escuchó cantar al muchacho. Tan bien lo hizo en la ocasión que Doña Lola lo mecenó (este es un dato impreciso: digo lo que he oído y no he comprobado) en cuantos estudios y viajes hasta que llegó a figura.
En la poesía hemos tenido dignísimos representantes , mas sin embargo, poeta auténtico sólo hemos tenido uno: Pedro Domínguez. ¡Sí!, Perico el barbero. La puridad de cuanto su verso toca, es la poesía. Pedro es una continua indagación poética y ni se ocupa en las técnicas que le permitan construirla. En especial, ni se inmuta en rebuscamientos de lenguaje y aun así transmite las ideas líricas sin castrarlas; su poemario (inédito) es a partir de ideas poéticas que sólo afectan al poema en concreto. En una estilización natural innata en que se depura todo aquello que no es poético en él. Su auténtica poesía, rebasa los límites del poema y por lo tanto preexiste en Pedro. Es por lo que decía D. Miguel de Cervantes que uno es el número de poemas y otro el de poetas existentes. Que, según su opinión, estos últimos, los que son y los que han sido se pueden contar con los dedos de las manos. No decimos que Perico entre en esos dedos, pero lo más parecido a lo que en esos dedos entre -en todo Tamaraceite- es él, porque lo dice su obra. Cuantas artes y ciencias conoce el hombre se pueden cultivar y a penetrar en ellas en lo que el empeño y el raciocinio tengan su medida. Incluso se puede investigar la senda poética, pero el poeta auténtico no se hace, ha de nacer. Por eso hay tan pocos que no inciten al vómito y entre esos pocos si que esta Pedro. Le traemos a este aparte del pregón, que junto con Mújica son lo más destacado de nuestra intelectualidad y a los cuales no se les lee ni se les escucha porque no son niños de papá y no tienen dinero. En este punto mueve el rabo y se relame por colarse, toda una teoría de las falacias del licenciado frente a la filosofía oriunda de la choza del pobre; pero no puede ser llevado a cabo el tremendo abuso de masacrarles dos horas con semejantes,- llamémosles extremos-, por ocultar la vanidad de llamarles profundidades; a ese fatigoso soportar la arenga que de semejante asunto se derivaría.
Ahora bien, en contrapartida de quedar ustedes libres de pasar por esos berenjenales con qué amagué, han de permitirme que en la persona de Pedro Domínguez termine de exponer lo que yo considero la poesía mayormente dentro de la raya de San Lorenzo; especialmente la arropada bajo el manto divino del inconmensurable San Antonio, que inapelablemente la propició. Ni que decir tiene que Pedro ¡nunca! Recurrió al lenguaje poético caduco y altisonante del romanticismo; a esas simples construcciones verbales sin importancia; donde queda presa la poesía como único valor. A Pedro le atañe y ¡es! interiormente la belleza superior; que es la que entra en el ámbito del misterio, y ello se ve producido en el estampido del poema a su nacimiento. La palabra de que se ayuda es una entelequia andamial, que sin embargo, para tanto sirve a la seudo poesía y tan huidiza y secundaria le es a la poesía auténtica. Pedro no toca tema que no sea esencialmente poético. La poesía la siente el poeta en su interior y tiene una existencia real en su seno y no tiene porqué convertirla mediante la palabra, necesariamente, en artificio verbal si no lo desea o le apremia. Muchas veces sucede que el poeta conoce un himno gigante y extraño pero no puede producirlo, porque, “esa máquina poética auténtica” no se arriesga a hacer una poesía escultórica y aparentemente perfecta, sonora y hueca; obsolescente y que muy poco dice al corazón de un hombre. La poesía de Pedro lanza una palabra como si fuera una piedra, hiere el sentimiento y huye, luego, desnuda de artificio se sumerge y vuelve a reunirse con las mil ideas que duermen en el océano sin fondo de la fantasía. Ese es el poeta auténtico que jamás ha tenido ni tendrá que demostrar la valía, que muy pocos comprenderán. ¡¡No!!, no se nos ha convertido en una clase de literatura lo que en rigor es el acto de rogativas y alabanzas a nuestro querido San Antonio Abad; porque así como en otros pregones a la hora de no hablar del santo, se decide por lo que el pregonero tenga a bien; aquí se ha decidido presentar en sociedad (porque no son valorados como se debiera) a los dos hombres más grandes que ha dado nuestra cultura (que otra cosa son las licenciaturas, doctorados y cátedras) J. J. Mujica el literato y Pedro Domínguez el poeta. (tres o cuatro segundos de silencio)
Aunque Tamaraceite vivió el silencio profundo de las hondas galerías; porque durante la semana salía caminando a diario la masa trabajadora (que en el pueblo “era la totalidad“) a los trabajos agrarios en la periferia; no rompía por ello el silencio en el pueblo sino algún coche que pasaba por casualidad,- por eso el pueblo propiamente dicho sufrió de soledad; inanimados sus callejones y …, sus rudimentarias casas conocieron de abandono. No había tiempo para cuidarlas. Se salía a trabajar de noche y se llegaba a las seis de la tarde: la mujer, a seguir trabajando en la casa y el hombre, a traer un saco de hierva para la cabra; a pesar de ser tan amorosas para vivir las cuevas de la montañeta, frescas en verano y asocaditas en invierno; y con el microclima exterior más agradable del mundo, por si fuera poco.
La historia de nuestra inmediata generación y mediata a unas cuantas generaciones anteriores ha estado marcada por amores y desamores, armonías y desencuentros; pero no entre ricos y pobres, ni entre burgueses y de clase obrera; porque hasta antes de ayer éramos todos clase obrera plataneril; con los afincados viviendo en la capital; por lo que nos las teníamos que ver entre nosotros mismos con la unión que los intereses compartidos aportan. Lo digo porque se daba el caso con excesiva frecuencia de pelearnos al moquetazo limpio, por los cafetines el sábado por la noche y el domingo por la mañana “nos lamíamos” juntos, confraternalmente, las heridas; sin que ello fuera óbice para quizás antes de un mes meternos manos de nuevo. La casta igualitaria, con los mismos, exactamente iguales problemas para todos, característicos de nuestro pueblo; no admitía rencores; o como mínimo los sobrellevaba estupendamente bien.

Éramos sanotes y amigos unos de otros; individuos que incluso, habían tenido quince peleas (exagerando un poco). Lo único que estaba muy mal visto eran “las almorradas” con la cabeza. El que con la cabeza “mandaba” (las otras formas de mandar con ella estaban en Tenerife y en Madrid); el que topaba con el arma de todas las desavenencias, era llamado traicionero, y con desprecio. Por eso y por lo demás y por todo; éramos auténticos hermanos todos, en las fragilidades de todo tipo; menos en la forma física; en cuanto a ella, éramos flacos, pero fuertes y contorsivos como grueso alambre de acero. Todo ello marcó un signo y fortaleció nuestro sino, pírrico en política, relajado en las costumbres; donde era normal que todos hablaran de todos; pero mucho más normal todavía que nadie se disgustaba por lo que dijeran de él. El tamaraceiteño de los años cincuenta era un espécimen único en el mundo. Con muy poco alimento en el estómago no se ha conocido hombres más duros con un pico en las manos, descargando y cargando sacos de guano de 100 kilogramos; en los barcos y en los cultivos. O cargando sacos de cereal en los silos de 60 y 70 kilogramos durante jornadas enteras un día tras otro; y después, ¡encima! era un pasota, gran pasota por inteligente y penetrante. Sabía que no le era dado arreglar nada. Y como obedeciendo a una contraseña transmitida por los móviles, no había nadie dispuesto a estropearlo más; de ahí su pasotismo profundizado en el más genuino y natural escepticismo. A partir de 1980 y quizás antes empezaron “las manías” por vigilar que los chiquillos no se escaparan de la escuela, la cual, empezó a dar menos “leña” y a elevar “la militarización” con cuya ascensión al respeto entre educador y educando, se inicia un período mediano, moderado, que daba gusto.
Estas sanas prácticas parece se van desvaneciendo ahora porque están sonando rodillamientos colocados en los seminales de los profesores y se dice que están lanzando piñas los galletones a maestros, que algunas, no difieren de la patada de un caballo y que son de muy respetar y considerar las tremendas trompadas, esas que llegan a muy tremendas.
Como se ve este pregón no tiene o sigue un hilo conductor porque es imposible que un pregón lo tenga sin entrar en la torpeza comparativa; por eso no podemos biografiar personas. Imaginemos que encomiamos la venerable beatitud de cada uno de los párrocos que han honrado nuestra parroquia. Comprenderán lo desacertado que sería, sabiendo que cada cual admira particularmente a uno de entre todos de los que se acuerda; por consiguiente, el efecto sería exactamente igual si nos refiriéramos a cualquier gremio de enseñantes, maestros en oficios, etc. Y aquí no estamos para hacer distingos; estamos primordialmente por venerar a San Antonio y para cantar personas únicas en las que todos puedan estar de acuerdo de su excepcionalidad. Se compartan o no sus ideas, forma de ser o a la hora que se levantan (en este punto silencio de tres segundos). En cuanto a la música, Tamaraceite tiene esa parcela desierta como decía antes. ¡Sí!, estaba D. Miguel Arencibia y también la esposa de D. Enrique Henríquez que leían una partitura, pero, eran sus músicas de autoconsumo; no se subieron nunca a un escenario a excitar la actitud hierática del espectador exigente; o a gozar de la tolerancia, la emoción y el regocijo que todo gran artista provoca amansando a las fieras. No hablamos de música folklórica ni de ninguna que tenga apelativo. Hablamos de música cuando la palabra suena sola así, ¡de remplón!, y de esa tampoco podemos hacer un hilo conductor porque aquí no ha existido.
No tenemos muchos argumentos para dar ludicidad a este pregón y hasta es un suerte que así sea porque de lo que se trata es de exacerbar la figura de San Antonio; que muy lamentablemente, para ello estamos muchísimo más limitados porque, ¿como puede una mente terrenal decir algo, ¡lo más mínimo! del estado celestial actual; del status de San Antonio allá en el cielo en este preciso instante?. Queridos amigos y convecinos, la verdad en pelete a de ser siempre derrotista (a pesar de lo que hemos dicho de enterezas en este pregón). No podemos venir aquí a congratularnos de los pequeños logros y menos cuando no son colectivos; de todos auténticamente; que es cuando cierto chovinismo, al menos, no está muy mal visto. Bien es verdad que a ese respecto nos hemos hecho eco de dos hombres buenos y sabios excepcionalmente; con la única ilusión de que se les escuche y se aprenda de ellos.
En resumen, no articulamos el grito ¡viva San Antonio! al uso en la finalización de todos los pregones porque San Antonio está muchísimo más que vivo. Lo que si exclamamos es que todos llevemos la rectitud de vida que nos haga merecedores de estar con él en la verdadera vida que inequívocamente debemos perseguir desde la renuncia, la castidad (huir de la frontera de entrada a la libidinosidad) y la honradez. Esa verdadera vida - está en el alma salvada, puesta por la eternidad allá en el cielo-.
Bueno, ¡a pesar que San Antonio comparte la verdadera vida junto a Padre Dios, no estando por ello necesitado de nuestros vítores y “vivas”!, ¿Porqué no vamos nosotros hasta donde nos pertenece, como vehemente e ilusionada humanidad en Cristo nuestro señor, a lanzar el grito definitivo? (en este punto cuatro segundos de silencio): ¡¡¡VIVA SAN ANTONIO!!!.

Por: Antonio Domínguez Herrera

sábado, 2 de junio de 2012

Ay barrio la Montañeta


Ay barrio La Montañeta fue una canción compuesta por Maximino González allá por mediados de los 60, donde describe a través de una canción la idiosincrasia de esta zona de pueblo de Tamaraceite.

jueves, 3 de mayo de 2012

El Día de la Cruz

Tal día como hoy hace muchos años ya, en tiempos de mi niñez, había una buena costumbre entre los vecinos de nuestro pueblo de Tamaraceite, poner una cruz en la fachada de la casa.
La historia viene de muy atrás, con mucho de leyenda, narra como en el emperador Constantino I el Grande, en el sexto año de su reinado, se enfrenta contra los bárbaros a orillas del Danubio, en una batalla cuya victoria se cree imposible a causa de la magnitud del ejército enemigo. Una noche Constantino tiene una visión en el cielo en la que se le apareció brillante la Cruz de Cristo y encima de ella unas palabras, “In hoc signo vincis” (Con esta señal vencerás).
El emperador hizo construir una Cruz y la puso al frente de su ejército, que entonces venció sin dificultad a la multitud enemiga. De vuelta a la ciudad, averiguado el significado de la Cruz, Constantino se hizo bautizar en la religión cristiana y mandó edificar iglesias. Enseguida envió a su madre, Santa Elena, a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo. Una vez en la ciudad sagrada, Elena mandó llamar a los más sabios sacerdotes y logró hallar el lugar donde se encontraba la Cruz, pero no estaba sola. En el monte Calvario, donde la tradición situaba la muerte de Cristo, encontró tres maderos ensangrentados ocultos y para descubrir cuál era la verdadera cruz donde falleció Cristo, colocó una a una las cruces sobre personas enfermas, e incluso muertos, que se curaban o resucitaban al tocar la cruz que había sido la de Cristo. A partir de ahí nace la veneración a la Santa Cruz, ya que Santa Elena murió rogando a todos los que creen en Cristo que celebraran la conmemoración del día en que fue encontrada la Cruz.En Tamaraceite las cruces eran todas diferentes, grandes, pequeñas, más vistosas, más sencillas, pero todas adornadas con lo que había. El que tenía geranios, con ellos y si no con hojas verdes.
Mi madre siempre solía ponerla en la terraza, se la hacía su prima Fermina, y la colocaba la noche anterior, dejando debajo de ella un vaso con agua, que pasaba a ser "agua bendita" porque muy temprano pasaba el cura, me acuerdo de Don Ignacio, y las rociaba con agua bendita.

martes, 24 de abril de 2012

En recuerdo a Antonio José González Medina


Por: Pepe Juan Mujica

Esta noche nos reunimos aquí para entrar todos cogidos de la mano en los espacios ocupados por el recuerdo, por la gratitud e incluso por la admiración. Sustantivos elocuentes que están prendidos a la memoria de la persona que ya no está con nosotros, pero que merece que deseemos para siempre en nuestros corazones seguir, aún así, estando con ella. Esa realidad la testifica la celebración de este acto, la decidida y plausible iniciativa de esta Concejalía y la presencia de todos cuantos aquí estamos para manifestarle esos tres sinceros modos de enfatizar los sentimientos sobresalientes mencionados antes.

En una ocasión leí un pensamiento que conjuga acertadamente con la personalidad del amigo que hoy recordamos. Dice así:
“Hay en el mundo un lenguaje que todos comprenden: es el lenguaje del entusiasmo, de las cosas hechas con amor y con voluntad, en busca de aquello que se desea o en lo que se cree.”
La reflexión, del escritor brasileño Paulo Coelho, es adecuada para recordar a Antonio José González Medina, esa persona que tras haberse ido de nosotros se encuentra, sin embargo, instalada, incluso con mayor fuerza que ayer, en nuestros corazones. Ese lenguaje mencionado por el pensador en su idea, no es más que la metáfora del comportamiento admirable de algunos seres humanos. Tras esa voluntad afanada en la búsqueda de todo aquello que se desea y se cree, aparecemos nosotros, la mayoría, como los grandes beneficiarios del arrojo instalado en el pálpito de esos corazones singulares, tal como el suyo lo era. Como si fuesen notas que componen una sinfonía, personas como él sobresalen cada una con modulación diferente y con intensidad también distinta y peculiar. Pero todas coinciden al lograr en la partitura interpretada un canto a la generosidad, al esfuerzo, al tesón y a la voluntad. Para nosotros, los aquí reunidos y para cuantos tuvieron el placer de conocerle, Antonio José fue, sin duda, una nota espléndida y significada en esa composición alegórica.
El paso por la vida no resulta airoso si, al terminarla, no se deja una huella, un recuerdo, un indicio que deje constancia de que se ha participado en esa aventura que es vivir. Antonio José lo hizo, y de la forma sencilla y espontánea de quien nunca puso el énfasis en conseguir ese mérito, sino que por su actitud inquieta y modesta consiguió dejarnos esa señal sin pretenderlo. Fue un hombre apacible, desinteresado, cordial y generoso. Un hombre comprometido con la cultura, para establecer con ella vínculos de conocimiento, pero también de afectos, de concordia, de amistad y de altruismo.
De su Arucas natal llegó a nosotros como profesor del Colegio Valencia, y luego, del Instituto de Tamaraceite. Aquí le conocimos de ese modo y de ese mismo modo en muy poco tiempo comenzó a granjearse la simpatía de sus alumnos, muchísimos chicos y chicas que vivieron en primera persona las excelencias de un maestro decidido no sólo a enseñar, sino a compendiar ilusiones y valores dentro de ese crisol de la Educación con mayúsculas. Fue profesor, a la vez que compañero de viaje, en el itinerario de estudios de cada uno de sus alumnos. Pero, a mi juicio, aparte de ser esa persona dotada de un peculiar imán para los afectos, Antonio José sobresalió en dos cosas que no puedo dejar de mencionar al recordarle. La primera, su afanado ímpetu por ser un constante y diverso espectador, asomando siempre su mirada a todo lo cultural y artístico, pienso que con una especial predilección hacia la poesía. De forma similar a como lo venía haciendo en la Tertulia Marcelino Quintana de Arucas, con “Música y poesía en la Ermita”, aquí puso cuerpo y alma para que fuese posible, mediante su coordinación, la realidad del proyecto que empezó llamándose “Distrito VIII en verso” que, como bien sabemos, fue una exitosa llamada a todos los vecinos de cualquier edad y condición a participar en lo que, en su conjunto, iban a ser los libros de poesía más espontáneos y representativos de la creatividad de la gente de Tamaraceite, San Lorenzo y Tenoya. De que hoy, cualquier participante en aquellos eventos, sobre todo si es joven, mire y viva con entusiasmo la poesía o la lectura, tienen gran parte de responsabilidad la intuición y el empuje de Antonio José. En el otro aspecto, en ese segundo recorrido que también deseo enfatizar, se encuentra su demostrado cariño, su sentida y cálida devoción por todo aquello que estuviese relacionado con Tamaraceite, con su gente, y en especial con los muchísimos alumnos forjados por él. En el largo tiempo que nos acompañó fue siempre un estímulo en cualquier acto social o pedagógico. De ello dice su acercamiento de los jóvenes a la Radio, trayendo ésta a las aulas, su entera disposición para colaborar con todos en cuantas iniciativas fuesen alumbradas, su presencia en cualquier acto para poner siempre un grano más de arena con su compañía, o su cálida sencillez y su brillante fervor hacia el afecto y la amistad. Por otras muchas cosas quisiera yo darle las gracias, incluso desde la perspectiva de lo personal, pero eso ya lo hago en silencio muchas veces.
Recordamos al hombre y al amigo. Tuvimos la gran suerte de que una persona así pasase por nuestras vidas y recorriese con cada uno de nosotros un pedacito de ellas. Antonio José está y va a estar siempre conmigo en el recuerdo; pero sé que no es sólo mío ese privilegio. Va a permanecer en la mente y en el corazón de todos. Una lágrima contenida siempre me confirma la maravillosa sensación de haberme contado entre sus amigos.
En mi alma se queda eternamente, y conmigo en el alma va allí donde yo voy.

Muchas gracias.

domingo, 22 de abril de 2012

Jesús Arencibia y el Mural del Salón de Plenos del Cabildo Insular de Gran Canaria



lEl Salón de Plenos del Cabildo Insular de Gran Canaria está presidido por un hermoso mural de nuestro pintor más universal, Jesús Arencibia. Fue realizado en el año 1954 y está dividido en tres partes donde entremezcla escenas marineras y religiosas. En él destaca la figura humana, su recreación en las manos y pies de los modelos y su original visión de lo mundano y lo divino entremezclado. En las imágenes podemos ver un momento del trabajo del artista. Las fotografías pertenecen a la colección personal del artista y propiedad de su familia.
Este mural ha sido estudiado por la historiadora de arte Natalia Ferrando. Para acceder a la explicación de este Mural PINCHE AQUÍ.

lunes, 9 de abril de 2012

Recuerdo de una Semana Santa

Por: Sergio Naranjo
Ostento, entre otros que también hubo, el honor de haber realizado el más ridículo papel en una representación de Semana Santa en La  Milagrosa. Aquello fue antes de cuando mi prima Elsa me depiló  la cara con Bunitex, allá que don Santiago el Nuevo ordenó  aprovechar estos días de contrición y dolor para quitar de  debajo de los santos los restos del primer altar que allí hubo,        datado de antes de los años veinte y que estaban picados de  polilla, amenazando las imágenes del Cristo crucificado y la  Dolorosa. San Juan no tuvimos, ni falta que hizo aquel año, que con la inmejorable representación de un servidor, dimos a escenificar malamente algunas escenas de la Pasión, según San Juan y unas tres Marías que quita pallá, malajarrias del carajo,  que nunca piensan cosa ninguna que valga la pena.
        El primer acto fue a ser la Última Cena, puestos todos los muchachillos a trabajar, y a falta de pan apareció un vinillo de consagrar en aquel mueble, varias botellas cosecha de 1927.        Poseída por la santidad de aquellas circunstancias, Elsa repitió la fórmula ritual a su manera, y retirada en sutil oración con        una botella y compaña en lo alto de la tribuna, puso énfasis en  aquello de “tomad y bebed todas de él”. Mal rayo las parta.
        Dicen ellas que no fue sino un chupito de comunión, pero la cosa  es que aquí se pasó al acto segundo, el abandono de todos los   discípulos, porque en cuanto los demás vieron aquello salieron        por patas y me dejaron solo con aquellas malintentás a quienes  por otras cosas yo tendría que aguantar hasta el final del día.       
        El Vía Crucis fue a empezar justo por El Calvario, adonde  llegamos a ver si la nariz de Teresa volvía a coger color de        gente, pero visto que sus padres la podían divisar de Los  Caideros se resolvió mudarnos hasta Los Espigones, en medio de  aquella sucesión de risas al llanto, pasando por detrás de la  calle. Ya en el sitio hubo que llegar a Las Camellas a ver si  poníamos en la casa y con tino a Elsilia, que por entonces  lloraba como no hubo Magdalena. Me tocó allí pronunciar una de   las santas palabras, “mujer, aquí tiene a su hija”, y salir por   patas sin más explicación. De allí llegamos al Palmito, así que dejamos a Teresa recomponer el resto del viaje, y vuelta al  Pueblo, donde tuvo lugar la entrada triunfal en casa de mi tía  Julia, con aquella jeringá, que tenía una zorimba encima como  para caminar de lado.
        Cuando todo estuvo cumplido, pidiendo perdón a Dios porque no sabía lo que hacía, entregué la custodia de mi prima y la dejé en soledad, la tarde entera llorando y yo esperando a que        resucitara.

lunes, 19 de marzo de 2012

De Tamaraceite al espacio

Por: Israel Tejera
"Hace unas semanas me llevé dos alegrías en forma de sendas astrofotografías lunares publicaciones en la web del geólogo de la NASA Chuck Wood LPOD: http://lpod.wikispaces.com/March+9%2C+2012  y http://astrovecindario.blogspot.com/  cuyo fin es poner de nuevo a la Luna en el punto de mira de futuras misiones y es que nuestro satélite aún podría contener varios secretos aún por descubrir sobre todo acerca del pasado de nuestro planeta y del propio Sistema Solar y es que al no contener atmósfera el pasado común del sistema Luna - Tierra está allí grabado a fuerza de impactos de meteoros y diversos episodios de emanaciones de magma desde el interior de la luna. Estas 2 tomas hacen referencia a esto mismo, una de las tomas contiene uno de los impactos más antiguos y violentos que tuvieron lugar en la luna, el cráter Maginus mientras que la 2º toma hace referencia a un oscuro manto compuesto de materiales piroclásticos cuyo origen aún no está muy claro al 100%. Son tomas realizadas desde la localidad de Vecindario y que ponen de manifiesto las magníficas condiciones de nuestra isla para este tipo de trabajos.

Cada vez que reconocen o publican algunos de mis trabajos amateurs me vienen a la mente aquellos mis primeros pasos en esta afición mientras vivía en el barrio de Piletas, Tamaraceite. En aquellos momentos no podía más que asombrarme ante el espectáculo que brindaba el cielo estrellado de la zona, y me consta que la transparencia del cielo nocturno era más que aceptable, lo era en aquel momento y debería seguir siendo así, sobre todo en las noches de Invierno donde la lluvia juega un papel crucial a la hora de limpiar el aire, no en vano por algo el archipiélago canario está bien considerado entre la comunidad científica sobre todo a la hora de instalar cualquier observatorio astronómico profesional, lo normal es que se edifiquen en Izaña o en La Palma islas que superan fácilmente los 2000 metros de altitud, altura donde normalmente nunca llega la capa de nubes estratiformes tan característica del Alisio y que de hacerlo obligaría a cancelar por completo la actividad o trabajo que pretenda realizarse. En el caso de Gran Canaria debido a su altitud máxima (1950 m) sí suele verse afectada por este fenómeno, reduciendo notablemente el nº de horas útiles al año, siendo ésta quizás, la principal causa de que no hayan escogido nuestra isla para este propósito aunque esto no quiere decir que no se puedan realizar cualquier tipo de trabajo relacionado bien con la astrofísica o simplemente deleitarnos bajo el cielo estrellado, el nº de noches despejadas al año suelen ser relativamente numerosas, sobre todo en invierno.

La comarca de Tamaraceite y sus barrios colindantes a pesar de encontrarse, "astronómicamente" hablando, en la parte más desfavorable de la isla para este tipo de actividad cuenta con otras ventajas, siendo la principal el índice de transparencia o calidad del cielo, podemos comprender esto fácilmente mirando al cielo cualquier noche despejada, a ser posible lejos de cualquier núcleo poblacional, cuanto más oscuro sea el fondo de cielo mejor será la transparencia y mayor "profundidad" podremos alcanzar bien visualmente con ayuda de unos binoculares/telescopio o por medios fotográficos donde contamos con la ventaja de poder valernos de exposiciones fotográficas donde podríamos acumular información (estrellas, galaxias, etc...) en función del tiempo de exposición.. llegando tan lejos como el índice de transparencia local nos permita alcanzar. A esto contribuye en gran medida la pureza del aire marítimo predominante en la región y desde aquí recomiendo encarecidamente aunque sea unas pocas veces a que disfruten del cielo estrellado de la región siempre desde lugares apartados de los núcleos poblacionales, por poner un ejemplo, desde la montaña de San Gregorio. Los aficionados más avanzados podrían incluso atreverse con alguna astrofotografía circumpolar, es decir, apuntar a la estrella polar y realizar largas exposiciones de 5 - 10 minutos dando como resultado una toma donde se puede apreciar los trazos producidos por las estrellas mientras giran aparentemente (realmente es nuestro planeta el que gira sobre su eje) alrededor de una estrella fija, denominada estrella polar.

Por poner un pero, opino que de contar la misma política de alumbrado público que se aplica tanto en La Palma como en Tenerife donde las luminarias alumbran en su totalidad al suelo en lugar de hacia el cielo, esta bondad sería aún más notoria acercándonos al cielo que disfrutaron en su momento nuestros antepasados. Estas luminarias influyen tiñendo el fondo de cielo de color naranja haciendo prácticamente imposible el deleite de esta afición al alcance de todos.

Como siempre estas dos publicaciones quisiera dedicárselas al pueblo de Tamaraceite en general y a los vecinos del barrio de Piletas en particular



Israel Tejera Falcón"